jornada 23

La doble cara de Karim

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Benzema celebra su gol al Nápoles. / Foto: Afp | Vídeo: Perform Group

  • Abucheado por su apatía en la Liga, el delantero francés enamora al madridismo en la Champions y da la razón a Zidane porque hace mejores a sus compañeros

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  • El poco protagonismo de Morata en los partidos clave hará que el madrileño, tentado por el Chelsea de Conte, se replantee su futuro en verano

Cuando el faro de Karim Benzema se enciende como ante el Nápoles, todo el Real Madrid se ilumina en ataque. Si está inspirado, motivado y combativo, habitualmente más en las grandes citas que en esos partidos de andar por casa en los que comparece como hipotenso, es una delicia ver jugar al francés, uno de los mejores delanteros del mundo por calidad, templanza y visión de juego. El «gatito» del que hablaba José Mourinho muestra instinto felino y canino a la vez y responde en el campo a esos miles de críticos, fieles a la idiosincrasia madridista, que perdonan todo menos la indolencia y por eso se decantan por el corajudo y peleón Álvaro Morata para la posición de ariete en los campeones de Europa y del mundo.

Ojito derecho de Florentino Pérez, presidente que ni siquiera le discutió en pleno affaire por el 'caso Valbuena', y protegido por su compatriota Zinedine Zidane, Benzema cuajó ante el osado equipo de Maurizio Sarri su actuación más completa de este curso. Como si guardase su enorme talento para los momentos cumbre, marcó un gol, lanzó una vez al palo, tiró cinco veces, más que nadie en su equipo, y dio continuidad al juego del Real Madrid con sus descargas, paredes, pases entre líneas, búsqueda del marco rival y actitud positiva. Virtudes que con gran frecuencia se le echan de menos y soliviantan a su afición.

«Fue una gran noche porque hicimos un gran partido todos, no sólo yo. Estoy muy contento por mi actuación porque es fruto de mucho sacrificio. Y me siento muy bien porque veo que la afición está conmigo», afirmó Benzema tras el primer asalto de octavos de final en la Champions. Supo decir lo que los seguidores blancos querían escuchar. «Vivo con las críticas desde pequeño porque no soy un delantero que siempre quiera marcar, sino que me gusta jugar para el equipo. Me siento muy bien porque me he movido mucho, he marcado y he ayudado a todos. Sabemos lo que supone representar al Real Madrid, donde la exigencia es máxima. La gente siempre me anima, pero es normal que a veces también me critique», afirmó un tipo capaz de salir al rescate de su equipo ante el Sporting de Portugal, de firmar un doblete ante el Borussia Dortmund, de maravillar ante el equipo de San Paolo y de conducir al club blanco a la conquista del Mundialito tras marcar ante el Kashima Antlers y el América de México.

Seguramente el más feliz por el desempeño de Karim ante los napolitanos fue su compatriota Zidane, quien en la víspera del choque ya le defendió a ultranza. «Demostró que tiene gran personalidad porque ha respondido de la mejor manera en el momento en el que había más críticas. Me hubiera gustado que metiera otro gol porque se lo merecía y fue un peligro constante. Se mueve bien entre líneas, se asocia y hace jugar mejor a los demás. La ovación que le dio la afición fue muy bonita para él y para todos», afirmó el técnico sobre el máximo goleador francés en la historia de la Champions con 51 dianas en 89 partidos.

El contraste de los números

Tras alcanzar a Thierry Henry, sólo tiene por delante en esta competición a Cristiano (96 goles), Messi (93), Raúl (71), el holandés Ruud Van Nistelrooy (60) y el ucraniano Andriy Schevchenko (59). Según datos de Opta, Benzema marca un gol cada 120 minutos en Champions, un ratio superior incluso al del astro portugués (122) e inferior sólo a los del crack azulgrana (un gol cada 99 minutos), el alemán Mario Gómez (102), el referido Van Nistelrooy (109) y el italiano Pippo Inzaghi (119).

Sus números de este curso son fiel reflejo de la doble cara a Benzema, «espectacular» ante el Nápoles, como puso de relieve su compañero Casemiro, y señalado como culpable de la derrota liguera en el Sánchez Pizjuán. Es el máximo artillero del Real Madrid en la Champions con cinco tantos en siete partidos, los mismos goles que en 16 compromisos jugados en Liga, donde se ve superado incluso por Sergio León, el emergente delantero del colista Osasuna. En total, en este irregular curso ha firmado 13 dianas en 29 partidos y 1.911 minutos. Salvo lesión, Zidane siempre ha contado con él para las grandes citas, lo que complica la situación de Morata. El madrileño no se conforma con su papel de secundario, aunque haya disputado más minutos (1.184) que Karim en 28 partidos, con 10 goles en su haber, seis de ellos en el torneo de la regularidad.

Morata se esperaba más continuidad y protagonismo cuando regresó al club blanco, que ejerció el pasado verano la opción de recompra por 30 millones, después de traspasarle en 2014 a la Juventus por 18. Antonio Conte, quien pidió su fichaje para la 'Vecchia Signora' pero no le tuvo a sus órdenes porque se convirtió en seleccionador 'azzurro', le desea para su gran Chelsea. Incluso antes de volver al Madrid, Morata comentaba a su entorno que buscaba casa en Londres. Y el Arsenal de Arsène Wenger también le tentó sin éxito. Novias no le faltan a un punta más convencional que Benzema y al que incluso el Cholo Simeone quiso para el Atlético el verano pasado como cuarta opción, tras Diego Costa, Cavani e Higuaín, y por delante del contratado Kevin Gameiro.