El Palencia Cristo logra un valioso empate ante el Salmantino

Ivi trata de rematar ante la portería del Salmantino, en La Balastera./MARTA MORAS
Ivi trata de rematar ante la portería del Salmantino, en La Balastera. / MARTA MORAS

Los morados se mantienen segundos, en la lucha por el 'play off' a falta de cinco jornadas

Esther Bengoechea
ESTHER BENGOECHEAPalencia

Goles, penaltis, tantos anulados con polémica arbitral, tangana sobre el césped de La Balastera. El fin de la temporada regular se acerca -después de este encuentro quedan solo cinco jornadas- y cada punto vale su peso en oro. El Palencia Cristo sabía de la importancia de este partido y del peso del rival, que llegaba al campo morado con mucha necesidad de sumar para no descolgarse de la lucha por el 'play off'. Cierto es que los del Otero han puesto punto y final al récord de doce triunfos consecutivos que tantos titulares ha llenado, pero no es menos cierto que el punto conseguido ayer en La Balastera, esas tablas en los últimos minutos del partido, saben como una victoria. Gracias a este empate siguen firmes en la segunda plaza de los puestos de fase de ascenso y tienen ganado el 'golaverage' al Salmantino, un claro aspirante a la lucha por el ascenso que aún tiene opciones de clasificarse.

Y así, cara a cara, se encontraban dos equipos con mucha pólvora que quemar pero, conocedores del rival y de toda su artillería, saltaron al campo de La Balastera con pies de plomo. Los primeros minutos no tenían claro dominador. A estas alturas de la jornada, nadie quiere dar un paso en falso y, un error cualquiera, bien puede costar una temporada. Adrián lo intentaba desde fuera del área a los cuatro minutos de juego, pero Rodri no tenía ningún problema en detener el cuero.

El quebradero de cabeza de los morados era el centro del campo, donde no conseguían asentarse ni estar cómodos. Mientras, los ataques de Murfi, Ortiz y Amaro tenían más intención que peligro sobre el área de Guille. Como bien advirtió Prado, los charros atacaban con todo y eso se traducía en nueve jugadores sobre el campo del Palencia Cristo en busca del gol de la victoria. Mientras, la defensa morada, muy segura en su misión, repelía cualquier tipo de peligro con uñas y dientes. La intensa lluvia aparecía como invitado inesperado para dar paso, posteriormente, al sol junto a un bello arco iris, que tampoco quería pederse el espectáculo futbolístico de La Balastera.

Zubi, trascendental por la banda, se llevaba la ovación del público, después de recorrerse medio campo en busca de la portería de Rodri. Por su pasillo llegaron muchos centros de Zubi, de Álex y de Adri pero ninguno lograba enganchar el balón y clavarlo en la red rival. Los mejores minutos del Cristo transcurrían con muchas oportunidades, pero ninguna clara y sin celebraciones.

Por su parte, Ortiz se encontraba con un regalo al borde del área del meta del Otero e intentaba hacer el primero de la tarde con un peligroso disparo que rozaba el travesaño de Guille. La última jugada de la primera parte concluyó con falta peligrosa a favor de los de Prado. Álvaro y Zubi se peleaban por el balón mientras Diego se dolía en el suelo. Finalmente, el pucelano fue el encargado de lanzar la falta que, por pocos centímetros, no entró en la portería rival. Con Zubi aplaudiendo el gran lanzamiento de su compañero, se llegó al final de la primera parte.

Y el peor devenir posible se dio nada más arrancar la segunda mitad. Tayson remataba desde el lateral y Guille lograba despejar para instantes más tarde, y ante la salida del meta morado, Juanan no perdonaba y lograba poner a los suyos por delante en el luminoso. Negras nubes sobrevolaban la escuadra morada, que comenzaba a atacar con ansiedad, prisas y sin excesivo criterio. Como se dice, con más corazón que cabeza se buscaba el empate.

Los charros, satisfechos con la victoria por la mínima, comenzaron a perder tiempo en cada ocasión, mientras el árbitro -que finalmente añadió cuatro minutos- les señalaba el reloj y los jugadores morados se desesperaban.

El segundo tanto salmantino no subía al marcador, obra de Ramos, porque era anulado por un justo fuera de juego. Instantes después, un barullo de jugadores que se empujaban, tras haber recibido Juanan una falta. Rápidamente, Prado llamaba a los suyos y les recriminaba que entrasen en ese juego tan beneficioso para el rival y tan perjudicial para ellos.

Y así, la escuadra del Otero se ponía el mono de trabajo y comenzaba a asediar la portería de Rodri. Diego Gil se encontraba un rechace al borde del área pero su vaselina se iba alta. No había transcurrido un minuto, cuando Adrián intentaba superar al meta charro por abajo, aunque el esférico era finalmente detenido sobre la línea.

El momento era ahora, todo o nada, y en la siguiente jugada, muy embarullada, caía Abajo en el área y el colegiado señalaba la pena máxima. Zubi agarraba el balón y ponía en sus botas el empate. Un certero disparo a la izquierda de Rodri ponía tablas en el marcador a cinco minutos del final.

Aún tuvieron pólvora suficiente los del Salmantino para volver a traspasar la portería de Guille, con un tanto de Galván, pero su diana volvió a ser anulada por un ajustado y protestado fuera de juego. Los últimos instantes del partido transmitían toda la tensión del choque y todo lo que el esférico llevaba en juego. Toda la escuadra morada se volcó en defender su meta y, al oír el pitido final, celebraron el empate como si de una victoria se tratase. No era para menos, el Palencia Cristo sigue haciendo historia.

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