El Norte de Castilla

GRUPO I SEGUNDA B

Punto con cambio de cara para el Guijuelo

Manu, del CDGuijuelo, presiona a un rival del Izarra
Manu, del CDGuijuelo, presiona a un rival del Izarra / MONTXO AG / DIARIO DE NAVARRA
  • El CD Guijuelo muestra una evidente mejoría en el estreno de Jordi Fabregat en el banquillo pero solo puede empatar ante el CD Izarra

El CD Guijuelo, con nuevo entrenador, se llevó un punto de Merkatondoa que le supo a poco ya que a falta de 7 minutos para el final ganaba por un gol a dos y había dado la vuelta a un marcador que se le puso en contra a las primeras de cambio. Solo el miedo a ganar privó al conjunto salmantino de sumar su tercera victoria como visitante. El miedo y esa fe inquebrantable que tiene el conjunto de Estella cuando apela a la garra y al empuje cuando se entra en el tramo final del partido.

El partido se puso de cara para los locales en el minuto 8 con el gol de Manjón que aprovechó una galopada de Bruno por su banda derecha. El centro raso del capitán fue rematado por el 9 sin oposición dentro del área. El tanto espoleo a un Izarra que quería más y el propio Manjón a punto estuvo de anotar un golazo cuatro minutos después cuando lanzó un disparo desde 40 metros aprovechando que el portero estaba jugando muy adelantado. Los primeros 20 minutos fueron de claro dominio local, con un Guijuelo que no podía hacerse con el balón. Sin embargo un clamoroso fallo defensivo iba a igualar la contienda muy pronto. En el minuto 22 un centro desde la derecha del lateral Raúl iba a ser empujado a la red por Pino. El delantero solo tuvo que poner el pie para empatar. Hasta él mismo se quedó mirando al asistente ante el temor de estar en fuera de juego. El gol fue legal y evidenció el despiste de una zaga que con el paso de las jornadas ha ido perdiendo contundencia.

La igualada dio paso a unos minutos de dominio visitante, mientras que los de Estella intentaron recomponerse del mazazo. A punto de llegar al intermedio, otra internada del lateral derecho llevaba el peligro a las inmediaciones de Aitor. El lateral aprovechando su velocidad y el apoyo con dos paredes en sus compañeros aparecía solo en el área pero no pudo conectar el disparo.

La reanudación deparó dos cambios simultáneos en un Izarra que necesitaba otra propuesta futbolística. La entrada de Pito dio a su equipo más mordiente y empuje. El carácter indómito del delantero almeriense imprimió otro cariz al choque. En apenas diez minutos ya había rematado en dos ocasiones ante la puerta de Kike y los centrales tenían que multiplicar los esfuerzos ante la presencia de Manjón y el empuje de Pito.

En el minuto 61 Yoel Sola se retiraba lesionado y su lugar lo ocupaba Briñol. El cambio no modificaba el esquema de juego. En frente todo el juego pasaba por las botas de Jorge Juliá que una y otra vez buscaba el pase profundo para su delantero Pino. Por las bandas ni Jonxa ni Manu encontraban espacios ni oportunidades. Hasta que en el minuto 83 un centro templado desde la izquierda era enviado a córner por Sam cuando dos jugadores del Guijuelo se aprestaban a rematar sin oposición. En el saque de esquina llegaba el 1-2. El balón no era despejado en primera instancia por la defensa navarra y Pino tuvo tiempo de meter la puntera de su bota para anotar su segundo tanto. Solo quedaban siete minutos para alcanzar los 90 reglamentarios.

En ese corto espacio al Guijuelo le entró el miedo a ganar y el Izarra se daba cuenta de que no podía perder otro partido en su feudo sin darlo todo, aun a costa de desguarnecer la línea defensiva. En una determinación desesperada, Maestresalas abandonó su posición de defensa central para convertirse en un tercer delantero centro aprovechando su altura.

La consigna desde los dos banquillos estaba clara; el Izarra, balones a la olla y los charros a defenderse con uñas y dientes. En el minuto 85 Pito reclamó un penalti por empujón de su par. La insistencia en la protesta le costó la tarjeta amarilla. A continuación en uno de esos balones largos que Pito pelea como si le fuera la vida en ello, obligó a la defensa a despejar de cabeza a cualquier sitio. Allí estaba Manjón para, de disparo cruzado, anotar el definitivo empate a dos goles.