Ángel Hernández: «Tras el palo, el cariño de la gente fue muy gratificante»

Ángel Hernández, en uno de los saltos que le colocaron en el ‘top ten’ mundial. :/El Norte
Ángel Hernández, en uno de los saltos que le colocaron en el ‘top ten’ mundial. : / El Norte
Olímpicos de Castilla y León

El saltador de Ávila firmó una mala actuación que con el paso del tiempo ha terminado por asumir

ÓSCAR SAN JOSÉ HERREROSegovia

Se presentó, compitió y se fue. Pero esto último lo hizo con una mezcla de sensaciones grabadas en la memoria. Ahora, un cuarto de siglo más tarde y echando la vista atrás, Ángel Hernández afirma que los Juegos Olímpicos de Barcelona fueron, por un lado, una experiencia única; por el otro, un mal recuerdo que con el paso del tiempo ha ido trocando en aceptación con la que fue su mala actuación por aquel entonces, después de llegar en un mal momento de esos que uno nunca se perdona del todo a sí mismo.

Sus datos

Datos personales:
Ángel Hernández Yáñez. Ávila, 15 de abril de 1966. Fue medalla de plata en los Europeos de Split en 1990 con un salto de 8,15 metros. Formó parte del ‘ranking’ de los diez mejores atletas al aire libre, en el que también estaban otros cinco abulenses.
Actuación en Barcelona 92.
Hizo tres nulos en la eliminatoria inicial en salto de longitud y ahí acabó su participación.

El que en su día fuera valorado como uno de los mejores saltadores de longitud en España y considerado parte activa de la generación más destacada del deporte en Ávila habla desde la nostalgia asumida. «Que se celebren unos juegos así en tu país con España animando... Marcaron un antes y un después, pero mi actuación fue mala. Llegué en un mal momento de forma, aunque es verdad que con el paso de los años domina el buen recuerdo. Antes estaba decepcionado». El recuerdo pesa, para bien y para mal. «Tras el palo, el cariño de la gente fue muy gratificante», asegura.

Las reminiscencias de lo vivido son duales, sí, pero su visión de las olimpiadas clarísima: irrepetibles. «Fueron los mejores juegos de la historia y quiero pensar que en el futuro los habrá mejores. Los viví intensamente». Hernández, que tan solo dos años antes logró una marca de 8,15 metros que le valió la segunda plaza en la final de salto de longitud, no vio Barcelona como una revancha en la que resarcirse de la plata en Split 90«. «Split fue parte del proyecto de entrenamiento. Todo fue bien pero cometí errores de principiante, aunque fue el inicio de mi rendimiento deportivo, cuando me demostré a mí mismo que podía competir». Y así fue.

«Split es mi mejor recuerdo en cuanto a marcas. Barcelona no deja de serlo por lo que supuso pero es el recuerdo más amargo de mi carrera, algo que con el tiempo ha desaparecido». El atleta continúa manteniendo el contacto con un mundo del que siempre formará parte. «Ahora soy traumatólogo. Tengo trato con Raúl Chapado (presidente de la Federación Española de Atletismo) y aporto algo a la federación en lo que se necesita como médico, para que el atletismo crezca» afirma. El atletismo, en su opinión, ha decaído desde entonces y apenas quedan cenizas de lo que en su día fueron tiempos de gloria. «Tiene que volver a ocupar un sitio importante. Después de los juegos de Barcelona había que haber cambiado el deporte en general. Cambió el deporte de elite, la percepción que se tenía en España y generó más apoyo, pero debería haber continuado también hacia abajo, hacia el deporte de base, para seguir con ello», lamenta Ángel Hernández.

Reivindicación con sentido, la suya, para garantizar el futuro de la disciplina. «Antes del 88, éramos unos románticos y después de las olimpiadas entró dinero y financiación, pero no hacia abajo». Si tuviese que cambiar algo mañana, en caso de que volviese a celebrarse el evento, «cambiaría a hacerlo mejor».

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