El Norte de Castilla

GRUPO I SEGUNDA B

Dos puntos más que vuelan del Municipal

Aitor Aspas evita un posible gol de la Arandina sobre la línea en una acción donde Carlos Morales ya estaba batido en el partido de ayer en el Municipal de Guijuelo.
Aitor Aspas evita un posible gol de la Arandina sobre la línea en una acción donde Carlos Morales ya estaba batido en el partido de ayer en el Municipal de Guijuelo. / D. M.
  • El CD Guijuelo tira por la borda un partido que tenía ganado y que, al final, pudo perder ante la Arandina

En esta temporada el Guijuelo, unos días por ‘h’, otros por ‘b’ y otros por ‘y, griega’, no acaba de encontrarse con un marcador en positivo y menos en el Municipal, donde ha ganado solamente 1 partido de los siete disputados, donde ha logrado 7 puntos de los 21 en juego. Lo que le vuelve a dejar una semana más al borde del precipicio, a las puertas del descenso. Y eso a pesar de que ayer el encuentro parecía perfectamente encarrilado, con el gol de Carmona en una primera mitad en la que hubo un dominio absoluto de los locales, que habían abandonado su planteamiento habitual para tratar de volver a reencontrarse con el balón, ese que otros días ha despreciado. En la primera mitad el Guijuelo no sólo se quedó con el balón, mostró diversas opciones de salida, lo que propició las dudas en el rival. Eso sí, le faltó continuidad a la hora de acabar jugadas y le faltaron ocasiones, pero dejó la sensación de ser mejor, de dominar y de no pasar apuros en defensa. Pero en la segunda mitad se acabó la fiesta, los de Mateo García se acularon, cedieron el balón, el espacio y lo pagaron. En la primera parte el Guijuelo fue el actor protagonista, pero en la segunda ese papel se lo quedó la Arandina, que no ganó porque no acertó en las seis o siete ocasiones que tuvieron, solo en la recta final del encuentro. El Guijuelo tuvo ganado el partido en la primera mitad, pero tomó una mala dirección en lo deportivo y acabó concediendo al rival no sólo la oportunidad de empatar, también la de ganar. Algo que no se produjo por la falta de precisión en el remate de la Arandina. Es decir, historia diferente para mismo resultado y es que este Guijuelo continua permitiendo situaciones impropias de la categoría, ofreciendo partidos en los que hace muchas cosas bien durante algunos minutos, pero con eso no vale, los encuentros duran 90 minutos y jugando, por los motivos que sea, 25 o 45, lo normal es perder o como poco empatar, como fue el caso en el día de ayer.

El partido comenzó con una fiesta, la que supone ver la alineación del equipo, que semana a semana continua sorprendiendo. Ayer Mateo García sacó un once que nadie sabía colocar sobre el papel y hasta que no empezó el partido no quedó claro que hoy no se iba a jugar con el 4-1-4-1 de casi siempre, ese que no le da buenos resultados, ese que continúa siendo un error recurrente en este equipo. Ayer el Guijuelo salió con un 5-3-2, con Raúl y Aspas de carrileros y Carmona y Pino de delanteros. ¡Ah! Y con Carlos Morales en portería, sorprendiendo al más pintado. Kike Royo después de ser padre, mientras jugaba en el Municipal, después de pegarse 14 horas de viaje en su coche, ida y vuelta incluida, para ser suplente en Boiro y después de una semana de trabajo completa, veía el partido desde el banquillo. Pues bien, con ese once y con esa disposición el equipo se juntó y alternó el juego directo, con el asociativo, el desplazamiento largo, con el medio y el corto y como era de esperar le dio resultado. Así llegaba al área contraria, aunque no creaba demasiado peligro. Pero dominaba, jugaba en campo contrario y se intuía que acabaría llegando su gol y llegó. En el minuto 38 después de una llegada que acaba con disparo de Carmona desde la frontal que despeja Montiel y tras varios rechaces le vuelve a caer a los pies de Carmona, que marca a placer. Durante la primera mitad, con muy pocas ocasiones para ambos conjuntos, la sensación era que el partido estaba absolutamente decantado para los locales y que sólo un error propio o una debacle acabarían con las aspiraciones locales.

Pero nada más comenzar la segunda parte se pudo comprobar como el guión había cambiado y el protagonista ahora iba a ser la Arandina. El Guijuelo se hundió sobre su frontal y concedió al rival la opción de empatar, incluso de ganar el partido. Pronto se olvido el balón y del 5-3-2 para volver al empecinamiento del 4-1-4-1 y como casi siempre, no le fue bien. Con el paso de los minutos las ocasiones caían, cada vez más frecuentemente, sobre la portería del Guijuelo, que no era capaz de salir de su campo. Solo la falta de acierto impidió que los visitantes igualaran antes de lo que lo hicieron y es falta de precisión provocó que pudieran darle la vuelta al marcador. El gol visitante llegó en el minuto 80, tras una falta lateral que lanza Leo, Trigueros salta en primer palo y el balón se cuela. Por cierto, el árbitro le da el gol a Trigueros, pero en el campo todos los de la Arandina felicitaron a Leo y nadie lo hizo con Trigueros. Con el gol los de Aranda encontraban el premio al trabajo y de ahí al final sumaron otras seis ocasiones claras más para haberse llevado un partido que el Guijuelo se dejó empatar y a punto estuvo de perder.