Tercera División

El Palencia Cristo sufre, pero es equipo de 'play-off'

Los jugadores del Palencia Cristo celebran el gol de Kike. /César Manso/LOF
Los jugadores del Palencia Cristo celebran el gol de Kike. / César Manso/LOF

Los morados consiguen la clasificación gracias a un agónico gol de Kike en el minuto 88

OPTA Burgos

El Cristo Atlético, aunque con un sufrimiento enorme, hizo historia en Burgos al arañar en la recta final del encuentro un punto y clasificarse de esta forma para el 'play-off' por el ascenso a Segunda B. Los palentinos comenzaron muy mal el encuentro en Burgos ante el Bupolsa, pero tiraron de orgullo y de casta para empatar y terminar la fase regular en tercera posición. Kike, autor del 2-2, y Guille con dos intervenciones salvadoras en los últimos instantes, se convirtieron en los héroes de la hinchada morada, desplazada en buen número a San Amaro.

Tras una segunda vuelta para enmarcar, el cuadro de Jonathan Prado luchará por derecho propio por estar la próxima categoría en la división de bronce. Y lo hará con un doble dulce sabor de boca: por un lado, por el mencionado soberbio papel. Y por otro, por hacerlo de forma agónica, sobreponiéndose a un 2-0 adverso, a un penalti fallado y un encuentro de mucha tensión. Nada hacía presagiar un final feliz, pero la euforia se desató cuando, Kike, que apenas llevaba cinco minutos sobre el terreno de juego, batió a Lisardo cuando el partido agonizaba.

El inicio fue extraño. Parecía que fuera realmente el Atrio quien se jugara la posibilidad de luchar por un premio tan bonito como el 'play-off'. Los de Prado estaban demasiado retrasados, el Bupolsa tenía el balón y las oportunidades y el Cristo apenas inquietaba al meta rival. En el minuto 10, Guti probó por vez primera a Guille tras un tacón de David y en el 14, el nueve local no perdonó y cabeceó al fondo de las mallas un centro de Germán desde la izquierda (1-0). No reaccionaba el Cristo, aunque en el 18 una pérdida de Varona concluyó con un disparo alto de Diego Gil. No tardó en llegar el 2-0 con un gran derechazo de Varona a la escuadra en el minuto 25.

Pendientes del móvil

Muy cuesta arriba se ponían las cosas para un Cristo en el que sus aficionados estaban, constantemente, pendientes del teléfono móvil. No llegaban buenas noticias de Salamanca, de Astorga, ni de Zamora. los de Prado caían en muchos momentos hasta la sexta plaza.

Estas circunstancias tuvieron un doble reflejo en el cuadro palentino. Por un lado, el equipo se lanzó de manera determinada a por la remontada. Pero lo hacía, pese a que faltaban aún muchos minutos por delante, con demasiada imprecisión y nerviosismo, lo que impedía generar juego.

Pese a ello, las oportunidades comenzaron a sucederse. Álvaro lo probó a balón parado, Zubi desde la frontal, Isra sacó bajo palos el disparo final de Diego Gil tras una gran acción de Álvaro. El gol rondaba el área de Lisardo y llegó finalmente en el 34, en una acción doblemente polémica porque los locales pidieron falta de Adrián en el momento del robo y fuera de juego en la recepción de Álvaro, que batió a Lisardo en el mano a mano (2-1).

Llovía menos para los de Prado, que siguieron empujando, infatigables, también tras el paso por vestuarios. Pronto tuvo la primera Diego Gil, que buscó el control en vez del remate en el 47 en boca de gol. Y en el 48 sonreían los palentinos al cometer Varona una claro penalti sobre Zubi. El habilidoso interior, sin embargo, marró la pena máxima, que rebotó la cepa del poste.

Los riesgos asumidos por el Cristo daban al Atrio la oportunidad de sentenciar a la contra, pero no estuvieron finos los de Ibon Begoña en los metros finales. Lo intentó Germán en una acción personal y Jordan con un disparo desde el centro del campo que se escapó por centímetros.

Prado arriesgó cada vez más con los cambios, poniendo más mordiente en el campo: Torres, muy activo y que dio un nuevo aire a su equipo, tuvo un par de buenas oportunidades. Pero fue Kike quien obró el milagro en el minuto 88 al rematare en boca de gol un balón que se había quedado muerto dentro del área.

La historia deparaba también un hueco para Guille, que ascendió al Olimpo junto a Kike gracias a dos soberbias intervenciones en el tiempo añadido: primero a volea de Guti y en el córner posterior a cabezazo de Jordan, que enfiló el camino de los vestuarios al golpear a Guille cuando trataba de remachar al fondo de la red, algo que el meta evitó, certificando la tercera plaza de los palentinos.

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