El Norte de Castilla

El Deportivo Palencia muestra su arsenal y suma un nuevo punto

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Diego Torres controla el balón ante dos hombres del Osasuna B. / MANUEL BRÁGIMO

  • Los de Óscar de Paula cuajan un buen partido ante el Osasuna B, con un planteamiento más ofensivo de lo habitual, pero el choque acaba sin goles

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Si se mira al resultado sin haber visto el partido, uno puede pensar que el Deportivo Palencia volvió a firmar un partido soporífero, de esos en los que los morados defienden con once, y solo les falta colgarse del larguero para tapar la portería. Pero no, esta vez no fue así.

Óscar de Paula colocó sobre el césped de La Balastera toda la pólvora que llevaba guardando en el sótano desde hace semanas. El técnico extremeño tenía en mente regalar a la afición un espectáculo de fuegos artificiales y a punto estuvo de lograrlo, pero no le funcionó el mechero y lo que pudo ser una mascletá quedó en un nuevo empate a cero que no fue, ni mucho menos, un petardo.

El entrenador del conjunto morado sorprendió a todo el mundo con un cambio de planteamiento. El técnico del Deportivo abandonó su sistema ultradefensivo y optó por sacar un equipo más alegre, al menos sobre el papel, con un 4-4-2 que permitió a su equipo desabrocharse un poco el corsé que le había permitido enderezar la columna vertebral en los tres últimos partidos. El nuevo sistema permitía a los palentinos respirar, pero, como contrapartida, esa columna vertebral se resentía más de lo que se vio ante el Valladolid B o el Lealtad.

El partido comenzó con el Deportivo mirando hacia arriba y la primera ocasión llego gracias a Chuchi, que encuentra huecos donde nadie los atisba. El 8 morado lanzó un pase en profundidad hacia Zapata, pero el portero del Osasuna B estuvo atento y no permitió que el peligro se convirtiera en gol en la primera llegada del encuentro.

El Deportivo se gustaba. No arriesgaba demasiado y generaba ocasiones, pero el Osasuna B es un equipo joven, con jugadores de calidad que pueden convertir la calma en tempestad en un abrir y cerrar de ojos, como sucedió en el minuto 36, cuando un centro del rojillo Kike se paseó por el área pequeña de Alejandro mientras los aficionados palentinos apretaban los puños. Nadie acertó a meter la pierna, las manos de la afición dejaron de estar en tensión y el partido llegó al final de la primera mitad con un justo empate a cero y con la sensación de que el Deportivo podía ser capaz de sumar los tres puntos en esta ocasión.

La segunda mitad arrancó y el partido estaba bonito. Las dudas ya forman parte del pasado y el Deportivo, una vez más, fue un equipo bien armado y dirigido de una forma inteligente. Quedaban 45 minutos para seguir soñando con un resultado positivo y la mejor ocasión del partido llegó por mediación de Diego Torres, que se escapó por la izquierda, disparó, pero estaba demasiado escorado, y el balón se paseó por la línea de gol. El delantero estuvo muy activo, hizo un gran partido como enganche y recibió una gran ovación cuando fue sustituido. No podía ser de otra manera. La comunión entre la afición y el delantero es algo natural y necesario, y así lo entendió la inmensa mayoría de la grada, que se olvidó de una vez por todas de asuntos extradeportivos y premió a Diego Torres con los aplausos que merecía por el trabajo bien hecho.

Entró Murillo, luego, Xavi Moré y, poco después, Rodri. De Paula quería frescura arriba porque, a medida que iban pasando los minutos, el partido se enfriaba. Calor. Eso necesitaba el Deportivo para que explotara toda la pólvora que había metido el técnico sobre el campo, pero la carga a punto estuvo de estallar en las manos a los palentinos a falta de un minuto para el fin del tiempo reglamentario. Kike Barja se encontró un balón tras un barullo en el área, probó suerte, pero su disparo no encontró puerta. Un suspiro de alivio se pudo escuchar en toda La Balastera, y es que todo el trabajo si hubiera ido al traste si el tiro de Kike hubiera entrado.

El Deportivo parecía resignado a sumar un nuevo empate a cero, pero cuando Xavi Moré está sobre el césped todo puede suceder. Con el tiempo cumplido, el vallisoletano peleó hasta la extenuación un pase largo de Durántez, logró llegar al área, aunque, tras una enorme galopada, se quedó sin ángulo y su tiro no sirvió para nada más que para que la afición se fuese de La Balastera con un buen sabor de boca, que ya es bastante.

No. Ayer no hubo fuegos artificiales, pero este equipo no tiene nada que ver con el que se vio al principio de la temporada. Hay defensores válidos y pólvora arriba. Decía de Paula al principio que solo necesitaba una cosa: tiempo. Ese tiempo ha dado la razón al técnico y ahora solo falta que la pelota entre. El sótano de La Balastera está lleno de pólvora y, tarde o temprano, acabará explotando para brindar a la afición un espectáculo de luz, color y goles, pero por ahora lo único que falta es lo último.

Los palentinos acabaron la jornada en la decimoctava posición empatados a puntos con los tres equipos que tienen por encima. Óscar de Paula ya trabaja como un artificiero para colocar las cargas que permitan a los suyos pasar del suelo al cielo. Ahora falta que la chispa que hay en esta plantilla permita prender esa mecha. La afición espera ansiosa la mascletá morada.