«El primer año apenas jugué, el entrenador prefería a los locales antes que a los extranjeros»

Martín Arias con la camiseta de la universidad de Erskine College.
Martín Arias con la camiseta de la universidad de Erskine College. / Ricardo Otazo

El vallisoletano Martín Arias emigró a Norteamérica para poder seguir jugando al fútbol y completar sus estudios universitarios, aunque al principio todo salió al contario de lo que él esperaba

CÉSAR R. CABRILLOValladolid

En España, el fútbol es el deporte rey por excelencia, miles de personas los practican desde su infancia e incluso alguna vez han soñado con ser el nuevo Lionel Messi o Cristiano Ronaldo. Pero la realidad dice que llegar a ser futbolista profesional resulta más que complicado; tan solo unos pocos consiguen llegar a este nivel, mientras que el resto va quemando etapas hasta que decide abandonar.

El caso del vallisoletano Martín Arias no es distinto. El joven de 23 años se formó en la cantera del Real Valladolid y después de abandonar el club blanquivioleta, pasó por distintos clubes de la ciudad hasta recalar en el Puente Castro (León) de la División Honor Juvenil.

De pronto, Martín se dio cuenta que no encontraba la progresión que el deseaba y después de seguir los consejos de su padre, decidió cruzar el charco e irse a estudiar a Estados Unidos, donde poder compaginar la carrera de Comercio con su pasión, el fútbol. «Tras contactar con varias universidades que querían contar conmigo decidí apostar por Erskine College, en Carolina del Sur. En un principio pensé que me costaría irme, pero una vez tomada la decisión fue todo más sencillo. Estoy convencido de que tomé la decisión acertada al irme a Estados Unidos», comenta el portero.

En las dos temporadas que acumula en la universidad de Carolina, Martín admite que la primera no fue nada sencilla. «El idioma fue un gran impedimento», dice el joven, aunque señala al entrenador como otro culpable de su bajo rendimiento: «En la primera temporada ni siquiera jugué y es que el entrenador que teníamos era un poco racista. A los hispanos casi no nos daba oportunidades aunque fuéramos mejores. Lo pasé bastante mal».

Está claro que los comienzos nunca son fáciles, pero si a eso le sumas la actitud del entrenador con los jugadores de origen hispano, todo se complica más: «Muchos somos los que nos hemos ido de esta universidad por cómo es el entrenador». Por suerte para Martín, la campaña siguiente todo cambió con la llegada de un nuevo entrenador de porteros que insistió al técnico para que fuera él el que ocupara la portería: «Aprendí mucho de él y si no fuera por él no habría conseguido la beca para realizar mi máster».

El pasado queda ya atrás y ahora Martín afronta con ilusión su nueva etapa en la Gardner Webb University de Carolina del Norte. Y al igual que sube de una Carolina a otra, también lo hace de categoría, disputando la NCCAD1. Ahora que está en la elite del fútbol universitario tratará de seguir dando pasos adelante en su carrera en busca de un hueco en la Major League Soccer (MLS), aunque el vallisoletano no oculta su deseo de recibir una oferta de España y volver a jugar en su país con la pasión por este deporte que echa en falta en Estados Unidos.

Sería bonito que su sueño se cumpliera y aunque sabe que el camino es largo y está lleno de piedras, Martín jamás perderá la ilusión de jugar al fútbol como profesional, pero mantiene los piés en el suelo y si con el balompié no consigue triunfar, comenzará a buscar trabajo relacionado con sus estudios «aunque tenga que comenzar lavando platos».

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