Tercera División

Zubi ilumina La Balastera

Zubi se lleva el balón ante la presión de un jugador de la Cebrereña. / Marta Moras

Un gol del extremo morado en el descuento da la primera victoria en casa al Palencia Cristo Atlético

LÍA Z. LORENZO Palencia

El fútbol se alimenta de instantes y de héroes, de momentos y jugadores que modifican la historia de los equipos, y puede que ayer Zubi haya cambiado el devenir del Cristo Atlético. El marcador señalaba el minuto 93 y el empate (1-1) cuando el árbitro pitó una falta en la frontal del área. Zubi reclamó la pelota y cariñosamente la colocó sobre el césped. Era la última ocasión. El extremo morado lanzó con su diestra de seda y el balón acabó en las mallas de Marcos. Zubi se había vestido de héroe para rescatar dos puntos que el Palencia Cristo Atlético había merecido sobradamente.

Los morados hicieron un buen partido, estuvieron serios en defensa y crearon ocasiones, decenas de ocasiones. El problema es que no eran capaces de convertirlas. Los de Jonathan Prado tenían las ideas muy claras y aprovechaban los espacios que dejaban los laterales de la Cebrereña, siempre dispuestos a incorporarse al ataque. A la espalda de los centrales llegó la primera ocasión. Zubi puso un gran pase en profundidad para Mikel, que la picó por encima del portero, pero Súper mandó la pelota a córner bajo palos. Aún no habían transcurrido ni diez minutos y el Palencia Cristo Atlético ya había avisado de sus intenciones.

El gol llegaría poco después. Tras un gran centro de Cristian al segundo palo, Míkel remató de cabeza y Súper volvió a sacar bajo palos con la mala suerte que su despeje golpeó en el portero abulense y acabó colándose en el fondo de las mallas. Las llegadas locales eran constantes y el 2-0 pudo subir al marcador en una doble ocasión que increíblemente no acabó en gol. Primero Blanco se sacó un maravilloso disparo que repelió el larguero. El rechace cayó a los pies de Míkel, que tras deshacerse del central, tocó suavemente al primer palo de Marcos, que con una estirada increíble mandó el balón a córner. Eran los mejores minutos de la temporada del Palencia Cristo Atlético.

Serio atrás, con una presión eficaz en el centro y creando ocasiones en el área rival. No se podía pedir más. En medio del vendaval, Zubi mandó al palo un libre directo al borde del área. El segundo gol planeaba sobre La Balastera, pero el ansiado tanto de la tranquilidad no llegaba. Y no porque el Cristo no tuviera ocasiones. Todavía en la primera parte, Héctor remató una falta lateral fuera; Zubi, en una jugada personal a banda cambiada, obligó a Marcos a a hacer otra gran parada; y Blanco, tras un gran pase en profundidad de Zubi, mandó el esférico al palo. La presión y el buen juego al primer toque de los palentinos anularon a La Cebrereña, incapaz de tirar a puerta ni una vez durante los primeros 45 minutos.

El penalti

El paso por los vestuarios no cambió el partido. El Palencia Cristo Atlético seguía siendo una apisonadora en ataque y vivía con tranquilidad en su propia área. Arriba, Míkel encontraba la espalda de los centrales una y otra vez. De una jugada suya llegó un córner que terminó con una espectacular mano de Marcos tras el testarazo de Abajo. Los palentinos seguían siendo superiores, pero el segundo gol no subía al marcador. El 1-0 se mantuvo incluso tras un centro de Zubi al que no llegaron ni Míkel, ni Blanco ni Diego.

Cuando más dominaban los locales, llegó la primera ocasión de la Cebrereña. Tras una jugada embarullada, el esférico cayó a los pies de Mario, que mandó la pelota fuera con un tiro cruzado. El susto no amilanó a los de Jonathan Prado, que en la siguiente jugada respondieron con un disparo de Zubi que Marcos volvió a desviar a córner. El portero abulense evitaba la goleada y se erigía como el mejor de su equipo.

Guillermo no tuvo que hacer tantas intervenciones, pero sí que ganó un mano a mano que pudo haber cambiado el encuentro. Un pelotazo desde la defensa abulense llegó hasta los pies de July, que totalmente solo dentro del área, no pudo superar la salida del portero morado. El partido había entrado en una fase intranscendente que desconectó la intensidad de los morados. Ahí, en medio de la nada más absoluta, llegó la jugada del penalti. Súper y Merino cuerpearon dentro del área y la caída del abulense provocó que el árbitro pitara penalti. July transformó la pena máxima y la angustia se trasladó a la grada palentina. Hasta que llegó Zubi y marcó un golazo que devolvía los puntos y la esperanza al bando morado.

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