Francisco Iglesias: «Estoy orgulloso de lo que logré en Barcelona»

Francisco Iglesias en una competición a principios de los años 90
Francisco Iglesias en una competición a principios de los años 90 / El Norte
Olímpicos de Castilla y León

El luchador palentino, nueve veces campeón de España, se clasificó entre los mejores de su especialidad

Esther Bengoechea
ESTHER BENGOECHEAPalencia

Francisco Iglesias tiene que utilizar las dos manos para contar los Campeonatos de España de Lucha Libre Olímpica que ha ganado. Ni más ni menos que nueve. El luchador palentino tiene tantos trofeos y medallas, que terminó guardándolos en unas cajas de zapatos. Pero sin duda alguna, del título del que más orgulloso se siente es del diploma olímpico que consiguió en los Juegos de Barcelona de 1992. «La competición que recuerdo con más ilusión es el diploma olímpico de Barcelona. Siempre he querido estar entre los mejores y para mí Barcelona’92 es lo más destacado que he conseguido y de lo que más orgulloso me siento», señala Francisco Iglesias, presidente de la Federación Española de Luchas Olímpicas.

Sus datos

Ficha personal:
Francisco Javier Iglesias, que participó en tres Juegos como luchador y en otros tres como técnico, nació en la localidad palentina de Menaza en 1964. Es el presidente de la Federación de Luchas Olímpicas.
Actuación en Barcelona 92:
El luchador palentino firmó un gran papel y concluyó en octava posición, logrando diploma olímpico.

El trofeo que no se le hubiera ocurrido guardar en una caja de zapatos es el diploma olímpico que nunca llegó a sus manos. «Pues entre unas cosas y otras, entre la administración y el comité, yo no lo tengo. No me lo llegaron a dar, no sé por qué. Lo he reclamado varias veces pero nada», señala el luchador palentino, que recibió un reloj del Comité Olímpico como premio.

Iglesias participó en tres Juegos Olímpicos, en Los Ángeles (1984), Seúl (1988) y Barcelona como luchador, en dos como técnico –Atenas (2004) y Pekín (2008)– y en el último, en el de Río de Janeiro, también formó parte del cuerpo técnico de la selección de lucha.

Se puede decir, sin miedo a equivocaciones, que la lucha ha sido y es una parte fundamental de su vida, tal vez por eso su trabajo gire en torno a ella, y sus dos hijos –los dos– se dediquen a la lucha.

«Mis dos hijos compiten en lucha. Uno hace lucha grecorromana y el otro, olímpica. Ahora los que traen los trofeos a casa son ellos», señala con orgullo. Iglesias también probó con la grecorromana, e incluso se proclamó campeón de España en 1986 y cuarto en los Juegos del Mediterráneo de 1994. «Siempre me ha gustado más la libre olímpica. Tiene un bagaje técnico más amplio porque puedes agarrar las piernas y zancadillear», afirma.

El luchador, que nació en Menaza, se trasladó a vivir a Bilbao con doce años. A pesar de haberse ido joven de Palencia, sigue escapándose a su pueblo, a seis kilómetros de Aguilar de Campoo en cuanto tiene ocasión. «Vengo mucho a la casa donde nací. Tengo mi sitio y mi familia. Navidades, Semana Santa, verano y el día de los Santos son citas obligadas», reconoce.

La lucha llegó a su vida en Bilbao con catorce años, aunque siempre lo llevó dentro. «Es un deporte para mis particularidades porque siempre me ha gustado el contacto. Es como los guerreros, que después de luchar están tranquilos. Este deporte proporciona equilibrio físico y mental», argumenta.

Iglesias colgó las botas con 32 años, cuando entró como director técnico de la federación. Actualmente –y desde diciembre de 2016– es presidente de la entidad. «Intentamos levantar la lucha en España pero es difícil porque no es un deporte reconocido», concluye.

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