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Cristiano, inmune al temporal, no es suficiente para Portugal

Cristiano Ronaldo, ante México. /Efe
Cristiano Ronaldo, ante México. / Efe

El delantero del Real Madrid participó en los dos tantos de su equipo en el empate ante México

DANIEL PANERO

Cristiano Ronaldo no está preocupado por su futuro. Esa es la impresión que dio en el debut de Portugal en la Copa Confederaciones ante México. El delantero luso fue uno de los futbolistas más destacados en el conjunto de Fernando Santos. Presionó, peleó cada balón y fue definitivo cuando éste estuvo en su poder. Tanto es así, que asistió en el primer gol y se disfrazó de centrocampista para construir el segundo. Sólo los despistes lusos permitieron que Chicharito y Héctor Moreno empataran el choque y pusieran un borrón en la puesta en escena del campeón de Europa, un campeón que cuenta con la mejor versión del '7'.

Está en medio de un volcán, pero no lo parece. El nombre de Cristiano Ronaldo es el más repetido en los últimos días. Primero apareció una oferta, según A Bola, de 180 millones, después la Fiscalía le acusó de defraudar 14,7 millones de euros y finalmente una portada del mismo medio portugués aseguraba que se quiere marchar del conjunto blanco, un torbellino ante el que el astro luso no se pronunció hasta este domingo. Su respuesta llegó dentro del campo, donde más le necesita Portugal, y fue contundente. Está centrado.

Las buenas sensaciones de Cristiano Ronaldo no lo parecieron sin embargo en el inicio del choque. Comenzó sin protagonismo. Su nuevo rol como delantero centro hace que tenga más dificultades a la hora de cambiar la inercia del partido. El dominio inicial de México le privó de aparecer en los primeros minutos pero apenas dos destellos le sirvieron para dejar claro que el peligro portugués en esta Confederaciones pasa por sus botas. Avisó con un potente zurdazo en el minuto 21 que se estrelló de forma violenta contra el larguero y que terminó en gol anulado a Nani tras un rechace.

Aquel latigazo le permitió soltar piernas y apenas ocho minutos después se pudo ver a un Cristiano que ya carburaba. Su segunda aparición -apenas había tocado balón hasta ese instante- fue la que desniveló la balanza. Recogió un balón largo, atrajo rivales, se enredó con la pelota y encontró la mejor salida posible, la que sólo los cracks suelen ver, para regalar con un pase milimétrico el primer gol de la historia de Portugal en una Copa Confederaciones a Ricardo Quaresma.

Con estas dos acciones enterró cualquier atisbo de duda en torno a su estado anímico pero no hizo que Portugal diera un vuelco al encuentro. Desde la punta de ataque el de Madeira vio cómo México volvía a hacerse con los mandos del choque y cómo poco a poco empezaba a inquietar la meta de Rui Patrício hasta que el cántaro destruyó la fuente. Carlos Vela aprovechó un error de Raphael Guerreiro, levantó la cabeza y vio a un Chicharito que conoce como pocos el área. El punta del Bayer Leverkusen se adelantó a Pepe y cabeceó el empate antes del descanso.

Tras la reanudación Portugal seguía a merced del rival. Fueron los mejores minutos de México y los peores de la campeona de Europa. Fernando Santos movió fichas dando entrada a Adrien Silva y Martins, dos cambios que sirvieron para que el equipo adelantara líneas y Cristiano Ronaldo aumentara su influencia en el choque. Lo hizo de un modo menos habitual, bajando a recibir y generando juego para los suyos.

Con esa nueva fórmula llegó el segundo y de nuevo con Cristiano como protagonista. Recibió a 35 metros de la portería, atrajo rivales y vio la entrada por banda de Martins. El espacio generado por el jugador del Real Madrid fue aprovechado por Cedric, que se internó en el área y aprovechó un mal despeje de Héctor Herrera para hacer el segundo y enmudecer a la marea de mexicanos que poblaban el Kazan Arena, de nuevo con Ronaldo como protagonista.

No fue la última palabra. El Tri no se rindió y cuando ya moría el choque, en el minuto 92, Héctor Moreno cabeceó a la red un saque de esquina y dejó en tablas un encuentro en el que los dos conjuntos presentaron su candidatura: uno por la fe, el otro por su estrella. Cristiano Ronaldo no está distraído. Ha ido a Rusia a por el título. Ya habrá tiempo de solventar otras cuestiones.

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