Tercera División

Una máquina llamada Palencia Cristo Atlético

Los jugadores del Palencia Cristo felicitan a Pelayo por su gol. /Tomás Alonso
Los jugadores del Palencia Cristo felicitan a Pelayo por su gol. / Tomás Alonso

Los de Jonathan Prado suman una nueva victoria en una partido muy serio y amenazan el liderato de Unionistas

OPTA Castañares (Burgos)

El Palencia Cristo Atlético no afloja. El conjunto palentino ha puesto la directa hacia el liderato y pese al tropiezo del pasado fin de semana ante el Salmantino y la derrota ante el Atlético Tordesillas en el lejano 7 de enero, parece dispuesto a completar una segunda vuelta de fase regular impoluta. Los de Jonathan Prado volvieron a dejar en Burgos en evidencia que atraviesan un momento dulce, ya que ni tan siquiera precisan hacer un buen partido para sumar de otros tres puntos.

En la Ciudad Deportiva de Castañares el equipo local fue mejor, llevó el peso del partido, tuvo más ocasiones, pero el gato al agua se lo llevó el Cristo con un solitario tanto de Pelayo en el segundo tiempo en el que, eso sí, los morados fueron mejores y los locales acabaron desesperados por la actuación arbitral. Tres puntos de oro para el conjunto palentino que fue más efectivo que su rival.

Necesitan los locales sumar imperiosamente en este final de temporada para evitar el descenso (los posibles arrastres van a generar un final de temporada de infarto en el Grupo VIII de Tercera) y salieron por ello a por todas, encerrando al Cristo Atlético en su área.

Los de Jonathan Prado, por su parte, se ordenaron en torno a su portería, con unas líneas muy juntas y tratando de sorprender a la contra. Apenas llegaron, pese a ello, a las inmediaciones de Álex, con Torres muy alejado y desasistido.

Rocoso

De hecho, antes del descanso apenas inquietaron los palentinos al Promesas más allá de una falta peligrosa sobre Alvarito que el propio jugador chutó desviada (21').

El empuje burgalés era importante, el conjunto visitante buscaba abrir pronto el marcador ante su afición y en el minuto 24 esto le supuso el primer susto de consideración a Guille. Varo se topó con la madera ante la desesperación de la hinchada local, que veía como el dominio no se traducía en el marcador. Eran constantes los intentos del Promesas, una circunstancia que hacía dudar de la clasificación real.

El conjunto burgalés llevaba el peso del juego en esta primera mitad pero fue incapaz de materializar sus ocasiones ante un Cristo Atlético que no tenía prisa y dejaba jugar al rival esperando su oportunidad. Sin goles para ninguno de los dos conjuntos se llegaba al intermedio.

Tras el descanso sin embargo, la decoración cambió por completo en el feudo burgalés. Los cambios fueron acertados, el Burgos Promesas acusó el esfuerzo y el Cristo Atlético pudo salir con mayor comodidad de su zona defensiva. Las fuerzas se igualaron sobre el césped y el conjunto palentino empezó a tener el balón y llegar con peligro a la meta contraria. El Burgos también le disputaba el esférico tratando de no sufrir un disgusto en el tramo inicial de este segundo tiempo.

Y ahí, bajo el panorama de un duelo más equilibrado, la calidad fue definitiva. En la primera gran oportunidad de los de Prado, Jaime Pelayo no perdonó (58') y puso el encuentro en franquicia para el Cristo, lo que unido a la fortaleza defensiva que mostró ya en el primer tiempo, le hizo verse con el duelo en el bolsillo.

Tras el gol es cierto que los palentinos tampoco se prodigaron en exceso en ataque, pero limitaron los acercamientos locales y se hicieron dueños y señores del balón y del centro del campo. Eso unido a que las fuerzas burgalesas comenzaron a orientarse más hacia la crítica arbitral que hacia el tapete, permitió al Cristo Atlético asegurar su victoria. Pese a todo, no se rindió el Promesas, que estuvo cerca de arañar un punto de oro en la recta final por mediación de Marti.

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