El Norte de Castilla

jornada 13

La flor del Sevilla que riega Sampaoli

Mercado celebra el gol de la victoria ante el Deportivo.
Mercado celebra el gol de la victoria ante el Deportivo. / Reuters
  • El equipo hispalense ha ganado cuatro partidos esta temporada en el tramo final, algunos con discutidas decisiones arbitrales

  • Las tres Europa League de Unai Emery también tuvieron este sello

Nadie va a negarle el mérito a Jorge Sampaoli, ni a ninguno de sus jugadores, de tener al Sevilla en el tercer puesto de la Liga. Tampoco van a desmerecerse las tres Europa League consecutivas que logró a las órdenes de Unai Emery entre 2014 y 2016. Pero hay un aspecto que comparten ambas versiones del equipo hispalense, que a nadie se le escapa, y que a la postre resulta determinante en los éxitos de un técnico y otro: la capacidad o fortuna, según se mire, de ganar partidos cuando agonizan y más de uno se ha marchado ya de su asiento.

Esta temporada ya son cuatro, que en 12 jornadas no es cosa de broma, los encuentros en los que el Sevilla ha decidido dejarse los deberes para el final. Como ese estudiante inteligente pero vago que termina sacando un notable y que tanto irrita a sus compañeros, más aplicados en el esfuerzo. Así, el equipo de Jorge Sampaoli ha vencido a Las Palmas, Alavés, Leganés y Deportivo en los últimos cinco minutos, incluso con la bocina ya sonando ante canarios y gallegos.

Volviendo a la metáfora colegial, a este alumno le han echado un par de manos los profesores para sacar adelante algunos exámenes. Frente a Las Palmas, el Sevilla remontó el 0-1 de Tana con goles de Sarabia y Carlos Hernández entre el 89' y el 94', el primero tras un penalti sobre Vitolo que sólo vio Martínez Munuera. En Butarque, un golazo del propio Sarabia en el 85' supuso el 2-3 definitivo, aunque la afición del Leganés todavía se pregunta por qué Franco Vázquez no enfiló el camino de los vestuarios antes de tiempo.

El último episodio lo vivieron en Riazor la última jornada: con 2-1 a favor para el Deportivo, el árbitro no señaló una pena máxima de libro cuando Mercado empujó a Andone mientras este enfilaba a portería. A tres minutos para el final del partido Vitolo marcó el empate, y fue el mismo Mercado quien firmó la sentencia en el descuento, en posición dudosa.

'Minutos de oro'

Pero esta 'flor' no es nueva en el Sánchez Pizjuán. Sin entrar en la competición doméstica más allá de esta temporada, las tres últimas Europa League que el Sevilla ganó de forma consecutiva también tuvieron su pizca de fortuna. El pasado curso, el Athletic estuvo a punto de eliminar al cuadro hispalense en cuartos de final, pero la tanda de penaltis decantó la balanza hacia Nervión. La campaña anterior, la 2014-15, fue el Zenit quien sufrió los 'minutos de oro' del equipo de Unai Emery, igualmente en cuartos. Si en el partido de ida Denis Suárez adelantó a los andaluces a tres minutos del final, en el de vuelta en San Petersburgo fue Gameiro quien evitó la prórroga con un gol en el 85'. Una eliminatoria 'made in Sevilla'.

Aunque sin duda fue la primera Europa League, conquistada en 2014, la que vivió más al límite el posterior campeón. La historia comenzó en el derbi de octavos ante el Betis y terminó con la final de Turín frente al Benfica, dos cruces que el Sevilla solventó desde los once metros. El último no estuvo exento de polémica, con Beto adelantándose en todos los lanzamientos del equipo encarnado. Detuvo dos, claro.

Pero la 'joya de la corona' la sufrió el Valencia en semifinales. Pónganse en situación: en Mestalla, los ches conseguían la machada de remontar el 2-0 del Sánchez Pizjuán y mantenían al Sevilla a raya en los últimos minutos de partido. Se cumplía ya el tiempo añadido, cuando en un saque de banda M'Bia se elevó sobre la defensa para hacer el 3-1 y mandar a los andaluces a la final. La afición valencianista estalló, pues el propio M'bia había sido el autor del 2-0 en el partido de ida en un fuera de juego escandaloso que dos años después aún escuece en la capital del Turia. Este sábado habrá otra oportunidad de revancha en el Pizjuán.