Barcelona 92

José Francisco Guerra: «Ver las gradas repletas era algo increíble»

José Francisco Guerra, en el Club Cid Campeador de Burgos, en los años 90.
José Francisco Guerra, en el Club Cid Campeador de Burgos, en los años 90. / El Norte
Olímpicos de Castilla y León

El burgalés no alcanzó sus mejores resultados, pero Barcelona-92 le sirvió para perseguir sus sueños

Laura Asegurado Mata
LAURA ASEGURADO MATA

A diferencia de la ubicuidad que disfrutan (y padecen) ciertos deportistas, únicamente un triunfo internacional asegura la visibilidad de quienes practican los deportes minoritarios. Este es el caso de la esgrima, deporte que se empezó a desarrollar en España allá por el siglo XV, y que ya se incluyó en los primeros Juegos Olímpicos de 1896 en Atenas. Una institución de este deporte en el ámbito nacional es el burgalés José Francisco Guerra, diez veces campeón de España, subcampeón del mundo en 1995 en La Haya, bronce por equipos en el mundial de Lisboa en el 2002 y dos veces olímpico, en 1992 y 1996, entre otros logros de su carrera deportiva.

El burgalés debutó por primera vez en unos Juegos Olímpicos en Barcelona-92. «Tenía 24 años y mucha ilusión por ir a unos Juegos», recuerda Guerra, para el que Barcelona-92 ha supuesto lo más grande que ha vivido a nivel deportivo. «Cuando entrabas al estadio y veías las gradas repletas de gente, animando sin parar... era algo increíble», comenta el esgrimista, quien añade que el hecho de ser olímpico le sirvió para perseguir sus sueños. «Los resultados no fueron los esperados, ni mucho menos. Tenía experiencia en competiciones, pero nunca había estado en unas olimpiadas, era mi primera vez. Si que me hubiese gustado llegar más lejos, pero lo importante es que tuve la oportunidad de perseguir mis sueños».

Francisco recuerda el orgullo que supuso la celebración de aquellos Juegos y la repercusión que tuvo en Barcelona. «Aquellas olimpiadas supusieron mucho a nivel económico para Barcelona. Pero no solo eso, sino que se dio a conocer al mundo entero. Además, se marcó un punto de referencia en el deporte español».

Desde su nacimiento, en la práctica del esgrima se han ido introduciendo cambios, entre ellos la irrupción de la tecnología que permite el registro electrónico de los tocados con la ayuda de un aparato señalizador. A pesar de esta innovación, este deporte, como señala Guerra, «no ha cambiado mucho». Pero añade que «sí que es verdad que ahora se empieza a probar con aparatos eléctricos que antes no existían», haciendo referencia a las nuevas tecnologías. «También han cambiado los trajes, antes solo podían ser blancos, y ahora, sin embargo, pueden ser de colores y llevar algún detalle», comenta respecto a la indumentaria protectora.

A la edad de 35 años el tirador se retiró de la alta competición tras lograr el bronce por equipos en el Mundial de 2002 en Lisboa. Desde entonces su vida ha estado muy ligada a este deporte. Guerra abandonó su nido en Burgos hace ya cuatro años para emprenderse en una nueva aventura. Emigró a Torrevieja después de haber estado cedido por la Federación Española de Esgrima en un club de Burgos y después en otro de Leganés (Madrid), pero su amor por este deporte y el paso por una difícil situación le hicieron volver a echar a volar. «Estuve tres años en el paro y por temas laborales me fui a Almería», donde actualmente es entrenador del Club de Esgrima de la ciudad.

Datos personales:

José Francisco Guerra Iglesias (Burgos, 22-6-1968) fue dos veces olímpico, en 1992 y Atlanta-96, diez veces campeón de España, subcampeón del mundo en 1995 en La Haya y bronce por equipos en el mundial de Lisboa en el 2002.
Actuación en Barcelona 92
Concluyó en el puesto 40º en la modalidad de florete individual y el 12º por equipos.

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