El Norte de Castilla

Un defensivo Deportivo Palencia logra un meritorio punto ante el Valladolid B

El jugador del Deportivo Ibon traza un pase durante el partido en Valladolid. Ricardo Otazo
El jugador del Deportivo Ibon traza un pase durante el partido en Valladolid. Ricardo Otazo
  • El equipo de Óscar de Paula ha ido de menos a más y acaba su tercer partido consecutivo con la puerta a cero

Ladrillo a ladrillo, viga a viga, el Deportivo Palencia Palencia va reforzando una casa que al comienzo de temporada parecía la de los tres cerditos. Que no se me ofenda nadie, que los tiros no van por los inquilinos, sino por los materiales, por esas cañas, ramas y pajas con que el equipo levantó su nueva vivienda en Segunda B y que el lobo derribó a soplidos. Tras cinco derrotas consecutivas, el equipo de Óscar de Paula parece haber encontrado al arquitecto adecuado y con siete puntos de nueve posibles en las tres últimas jornadas, basando su mejoría en un entramado defensivo que le ha llevado a dejar su puerta a cero ante Burgos, Lealtad y Real Valladolid B, el tejado parece aguantar más, aunque los nubarrones que siguen encima amenacen con continuas goteras extradeportivas. Este mediodía, ante el filial blanquivioleta, el Deportivo Palencia ha cuajado un serio encuentro en los Anexos de Zorrilla, ha ido de menos a más y aunque en ataque solo ha gozado de una ocasión al final en una contra con Rodri, atrás ha estado firme y se ha llevado un punto que le sabe a gloria.

El partido tenía tintes de pintura goyesca. Era una lucha a garrotazos entre dos equipos enfrentados por una incurable rivalidad interprovincial, con un Deportivo retratado en Saturno con su cantera, a punto de devorar a sus categorías inferiores, y con una maja vestida y una desnuda encarnadas en la directiva del club morado y en la oposición de parte de la masa social que se intercambian sus ropajes en función de las declaraciones a los medios de comunicación.

Al Deportivo Palencia no le iba a resultar nada fácil sacar un resultado positivo en los Anexos de Zorrilla, eso parecía claro. Pero entre la intensidad que ofreció de salida el equipo de Rubén Albés y lo que se echó atrás el de Óscar de Paula, el filial blanquivioleta sumó dos ocasiones en los primeros cinco minutos, primero con un regalo de Pelayo en una cesión atrás que a punto estuvo de aprovechar Mayoral y después con una falta de Héctor Granado al borde del área que Zambrano lanzó, obligando a Alejandro a despejar y el balón acabó en córner tras tocar en el larguero.

Para el minuto 10, Durántez ya había recibido su primera tarjeta amarilla, si fueran 'black' hubiera llegado a los Anexos en un Ferrari Testarossa. Y cinco minutos después llegaba el primer acercamiento del Deportivo, más tímido que Butragueño en sus inicios, con un Xavi Moré que envió a las nubes un balón enviado en largo. El Valladolid B dominaba el partido, tenía más el balón y cuando no era suyo, presionaba al Deportivo para que se deshiciese de él rápido en largo.

Y cuando los de De Paula empezaban a desperezarse, a incrementar su presión y robar más, ha dispuesto el filial blanquivioleta de la ocasión más clara hasta entonces del encuentro. Héctor Sánchez, que se lesionó en la jugada, se dejó robar un balón en carrera cuando era el último defensor e Higinio, solo ante Alejandro, cruzó el balón al poste, con la fortuna de que el rechace permitió a la zaga morada despejar en última instancia. Murillo sustituía en el minuto 24 al lesionado Héctor Sánchez y ocupaba su misma posición en el lateral izquierdo.

El partido era duro, físico, con el Valladolid B proponiendo más con Zambrano a los mandos pero con escaso resultado, y con el Deportivo agazapado en su campo con Pelayo como tercer central, intenso en la marca y esperando una contra con Ibon para lanzar a Xavi Moré y Zapata, que parecían islotes. Así se llegó al descanso, escaso bagaje para unos primeros 45 minutos realmente aburridos. Los tintes goyescos no se veían en el lienzo, ni siquiera los de un vulgar imitador. Había que esperar a la segunda parte para ver qué pintaba el Deportivo Palencia.

En la reanudación, Óscar de Paula reestructuró un poco el equipo. Murillo dejó el lateral izquierdo, que pasó a ocupar Inestal, y se situó en el perfil derecho del ataque morado. Quince minutos más tarde entraba en el campo Diego Torres relevando a Xavi Moré, pasando el Deportivo Palencia a jugar con dos delanteros centros durante unos minutos, hasta que Rodri relevó a Zapata. Para entonces parecía que el Deportivo Palencia no se conformaba con el 0-0, resultado que, sobrepasado el minuto 65, mantenía con cierta tranquilidad. Murillo gustaba a la grada de los Anexos de Zorrilla con su rapidez y su buena conducción, el equipo se venía algo más arriba y comenzaba a trenzar algo de juego ante un Valladolid B que se desinfló, obcecado en centros laterales al área que abortaba una y otra vez la zaga palentina. Solo Zambrano inquietaba a los de Óscar de Paula, que tenían el empate en su mano. Seguro atrás y encerrado con orden, no desaprovechó la ocasión de seguir sumando, esta vez un punto que pudieran ser tres al final si Rodri hubiera estado más despierto en los minutos finales en un par de contragolpes claros. Punto es punto, que diría Boskov, ya habrá tiempo de pintar Goyas. De momento habrá que conformarse con estucar bien las paredes de la casa sin llamar a Manolo y Benito.