El Norte de Castilla

Balonmano

El camino brasileño de Jordi Ribera

Ribera posa tras su presentación somo seleccionador español.
Ribera posa tras su presentación somo seleccionador español. / EFE
  • El nuevo seleccionador español pretende «copiar» procedimientos exitosos de su etapa como técnico en Sudamérica para unos Hispanos sin grandes novedades para el Mundial de Francia de 2017

Se le escapa alguna palabra en portugués. Es normal en alguien que confiesa que acudió a la llamada brasileña con la idea de vivir siempre allí. Es el técnico Jordi Ribera (Gerona, 5-3-1963), el hombre pausado al que llamaron en Sudamérica para dirigir la selección anfitriona en los Juegos Olímpicos y sólo después de múltiples deliberaciones aceptó regresar a Europa. «Ha sido un trabajo excepcional y ha sido un poco más difícil porque ha sido un poco mi hijo. Ahora es un punto y aparte. Toca centrarse en España. Algunas cosas podré copiarlas de mi experiencia y otras no, porque los países son diferentes, la realidad es diferente y un poco hay que adaptarse a lo que hay aquí», avisa el nuevo seleccionador español.

Ribera trabajó durante 19 años en la Liga Asobal antes cruzar el océano Atlántico. Dirigió a Argentina (2004-2005) y a Brasil en dos etapas (2005-2008 y 2012-2016) en un trabajo de cosecha, siembra y recolección a largo plazo que ahora podría trasladar a los Hispanos. «Lo decía un poco serio o en broma: a algunos jugadores en Brasil cuando yo llegué allí no los conocía y luego jugaron las Olimpiadas. Ese es un poco el trabajo que tenemos que hacer, buscar jugadores en una edad determinada para poder moldearlos para que realmente lleguen a tener un nivel alto y nos puedan ofrecer que esos cambios generalizados que nos mantengan en nivel lo más alto posible», avanzó el catalán. «Hay que entender que nuestro deporte está como está configurado, pero nuestros jugadores siguen siendo tácticamente muy buenos. Quizás nos falta un perfil que nos acompañe ese trabajo táctico y cuando juguemos a nivel internacional no lo echemos de menos. Hacía énfasis en Brasil para buscar jugadores con un perfil físico para que cuando nos enfrentáramos a jugadores que pesan más de 110 kilos y miden más de 1.90 para que pudiéramos equilibrarnos. Primero configuramos un sistema de juego que no fuera necesariamente sea obligación y luego encontrando esos jugadores que el día de mañana nos permitieran jugar de tú a tú y con estilos parecidos. Yo creo que aquí no hace falta eso pero tenemos que intentar buscar jugadores que nos ayuden en ese perfil», indica a falta de un análisis más amplio del panorama español que llevará a cabo en los próximos meses.

No obstante, el técnico prefiere ser prudente antes que anunciar una renovación revolucionaria en un grupo en el que en la última convocatoria sólo aparecieron tres menores de 27 años. «Los cambios tienen que ser justificados, porque un jugador tengas muy claro que dentro de tres o cuatro cuatro años sea un relevo de alguien. Pasó en Brasil, que inicialmente apostamos por unos jugadores que no sabíamos realmente si nos iba a dar rendimiento o no. Cambiar por cambiar son cosas que no hay que hacer. Hay que hacerlo con criterio, mantener un nivel competitivo y en (el Mundial de) Francia sacar el mejor resultado posible. Eso quiere decir que hay que tener una valoración de cuáles son los jugadores que están mejor en cada momento y muchas veces independiente de la edad y siempre con la posibilidad de incorporar jugadores jóvenes como hicimos allí también», insiste con su pasado sudamericano siempre como referencia del camino a seguir. De momento, hay prudencia con el equipo español que ganó el Campeonato de Europa Juvenil. «Si hay un jugador que creo que dentro de cuatro años puede estar en un nivel alto y puede estar en la selección se irán dando los pasos. Si ha quedado campeón de Europa y no los tiene, no va a estar», aclara.

La primera lista de Ribera se conocerá en torno al 15 o el 16 de octubre, pero no se esperan grandes cambios por las condiciones. Los Hispanos jugarán contra Bosnia el 2 de noviembre en casa y contra Finlandia dos días después en partidos correspondientes a la clasificación para el Europeo de 2018. «Hay muy poco tiempo, tenemos que pensar que son dos partidos y probablemente sólo tres entrenamientos. Es muy difícil adaptar a muchos jugadores», anticipa quien tiene «algunas dudas» fuera del bloque de diez habituales.

La siguiente fase ya será más atractiva para Ribera. España jugará el Mundial de Francia con Metz como sede en la primera fase. El gerundense se ha marcado en su etapa repetir los éxitos de su amigo Manolo Cadenas, quien como predecesor en el cargo colocó el listón en la plata europea. El nuevo seleccionador asume el reto y aparece la diferencia con Brasil: «Tenemos jugadores que están acostumbrados a luchar por las medallas, a jugar finales, y allí no teníamos». Después de la competición hablará con el presidente elegido en las elecciones de la federación a final de año para confirmar si terminará un ciclo olímpico que se cuestionará después de cada gran competición. A Ribera no le alterará su plan. «Cuando me fui a Brasil pensé que iba a vivir en Brasil toda la vida. Cuando me fui al Ademar pensé que iba a vivir toda la vida en León. No vivo pensando en qué es lo que voy a hacer mañana. Lo que sí que hago es trabajar para el futuro y trabajar para el presente porque no sé si estaré yo».