análisis jornada 21

El sacrificio de Neymar, la clave del otro Barça

Neymar, tirado en el césped del Nou Camp durante el choque ante el Athletic.
Neymar, tirado en el césped del Nou Camp durante el choque ante el Athletic. / AFP
  • Con menos brillo, pero más ordenado, el equipo azulgrana ha encontrado el equilibrio gracias al trabajo del crack brasileño, baja importante en la vuelta de Copa por sanción

O Luis Enrique ha recuperado de repente la confianza en el fondo de armario o simplemente tenía una plan diseñado para este tramo de la temporada en el que se acerca la Liga de Campeones y necesita a sus jugadores imprescindibles lo más frescos posibles. Algo de lo segundo debe haber cuando en un partido tan importante como el Barça-Athletic, ante un rival, como luego se demostró en el césped pese al 3-0 final, capaz de puntuar en el Camp Nou, el técnico se atreve a dejar en el banquillo a Luis Suárez y a sentar a media hora del final a Leo Messi. Tampoco jugaron por lesión, aunque podrían haber forzado, Sergio Busquets e Iniesta. Y no fueron titulares teóricos integrantes del once tipo de los dos últimos años como Rakitic y Mascherano. No hace ni un mes era impensable una alineación sin tantos pesos pesados.

Aunque en los medios de comunicación y en el entorno se recuerda cada día que en la Liga no se puede fallar más para no dejársela en bandeja al Real Madrid por la distancia que ya lleva, lo cierto es que Luis Enrique ha arriesgado más en este inicio de 2017 en las alineaciones del campeonato de la regularidad que en las de tres eliminatorias de Copa muy exigentes ante rivales que han obligado a un esfuerzo enorme como Athletic, Real Sociedad y Atlético, rival al que todavía tiene que rematar el martes el Barça en la vuelta de la semifinal tras el 1-2 de la ida. Y se intuye que el entrenador azulgrana todavía reservará a más jugadores en los encuentros anteriores a los dos de octavos de final de la Liga de Campeones ante el PSG.

Una victoria ante el Athletic con goles de Paco Alcácer y Aleix Vidal podría haber sido el inicio de una broma a finales de 2016, cuando el ex delantero del Valencia vivía deprimido en los futbolístico y ex lateral del Sevilla estaba haciendo las maletas para irse en el mercado de invierno mientras el club azulgrana quería fichar al croata Srna, de 34 años, según confirmó el propio jugador cuando anunció que se quedaba en el Shakthar Donetsk. Los dos han sabido dar la vuelta a la situación y el sábado fueron importantes, como Mathieu, André Gomes o Rafinha, que acabó con una brecha en la frente y 12 puntos de sutura.

También es cierto que el juego del Barça sigue teniendo carencias que casi aprovecha el Athletic para adelantarse en el marcador con sus robos de balón. La transformación de Neymar es el ejemplo que resume la evolución del equipo azulgrana. El brasileño no tiene acierto de cara a gol, pero su trabajo está impresionando a sus propios compañeros, sorprendidos al ver su implicación defensiva en el repliegue o su aportación táctica en el juego posicional cuando hay que defender en un 4-4-2. Llega menos fresco a las zonas de remate, con más metros recorridos, pero pese a ello dio el 1-0 a Alcácer desequilibrando por su banda. Neymar, como el Barça, sacrifica un poco de brillo a cambio de potenciar el orden.

Luis Enrique le puso por las nubes tras el partido del sábado y partes de su discurso de la previa, hablando de las conciencias arbitrales, se debía a la nula protección que tiene un jugador como Neymar, cosido a faltas en cada partido y, sin embargo, baja para la vuelta de la semifinal de Copa por acumulación de amarillas. El técnico sabe que su baja es ahora muy importante por esa capacidad que tiene el brasileño para dar equilibrio a un equipo que necesita que el tridente no solo mire de cara a la portería rival bajo el riesgo de romperse.