Tercera División

El Palencia Cristo Atlético sale de cacería

Los jugadores del Palencia Cristo celebran el tercer gol. /Antonio Quintero
Los jugadores del Palencia Cristo celebran el tercer gol. / Antonio Quintero

Los de Jonathan Prado golean a La Bañeza para sumar su undécima victoria consecutiva

LÍA Z. LORENZO Palencia

El Palencia Cristo Atlético se mueve sobre el campo como una manada de lobos hambrientos, todos trabajando para conseguir un objetivo común, cazar a su presa. Y ayer, el animal herido era La Bañeza, que se descompuso en tan solo diez minutos. Los morados olieron la sangre y se lanzaron a demostrar que nadie puede pararlos. Porque el equipo de Jonathan Prado es mucho más que el equipo de moda, es, ahora mismo, la referencia de Tercera División. Los morados viven un momento tan dulce, que no parece que nada ni nadie pueda ser capaz de detenerlos. Han sumado su undécima victoria consecutiva y lo han hecho con una superioridad abrumadora ante un rival directo, un equipo muy sólido que se vio superado por el espectacular arranque de los morados.

Y es que no se había cumplido el minuto 10 y el Cristo ya ganaba por un contundente 2-0. El encargado de abrir el marcador fue Adri tras un magistral pase de Ivi a la espalda de los laterales. El delantero morado controló el balón y con un toque sutil superó la salida de Sánchez. Era el minuto 7 y los leoneses pagaban su tímida salida en La Balastera. Sobre todo porque dos minutos más tarde, Adri puso un centro al primer palo que Álvaro, totalmente solo, convirtió en el segundo de los morados. El Palencia Cristo exhibía músculo y pegada ante La Bañeza, desconcertada por el vendaval palentino. Pero los leoneses están peleando por el ascenso, no son un equipo que se rinda con facilidad. Así que con el 2-0 se fueron hacia arriba, conscientes de que un gol los metía en el partido. Ese tanto pudo haber llegado si Eriz hubiera estado más acertado tras un buen centro de Agus. Pero el 9 de los leoneses no ajustó bien y su disparo se marchó directamente fuera.

LTras un comienzo arrollador, el partido entró en una fase más calmada, con los dos equipos peleando por hacerse con la posesión y con el dominio del encuentro.a Bañeza había adelantado líneas en la búsqueda de ese tanto que equilibrara un poco el choque, mientras que el Palencia Cristo se sentía muy cómodo con su nuevo papel de conjunto sólido atrás y temible en las transiciones.

Sin sobresaltos

Con los leoneses lanzados hacia la portería palentina, los morados esperaban, agazapados, el error que les permitiera salir a la contra. La Bañeza se había adueñado del balón, pero la presión de los jugadores locales impedía que hiciera nada interesante con él. Guille vivía tranquilo, bien protegido por sus compañeros.

La Bañeza arriesgaba porque no le quedaba más remedio, pero sabía que podía pagar caro ser tan osado en La Balastera. Y lo hizo. Porque a menos de siete minutos para el final, Viti robó un balón a Urbano en un buen movimiento de presión y se quedó mano a mano con Sánchez. El mediocentro morado no se puso nervioso y con un sutil toque hizo una vaselina para superar al guardameta visitante. Era el 3-0 en un partido perfecto de los de Jonathan Prado, que no frenaron ante la debilidad de los leoneses.

Zubi sacó una falta lateral para que Calzado mandara su testarazo al larguero. El rechace llegó al segundo palo, donde Ivi, más atento que nadie, acompañó la pelota con la cabeza para hacer el cuarto. Nadie podía creer la facilidad con la que el Palencia Cristo había aplastado a La Bañeza, uno de los mejores equipos de la categoría.

El paso por los vestuarios no cambió ni un ápice el partido, solo agrandó la brecha que separaba a los palentinos y a los leoneses. El quinto gol, el que redondeaba el marcador, llegó por inercia. Adri vio el desmarque de Diego Gil y le filtró una pelota para que el delantero centro siguiera sumando goles a su cuenta personal. Hacía mucho que se había acabado el partido, pero el quinto gol del Palencia Cristo desconectó el poco fútbol que quedaba. Los palentinos decidieron que ya no quería comer más y la manada de lobos que componen se calmó, pensando, tal vez, en la próxima presa. En la banda, Prado intentaba que sus jugadores no desconectaran totalmente del partido, pero los minutos pasaban sin que sucediera absolutamente nada. Ambos entrenadores decidieron introducir los cambios y el marcador ya no se movió.

Con este resultado, los palentinos suman su undécima victoria consecutiva y demuestran que se han convertido en un serio aspirante al ascenso. Al Palencia Cristo le han crecido los colmillos.

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