Julia Merino «El deporte ha forjado mi personalidad»

Julia Merino durante los Juegos Olímpicos de 1992 / El Norte

Barcelona-92 fueron los primeros juegos de la atleta vallisoletana, y su mejor recuerdo a nivel deportivo

Laura Asegurado Mata
LAURA ASEGURADO MATA

Valladolid es tierra de deporte. Grandes deportistas han paseado el nombre de la ciudad por todo el mundo. Entre ellos, se cuela el nombre de Julia Merino. Su sueño, como el de cualquier deportista, era poder ir a unos Juegos Olímpicos, y este se cumplió en 1992. La exvelocista vallisoletana representó a su país en el Campeonato del Mundo de 1991 y se colgó el Oro en los Juegos Mediterráneos de ese mismo año. A sus espaldas cuenta con un sin fín de campeonatos nacionales e internacionales.

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Datos personales:
Julia Merino García. Valladolid, 03-03-1971. Alcanzó el equipo nacional con 15 años y debutó en unos Juegos Olímpicos en Barcelona-92. Ganó la medalla de oro en los Juegos Mediterráneos del 91.
Actuación en Barcelona 92:
Eliminada en la segunda ronda en la carrera de 400m lisos (52.43).
Ocurría en 1992:
El grupo Mecano anunciaba que tras su gira veraniega, que comenzó en Zamora y pasó por Valladolid, se tomarían tres años sabáticos. No volvieron a unirse.

«La gente me decía que vaya mala suerte que me hubiese tocado Barcelona porque no iba a poder viajar. Pero yo ya había viajado mucho, y el hecho de poder jugar en casa para mi fue lo mejor», recuerda Julia, para quien los Juegos Olímpicos de Barcelona han sido el recuerdo más bonito que tiene a nivel deportivo.

«Fue una lástima que a la pretemporada de Barcelona 92 no llegase en mi mejor momento. Venía de haber hecho el mejor año de mi historia hasta el momento, consiguiendo la medalla de oro en los Juegos Mediterráneos del 91 en Atenas y participando en la Copa del Mundo». La atleta volvió de Barcelona con un quinto puesto en la carrera de 400m lisos, y un sexto puesto en la prueba de relevos junto a sus compañeras de selección Esther Lahoz, Cristina Pérez y Gregoria Ferrer. Pero aunque el resultado no fuese el deseado, para la atleta «es un orgullo el simple hecho de ser olímpica». Julia, acostumbrada a correr y ver en las gradas únicamente a familiares y amigos, recuerda las sensaciones que sintió en Barcelona al ver las gradas repletas de gente gritando su nombre, «es algo increíble», asegura la velocista.

Julia Merino, 25 años después de su participación en las olimpiadas '92 / El Norte

25 años después, Julia es mamá de dos niños de 3 y 5 años, y si de una cosa está segura es de que harán deporte. Mucha gente le pregunta si van a hacer atletismo, y aunque a ella le encantaría, serán ellos los que elijan: «Me da igual el que sea, que probablemente será el que les guste a sus amigos».

«Hace poco les llevé a las pistas para que vieran donde corría mamá». Pistas que no ha vuelto a pisar con las zapatillas de correr desde hace años. «Me lesioné y estuve muchos años sin querer saber nada del atletismo», cuenta Merino, quien se siente totalmente desvinculada del deporte. Sin embargo, la vallisoletana no puede evitar sentir añoranza por un deporte que le ha dado tanto: «Hace poco fui a las pistas y me vienen muchos recuerdos cuando veo a la gente correr». El hecho de hacer deporte, cuenta la velocista, ha forjado totalmente su personalidad.

Con los últimos escándalos de dopaje, el atletismo ha ido perdiendo credibilidad. Para Julia, este deporte ha cambiado mucho con respecto a cuando ella lo practicaba, pero afirma que en su época también existía el uso de métodos prohibidos en el deporte, con la única diferencia de que antes no se perseguía tanto como se hace ahora. «Antes el dopaje iba por delante de la lucha. Ahora se lucha y se denuncian los casos de dopaje, por eso salen más a la luz», opina Merino, quien se posiciona a favor de estas persecuciones.

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