Tercera División

El Palencia Cristo Atlético gana a un fantasma llamado Bembibre

Zubi pelea el esférico durante el partido./Marta Moras
Zubi pelea el esférico durante el partido. / Marta Moras

El equipo palentino derrota al conjunto leonés en un partido en el que fue muy superior desde el principio

LÍA Z. LORENZO Palencia

Por primera vez en la temporada, el Palencia Cristo Atlético minimizó a un rival hasta convertirlo en un fantasma y hacerlo desaparecer del campo. El Atlético Bembibre se diluyó con el paso de los minutos ante la superioridad de los palentinos, que fueron mejores en todas las facetas del juego. La única mala noticia para los morados fue la retirada de Abajo, por molestias, con el partido ya decidido.

El Cristo Atlético salió con clara intención de dominar el encuentro sin conceder ni un metro atrás. La primera ocasión definió muy bien lo que era el choque. Tras una jugada embarullada, la pelota llegó a las botas de José María, que sacó un disparo inocente que atrapó sin problemas Guillermo. El orden y la presión se imponían a la habitual rapidez de ambos equipos. Los dos entrenadores habían estudiado a conciencia a su rival y el terreno de juego parecía más un tablero de ajedrez que un campo de fútbol.

Precisamente, el Palencia Cristo Atlético tiró por primera vez a puerta en una jugada ensayada. Una falta sobre Diego fue la excusa perfecta para que Zubi reclamara el balón justo en la media luna del área. Tras su gol ante la Cebrereña, todas las miradas estaban puestas en la bota derecha del extremo. Y cuando todo el mundo esperaba el lanzamiento, Zubi puso un perfecto pase por encima de la barrera ante la llegada de Blanco, que disparó por encima del larguero. Este primer aviso sirvió para que los morados se sintieran más cómodos en campo contrario. Pocos minutos más tarde, Zubi buscó la línea de fondo tras dejar atrás a dos rivales en una muy buena jugada personal.

El extremo puso un centro medido al que no llegó Diego por escasos centímetros. El Palencia Cristo Atlético creaba ocasiones, pero, como a lo largo de toda la temporada, adolecía de olfato goleador. Esa dificultad se hizo patente en un mano a mano en el que Zubi no llegó a lanzar al intentar acomodar el control a su pierna buena. A renglón seguido, una bonita pared entre Blanco y Diego terminó en un centro al que no llegó nadie. El Palencia Cristo Atlético pisaba el acelerador ante las debilidades de la defensa rival. Ivi intuyó los nervios de los centrales y con un pase medido a su espalda, dejó solo a Míkel, que en el mano a mano mandó el balón por encima del larguero. El descanso dejó un sabor agridulce en la grada. Los morados habían dominado el partido, pero habían vuelto a perdonar demasiado en el área.

Pero, como el fútbol a veces es indescifrable, los palentinos marcaron con una pizca de suerte. Míkel hizo una buena jugada por la banda y puso el balón atrás para la llegada de Zubi a la frontal del área. El defectuoso disparo del extremo golpeó en Badra para cambiar la trayectoria del esférico, despistar a Omar y acabar en el fondo de las mallas. La suerte sonreía a los morados cuando más lo necesitaban. El gol vino a confirmar el dominio del equipo palentino, que volvió a marcar minutos más tardes. Zubi botó un córner para que Míkel disparara desde fuera del área. El lanzamiento golpeó en varios contrarios y acabó en los pies de Diego, que con un inapelable tiro al segundo palo puso el 2-0 en el marcador.

Y cuando parecía que los morados tenían el partido donde querían, llegó el error defensivo. Los centrales tiraron mal el fuera de juego dejando absolutamente solo a Jesús, que decidió centrar en vez de tirar ante la salida de Guille. Cristian se adelantó, pero se equivocó en el despeje y marcó en propia puerta. Jonathan Prado aún tiene mucho trabajo por delante con la zaga morada. A pesar de todo, el 2-1 no cambió el partido.

El Atlético Bembibre era incapaz de hilvanar una sola jugada, mientras que el Cristo Atlético mantenía sus buenas sensaciones en el campo. Así que el tercer gol de los morados no sorprendió a nadie. La sentencia llegó en un córner que Zubi puso al segundo palo. Omar falló en la salida y la prolongación al primero terminó con el gol del Míkel, que solo tuvo que empujar la pelota casi sobre la línea de gol para espantar las posibles dudas.

Fotos

Vídeos