Isaac Viciosa.
Isaac Viciosa. / Caricatura de Santiago Bellido

por donde pasa el pisuerga

El campeón que saludó a Donald Trump

  • Isaac Viciosa Plaza, en el día de su 47 cumpleaños y tras diez retirado, recuerda su carrera deportiva y el campeonato de Europa de los 5.000 m., pero también la primera vez que venció en la Milla de Nueva York y el ahora presidente de EEUU le entregó un reloj como vencedor

Cervatos de la Cueza está a quince kilómetros de Becerril de Campos, el pueblo de Mariano Haro, así que a Isaac Viciosa (26 de diciembre de 1969) en el momento en que le vieran con un chándal y unas zapatillas debatiéndose entre los caminos, cualquier paisano le repetía: «¡Venga, venga, que vas a ser como Mariano, el ‘León’ de Becerril!». Y eso que Isaac comenzó tardío con 17 años, cuando la mayoría de los atletas ya están casi formados.

Su talento innato necesitó pocos ensayos. En el colegio de Cristo Rey vallisoletano pronto destacó en las pruebas físicas pero es en una Milla Urbana Pilar Fernández de Valderrama disputada en Huerta del Rey cuando explota. Ganó y un avispado Eladio Barredo le incorporó a sus filas para siempre y para siempre Isaac no quiso cambiar rutinas ni aires de entrenamiento pese a fichar por otros clubes.

Desde ese momento, Isaac comenzó a ser un palentino en Valladolid o viceversa. “No he renunciado a mis raíces ni a ser palentino y nadie puede decir que no sea vallisoletano”, dice haciendo gala de diplomático. Ese estar entre dos aguas o riberas le ha venido bien a veces. Otras no tanto. En su pueblo, cada alcalde que llegaba le obsequió con un homenaje más grande. Uno, una cancha polideportiva; otro, una calle; el último, un polideportivo. Le quedan pocas cosas. Sin embargo, ni Palencia ni Valladolid «se han prodigado en exceso». Dice él.

En edad júnior realizó la marca mínima para el Campeonato de España de 1987 y, siendo un desconocido, fue subcampeón en los 1.500 detrás de Fermín Cacho, quinto suyo y con el que se repartió carreras y rivalidad. Al año siguiente, en el Campeonato del Mundo júnior, logró marca en los 800 y una opción de beca que le llevaron a pensar que su futuro estaba ahí y que tenía que apostar por ello. «Empecé ingeniería de telecomunicaciones, pero fue un paso atrás en lo deportivo. Tuve que tomar la decisión de dejar los estudios», señala. Durante tiempo esto fue una dura disyuntiva, hasta que un profesor de Física, Eugenio Gaite, le escribió una carta dándole la enhorabuena y diciéndole que cualquiera esforzándose podría llegar a ser ingeniero, pero muy pocos alcanzarían a ser deportista campeón de España y de Europa.

Y es que en el 94, en la prueba de 1.500 en Helsinki, se proclama subcampeón de Europa, pero es en 1998, su mejor año, cuando, logra el récord de Europa de 3.000 m., las mejores marcas personales y el Campeonato de Europa de los 5.000 en Budapest. «Apenas había corrido dos pruebas de 5.000, sin embargo, tenía mucha confianza y a la vez mucha presión pues venía de ser subcampeón cuatro años antes y dos veces campeón de España de 1.500». Viciosa se decidió por no participar en la prueba reina del atletismo español. La presencia de un joven y prometedor Reyes Estévez, además de Fermín Cacho, hizo que de la noche a la mañana, junto a su entrenador, optara por el 5.000 (tenía plaza para ambas pruebas). En una carrera lenta y calculadora, cuando quedaban tres vueltas y pleno de fuerzas, pensó «esta es para mí». Con una última vuelta muy rápida tal y como estaba acostumbrado, su principal rival, el alemán Baumann, se quedó rezagado y en la meta entraron por este orden Viciosa, seguido de Manuel Pancorbo y del irlandés Mark Carroll.

Isaac se mostró un especialista en las carreras por ciudad como La San Silvestre vallecana, en la que se impuso cuatro años, y otras cuatro en la Jean Bouin de Barcelona. «Me gustaban las pruebas en las que el público estaba en contacto con nosotros»· Además, como él mismo enfatiza «para mí todas eran un examen y salía mentalizado a ganarla. Por eso era un atleta muy considerado y no me faltaba trabajo».

Participó en los JJOO de Atlanta 96, pero no en los de Barcelona 92 debido a una anemia ni en Sídney por una mononucleosis, así que este periplo siempre tuvo ese lado oscuro. «Cuando las pruebas requerían de dos o más carreras, yo iba perdiendo fuelle. Siempre lo hemos achacado a que, por el hecho de haber empezado tarde en el atletismo, no tenía esa base», aunque otra explicación menos romántica es que en esas fechas también empezaba el doping. Desde el 92 hasta 2005, se mantuvo trece años siendo internacional, aunque en 2004 no logró meterse para la cita olímpica de Atenas. «Fue un indicio. Ese y una carrera en el que escuché al ‘speaker’ presentarme como el veterano Isaac Viciosa», apunta sonriente. En 2006, aunque estaba en buen momento, decidió retirarse participando en todas las casi 25 carreras que competía en un año. También en Valladolid, aunque en este caso en la Media Maratón.

El centro de fisioterapia y la escuela de atletismo comienzan a forjarse en esa época. Ahora la integran 250 chicos, 110 federados, y ya ha obtenido los primeros resultados. «Cada vez es más difícil. No hay ayudas, ni premios para las carreras. Yo en esta época no habría seguido adelante», señala. Por equipos, el Atletaria Isaac Viciosa ha sido Campeón de España de Cros junior, subcampeón cadete en chicas y terceros en chicos, pero a juicio de Isaac prevalece el aspecto individual. «A la espera del talento. Si llega, el equipo de trabajo que tenemos ahora le sabremos llevar».

Con una amplia descendencia, Isaac tiene ocho hijos, cinco de los cuales ya hacen atletismo «aunque les queda todavía mucho camino», dice. Ángela es Campeona de España de 1.500, Carmen, subcampeona de 5.000 y Vicente, sexto en los 1.500 obstáculos. A Isaac no le gusta contar a sus vástagos las batallitas de sus años de competición. Lo que hace es relativizar sus triunfos. «No les cuento nada... Lo que sí les digo es que en cadetes, una medalla de campeón es un juego. Con 14 o 17 años no eres todavía un atleta. Ahora, si llegan arriba, les podré ayudar a soportar la presión y a afrontarla». Eso sí, en casa de los Viciosa, el deporte es una asignatura obligatoria hasta bachiller. Y claro, la pista está cerca de su casa, Isaac entrena atletismo… Solo uno de sus hijos hizo un amago con el fútbol, pero volvió al redil del atletismo.

Uno de los recuerdos con que nos sorprende Isaac es la Milla de Nueva York del año 1996. «Correr por la Quinta Avenida por primera vez y ganarla fue algo espectacular. Otros años el premio era un Mercedes, aunque en mí caso fue un reloj», dice. En la entrega de premios, convenientemente fotografiada y de la cual Isaac guarda una imagen, allí se vio con un Donald Trump, ataviado con una gorra americana y acompañado de su hija. El ahora presidente de EEUU era el patrocinador de la carrera que llegaba a la meta en la ‘Torre Trump’ al lado de Central Park. «Congratulations», le diría Trump. Y feliz cumpleaños.