Barcelona-92

«La inversión en los deportistas dio sus frutos»

Paloma y Blanca, en una concentración de la selección española en 1992. / Henar Sastre
PALOMA ARRANZ Y BLANCA MARTÍN-CALERO. Balonmano PALOMA ARRANZ Y BLANCA MARTÍN-CALERO. Balonmano

Solo ganaron a Nigeria, pero la experiencia marcó un antes y un después en el balonmano femenino

Viernes, 11 agosto 2017, 15:16

Auténticas pioneras en una especialidad como el balonmano que comenzaba a despuntar dentro del deporte femenino, Paloma Arranz y Blanca Martín-Calero eran la avanzadilla de un equipo universitario que marcó una época en el balonmano vallisoletano. Participante como país anfitrión, tan solo logró vencer a Nigeria, pero la experiencia de trabajo de la selección marcó una nueva etapa en el balonmano nacional.

«Fue una experiencia irrepetible ya que una Olimpiada es el evento por excelencia para cualquier deportista y en este sentido nos podíamos sentir como elegidas, aunque al final era una competición más», relata Paloma Arranz, mientras que su compañera, la central Blanca Martín-Calero destaca «la tremenda alegría y el ambiente festivo y emocionante que se vivía en Barcelona. Sabíamos que competíamos porque éramos país organizador, pero trabajamos muy duro, jugamos muy bien y en un excelente ambiente».

Para Paloma, Barcelona-92 no supuso nada especial a nivel personal, si bien reconoce que «significó un antes y un después en la modernización de los Juegos Olímpicos. Fueron los Juegos más mediatizados».

Blanca dio un pequeño vuelco a su vida, «dejé aparcados los estudios de Ingeniería para ir en marzo a la concentración, y aunque luego acabé la carrera, es cierto que en la empresa donde he trabajado durante 17 años me dijeron que me habían contratado por mi pasado de deportista olímpica y los valores que van implícitos, como el espíritu de equipo que siempre he defendido».

Un cuarto de siglo después, Blanca guarda «como un tesoro en el corazón» el recuerdo de Barcelona-92 y reconoce que fue muy «afortunada» por vivir esa experiencia. «Se pusieron todos los medios posibles, desde el programa Objetivo-92 al ADO, etc. Todos los equipos nos preparamos a conciencia y eso al final da sus frutos», comenta Blanca, que en este sentido coincide con Paloma para quién «la inversión económica en los deportistas hizo que el resultado deportivo en Barcelona-92 haya sido irrepetible».

Y Blanca también lo explica comentando que «en España siempre había talentos naturales, pero faltaba la modernización y tecnología para obtener el mejor rendimiento. Ahí sí que ha cambiado notablemente el deporte. Ahora hay psicólogos, nutricionistas, preparadores físicos y nuevas tecnologías que ayudan sobremanera a los atletas». Paloma precisa que «todos los deportes minoritarios experimentaron un crecimiento enorme, y muy en especial el deporte femenino. Se pusieron los medios y se obtuvieron resultados. Luego, la crisis ha pegado un frenazo enorme, al menos en el balonmano femenino, que ha obligado a muchas jugadoras a emigrar al extranjero».

Paloma acabó su carrera deportiva en San Sebastián, donde aprovechó para estudiar restauración y hostelería. Es la actual propietaria y cocinera jefe del Restaurante Puerto Chico. Por su parte Blanca Martín-Calero reside en París, donde estuvo trabajando 17 años en L’Oreal. Tras un año sabático, quiere enfocar su vida hacia el desarrollo sostenible y la meditación.

Datos personales: Blanca Martín-Calero. Valladolid, 12-5-1970. Jugó en el Universitario y en el Bidebieta. Bronce en los Juegos del Mediterráneo 1993-Paloma Arranz. Valladolid, 15-8-1969. Jugó en el Universitario y en el Bidebieta. Bronce en los Juegos del Mediterráneo de 1991 y 1993.

Actuación en Barcelona 92: Séptimas, tras vencer a Nigeria (26-17).

Ocurría en Valladolid en 1992: La policía buscaba al ‘violador del ascensor’, Pedro Luis Gallego, con gran alarma social, mientras el alcalde Tomás Rodríguez Bolaños gestionaba sacar el Hospital Río Hortega del centro a la zona sur, negociaba que la autovía Madrid-Santander pasase por Valladolid e indicaba que el futuro de la ciudad pasaba por que la línea de AVE llegase a Valladolid y se soterrasen las vías del ferrocarril.

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