El Norte de Castilla

GRUPO I

El CD Guijuelo necesita un plan y una victoria

Mateo García atiende a los medios de comunicación en una rueda de prensa.
Mateo García atiende a los medios de comunicación en una rueda de prensa. / D. M.
  • La derrota ante el Lealtad obliga al equipo chacinero a ganar para no entrar en zona conflictiva

El domingo el Guijuelo se mide al Valladolid B en el Municipal, con la necesidad de estrenarse con victoria en casa, que hasta el momento no ha conseguido en Liga. De no ganar se verá abocado a alejarse de los puestos de cabeza a sumergirse en los puestos de la zona de peligro.

Una situación que nadie quiere en Guijuelo, más aún a estas alturas de la temporada y ante los importantes déficits que ha demostrado el equipo en las primeras jornadas. En este sentido hay que dejar meridianamente claro que el Guijuelo ha sumado dos puntos en casa, en 180 y pico minutos de los que sólo se salvan 10 o 15 del día del Burgos y que ha sumado tres puntos ante el Racing de Ferrol en un partido sin fútbol en el que acertó en la que tuvo.

En definitiva el Guijuelo hasta el día del Lealtad, que fue en el que más y mejores minutos dispuso, había sumado 7 puntos sin prácticamente juego, pero, eso sí, con unas buenas sensaciones, provocadas especialmente por los dos resultados positivos de la Copa del Rey. Situación que después de la derrota en Villaviciosa se ha tornado en muchas más dudas de las que ya existían.

Para empezar el conjunto arrancó titubeante gracias a la mala planificación de una desacertada pretemporada, posteriormente se resintió en sus turbaciones cuando se acumulaba la tardanza en la contratación de los centrales, las vacilaciones se incrementaron con la insistencia en el error de apartar a dos jugadores, Carlos de la Nava y Piojo, de los que el último se reintegró en el equipo, misma situación equivocada repetida en la pasada Navidad con José Romero y Antonio Moreno.

A los errores de bulto, infantiloides, de la dirección deportiva que dirige Chema Aragón, últimamente se les han unido los recelos que provoca la falta de decisión sobre el estilo de juego. A día de hoy el Guijuelo no sabe a qué juega y lo demuestra, con los bandazos en el once y en el desarrollo de los partidos. En el Guijuelo han sido los resultados los que mantenían la sonrisa, pero ojo, esas ensoñaciones no suele durar y o dejan trabajar con libertad al equipo o los problemas no sólo persistirán, sino que se irán extendiendo.

Actualmente son evidentes las carencias defensivas, lógicas por otra parte, cuando los jugadores aún se están conociendo. El juego de estrategia propio no existe y el que genera el rival provoca una sensación de peligro en cualquier jugada a balón parado. Pero eso no es todo, desde el primer día la dirección técnica ha vendido este Guijuelo como un equipo de toque, protagonista y con buen trato de balón. Pero por el momento lo que se ha visto en el terreno de juego es un equipo temeroso de sí mismo, sin confianza en lo que hace, sin identidad, con una salida de balón muy mejorable, con una actitud dubitativa, sin un plan definido, con innumerables probaturas que ya deberían de estar superadas y con engranajes que aún no están, siquiera, apuntalados.

Lo que se ha visto es un Guijuelo que con balón le cuesta superar el campo propio y que defensivamente necesita algo más de tiempo de aclimatación para saber sentar las primeras bases de lo que puede dar de sí. Pero, todo esto hasta el momento quedaba ensombrecido por los buenos resultados en Copa y por los buenos o aceptables en Liga, hasta que llegó el tropiezo ante el Lealtad, que por cierto ha sido el encuentro en el que mejor ha estado el Guijuelo o al menos en el que más minutos se pudo intuir un atisbo de lo que se podría llegar a esperar de este equipo.

Sin Néstor

Pero en ese partido no sólo se perdieron tres puntos, sino que también se perdió una sinergia y lo que si cabe es aún más preocupante, a Néstor, la pieza clave en cualquier equipo de esta categoría, que actualmente no sabe ni él si es titular indiscutible o es un suplente apartado. Una situación que también le está atenazando a otros jugadores que antes, durante y después de los partidos no saben si van o vienen o incluso peor, si tienen que ir o tienen que volver. Al Guijuelo le queda mucho trabajo por hacer y aún está a tiempo.