Rodrigo Gavela: «Allí viví más de lo que llegué a soñar jamás»

Rodrigo Gavela, nada más llegar a la meta en Barcelona-92, en una meritoria séptima plaza. :: / El Norte
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Se vio muy cerca del podio, pero un problema muscular privó al berciano de lograr un puesto de honor

DANIEL GONZÁLEZ León
Viernes, 11 agosto 2017, 15:19

Se vio cerca del podio y acabó como pudo la maratón. Un problema muscular privó al berciano de lograr un puesto de honor en sus únicos Juegos Olímpicos tras una estrategia de carrera perfecta.

En la prueba más dura del atletismo, un leonés, Rodrigo Gavela, estuvo a punto de dar una de las sorpresas de Barcelona 92. Pero una mala decisión, un golpe de mala fortuna privó al atleta berciano de acercarse al podio, de agarrar el diploma olímpico y tener que conformarse con una decimoctava plaza. Pese a todo, los Juegos Olímpicos de la Ciudad Condal lo fueron «todo» para el atleta. «Viví más de lo que jamás llegué a soñar».

Desde marzo sabía que iba a estar en Barcelona. Tras lograr la mínima en el maratón de Berlín en septiembre de 1991 por un segundo, con un tiempo de 1:13.59, tenía que quedar entre los tres primeros del Campeonato de España de Barcelona, en marzo. Ganó, con más de un minuto de ventaja sobre el segundo clasificado, pese a tener la peor marca de los siete atletas que tenían mínima, en una prueba donde participó otro leonés, Vicente Antón. A partir de entonces se centró, a su corta edad de 26 años, en llegar en plenitud a los Juegos. En junio se concentró en Gerona, saliendo a entrenar a la 12:00 y a las 18:00 horas, «cuando más pega el sol y humedad hay», para adecuarse a las condiciones de la prueba olímpica. Y le salió bien, ya que muchos favoritos fueron derrotados el día de la prueba por las condiciones meteorológicas.

«Entonces no le daba tanta importancia, me empleé a tope y ya está, pero con el paso del tiempo, lo que viví fue increíble», explica Gavela, que recuerda los últimos instantes de la carrera. «Iba octavo y ataqué, porque, a falta de un kilómetro y media para la meta, veía el podio a apenas 20 metros. Arriesgué, cambié de ritmo, y se me subió un gemelo, me tuve que parar y acabé andando. Más tarde, los ciclistas me contaron ese truco de pincharte con un alfiler para que este problema se solucione de inmediato. Pasé de rozar el podio, de verme en él, a acabar el decimoctavo. Una mala decisión echó al traste una gran estrategia de carrera», explica.

Barcelona 92 supuso un cambio «radical» en el deporte español, según Gavela. «Nos lo tomamos enserio con la elección de la sede. Se crearon los planes ADO, se trajeron entrenadores de primer nivel extranjeros... y ahora tenemos el conocimiento, algo fundamental», explica el faberense. Pero lo que le dio la vida con aquella inolvidable experiencia, se lo quitó dos años después, cuando una lesión le obligó a dejar el deporte al más alto nivel, aunque en 1996 reeditó su título como campeón de España de maratón.

Como curiosidad, Rodrigo cree que es el único atleta que ha coincidido con su entrenador en los mismos Juegos Olímpicos. «Antonio Serrano compitió en los 5.000 metros, yo en la maratón. Esto es un caso excepcional», bromea Gavela que vuelve a lamentarse de aquella mala decisión, aquel dichoso cambio de ritmo que le privó de un logro mayor: «Casi doy la sorpresa».

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