Liga adelante

Estreno histórico en el arbitraje español

Óliver de la Fuente, durante un partido.
Óliver de la Fuente, durante un partido. / El Norte
  • El vallisoletano Óliver de la Fuente se ha convertido con 22 años en el segundo colegiado más joven en debutar en Segunda

Cuando Óliver de la Fuente Ramos sopló por primera vez su silbato en el vacío estadio de Palamós el pasado domingo, las estadísticas históricas comenzaron a funcionar. El vallisoletano se estrenaba en categoría profesional a los 22 años con un Llagostera-Leganés a puerta cerrada y la pregunta surgió por sí sola: ¿se había dado algún caso similar de precocidad arbitral en el fútbol profesional español? El gurú estadístico de Onda Cero, Alexis Martín-Tamayo, más conocido como Míster Chip, lo aclaró rápidamente: Óliver De la Fuente Ramos (22 años y 190 días) se convertía en esos momentos en el segundo colegiado más joven en arbitrar en Segunda División tras el tinerfeño Juan Manuel Brito Arceo (21 años y 336 días).

«El debut de Óliver es una alegría para todos nosotros», señala Félix Sánchez Marcos, director técnico del comité de árbitros de Castilla y León. «También demuestra que las cosas se han hecho bien con un chico de 22 años que cuenta con una gran preparación y que demuestra mucha madurez. Disponemos de una cantera de seis árbitros en Segunda B que nos conduce a pensar que nuestro comité es un referente nacional. Además, tenemos a otro colegiado, Valdés Aller, que lleva cuatro años en Segunda y, aunque sea diez años mayor que Óliver, está demostrando que podemos confiar en él para el futuro».

La Liga Adelante puede ser un miura para un árbitro joven como De la FuenteRamos, pero el partido del domingo reunía todos los condicionantes para que el estreno resultase suave. Por un lado, se medían dos recién ascendidos de Segunda B como el Llagostera y el Leganés, equipos que la pasada temporada militaban en la misma categoría que el árbitro debutante. Por otro, el estadio del Palamós (donde juega esta temporada sus partidos el Llagostera) se cerró para este choque tras la sanción derivada por los insultos racistas contra Koné, jugador del Racing, en las últimas eliminatorias de ascenso.

En un choque sin público y en medio de un silencio solo roto por los gritos crudos de futbolistas y técnicos, De la Fuente Ramos mostró cinco tarjetas amarillas (cuatro a jugadores locales) y anuló un gol al Llagostera por fuera de juego a instancias de uno de sus asistentes. Al finalizar la contienda, se mostró contento con su debut y consideró que el equipo arbitral que él lideró había realizado un buen trabajo. Sin embargo, la normativa existente para los colegiados impidió que efectuase declaraciones públicas sobre el partido.

Óliver de la Fuente irá experimentando el salto de categoría. Las normas no cambian de Segunda B a Segunda A, pero el fútbol va adquiriendo otra pátina. «Va a notar que todo está mucho más profesionalizado», explica Félix Sánchez. «La rapidez del juego le da una pauta distinta. Eso es bueno para los árbitros como él ya que contribuye a que se formen mejor. Un colegiado de Segunda B con cualidades siempre va a destacar más si llega a Segunda», subraya el director técnico.

Óliver de la Fuente Ramos comenzó en el arbitraje en el año 2006, cuando contaba con 14 años. Su hermano fue el encargado de introducirle en un mundo que rápidamente le cautivó. La progresión resultó tan rápida que con 21 años ya estaba en Segunda B y, tras una campaña en la categoría de bronce, llegó el premio del ascenso a la Liga Adelante.

Currículum

«Nadie le ha regalado nada. Tiene madurez, preparación y constancia en el trabajo. Es un salto importante, a categoría profesional, pero sucede lo mismo que con los jugadores que llevan el mando de sus equipos con 20 años. El debut de un árbitro en Segunda con 22 años nos congratula, pero no nos debería sorprender tanto. Óliver ha participado dentro de la escuela de arbitraje de Castilla y León, ha estado en el centro de tecnificación, en un programa de mentores y talentos, y tiene ya un gran currículum, como otros compañeros suyos. Siempre depende de ellos. Nosotros solo tratamos de ofrecer los medios», expone Félix Sánchez.

La Liga Adelante pondrá a prueba la fortaleza mental de Óliver de la Fuente, uno de los aspectos más importantes para un árbitro. «Una mala actuación en Segunda B pasará inadvertida, pero en Segunda no ocurrirá así», alerta Félix Sánchez. «Óliver se va a encontrar con situaciones que no ha vivido, pero el arbitraje es una escuela de vida, un aprendizaje continuo y él está preparado. Eso es algo que les sucede a todos los colegiados en una nueva categoría. ¿Llegar a Primera División? Primero se tiene que asentar en Segunda y demostrar su valía. No se puede hablar del futuro sin trabajar el presente. Él es consciente de ello».