FÚTBOL

Unidos con Vicente del Bosque en Palencia

Vicente del Bosque firma camisetas en el teatro Ortega. / ANTONIO QUINTERO

«Para jugar al fútbol se necesita técnica, pero más importante que eso es el comportamiento», afirma el campeón del mundo y de Europa

Esther Bengoechea
ESTHER BENGOECHEAPALENCIA

Como si del último estreno de cine se tratase, el olor a palomitas inundaba la sala del teatro (y cine) Ortega y el transitar de los espectadores no cesaba. Pasillo arriba, pasillo abajo, buscando el mejor sitio para estar justo enfrente de la pantalla. Pero, en esta ocasión, había una imagen fija, un dibujo de dos niños jugando a fútbol y un eslogan: ‘En el fútbol, unidos por la infancia’. Nadie esperaba a Tadeo Jones o a los alocados Minions, sino que el joven público vestido con chándal, hecho un ovillo de nervios, y con bolígrafo en mano solo quería ver a Vicente del Bosque.

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Con cuarto de hora de antelación para firmar autógrafos y hacerse fotos con los chavales, el exseleccionador nacional acudió sonriente y siempre dispuesto al acto organizado por Unicef junto con el Club Deportivo San Telmo. «Colaboro con todo lo relacionado con el fútbol y cómo no hacerlo con este club que tiene más de cuarenta años de tradición», afirmaba el salmantino Vicente del Bosque al comenzar el coloquio.

La sinceridad, la simpleza y la honestidad han sido y siguen siendo los entandartes del campeón del mundo en 2010 y de Europa en 2012. «Para jugar al fútbol se necesita la técnica, pero más importante que eso es el comportamiento, la conducta personal de un chaval majo, que sea generoso y sepa escuchar», argumentaba el salmantino desde lo alto del escenario, ante la atenta mirada de cientos y cientos de niños que tenían ante sí un icono a seguir y un mito.

Del Bosque subió al escenario después de la intervención del presidente y director deportivo del San Telmo, Juan Carlos Illera y Luis San Millán, quienes recordaron los inicios del club santelmista, que está a punto de cumplir 42 años.

El San Telmo y Unicef aunaron caminos hace unos meses, de la mano de su presidenta, Mercedes Cófreces. Junto al acto que tuvo lugar ayer, en la jornada de hoy se disputará un torneo de veinte equipos palentinos, donde cada jugador pagará un euro, que irá íntegramente destinado a Unicef.

Püblico asistente a la conferencia de Vicente del Bosque. / ANTONIO QUINTERO

«Lo importante es hacer algo en equipo. Unicef es solidaridad y ayudarse los unos a los otros como el deporte», señaló. El silencio se hizo sepulcral en la sala cuando se proyectó el vídeo de una niña siria, Saja, de 12 años, que había perdido una pierna en un bombardeo y seguía jugando al fútbol. «Ver este tipo de cosas te hace tener un poco más de corazón», reconocía Del Bosque. «Tenéis una juventud muy buena y muchas oportunidades. Tenéis que arrimaros a los buenos y marginad a los malos», añadía.

Juego limpio

Los valores del deporte y la importancia del juego limpio quedaron retratados en el dato que tan orgulloso anunció el exseleccionador nacional. «He estado ocho años en la selección española y de los 114 partidos que he disputado solo han expulsado a un jugador, y fue por doble amonestación, no por una entrada dura», relataba. «Me siento orgulloso del comportamiento intachable de mis jugadores», agregaba. Piqué fue el único futbolista que no pudo terminar el partido con Del Bosque en el banquillo.

Una de las ausencias más sonadas, con asiento guardado con su nombre, fue la de Marcelino Maté, quien fuera presidente de la Federación de Fútbol de Castilla y León y salpicado por el caso de corrupción de Ángel María Villar, ya que fue precisamente Maté el que invitó a Del Bosque al acto palentino.

Junto a la deportividad de la plantilla de la selección, hubo hueco para nombrar a otros grandes del deporte como Pau Gasol o Rafa Nadal. «Porque son grandes deportistas que siempre pierden bien y saben admitir la derrota», argumentaba el salmantino.

Tras la charla del campeón del mundo y campeón de Europa, llegó el momento de las preguntas por parte de los pequeños que seguían sin creerse estar frente a uno de sus ídolos. Con la mano en alto, como en el colegio, pedían el micrófono para pedirle consejos, preguntarle qué sintió al ganar el Mundial o quién es el mejor jugador, pregunta que evitó responder.

Después de que diez niños subiesen al escenario a leer el decálogo del buen deportista, llegó el momento de los regalos para el invitado estrella de la tarde, que recibió la figura del Cristo del Otero, junto a un libro de arte palentino y una rica cesta de productos de la tierra.

Los flashes, con los que se abrió el acto, pusieron el punto y final al mismo, mientras Vicente del Bosque sonreía una y otra vez al objetivo, siempre rodeado de niños.

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