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Zidane se desquita del ‘centenariazo’

Zinedine Zidane da instrucciones durante el choque ante el PSG. /Yoan Valat (Efe)
Zinedine Zidane da instrucciones durante el choque ante el PSG. / Yoan Valat (Efe)

Cristiano Ronaldo y Casemiro entregan el regalo soñado por el madridismo en otra lección del galo, más valiente que nunca dieciséis años después de aquel amargo cumpleaños del club que padeció como futbolista

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Dieciséis años después de una de las noches más amargas para el madridismo, Cristiano Ronaldo y Casemiro ofrecieron el cumpleaños soñado a la hinchada merengue con sendos tantos en el Parque de los Príncipes que certificaron el pase a cuartos de final de la Liga de Campeones del doce veces rey de Europa precisamente el día en que la entidad de Chamartín soplaba 116 velas. La encerrona, al final, se la preparó Zinedine Zidane a Unai Emery, fagocitando los anhelos de grandeza cataríes.

Justa recompensa para el héroe de Glasgow, figura totémica del club más exitoso de la historia desde aquella formidable volea con que ajustició al Bayer Leverkusen tras recoger un balón caído del cielo para levantar la ‘novena’ y bendecido también en sus dos campañas y media como técnico, en las que no sabe lo que es perder una eliminatoria del torneo que cimentó la leyenda blanca.

Sin necesidad de campañas vocingleras ni de hermanamiento con los ultras, con la simple valentía de un preparador injustamente minusvalorado tantas veces como alineador y gestor de egos, Zidane dio otra lección de sabiduría renunciando a futbolistas del calibre de Kroos y Modric, que salían de sendas lesiones, y postergando otra vez a Bale para fiar su futuro y el de la escuadra a los soldados que sabía en mejor estado sin tener en cuenta los escalafones.

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216 millones de euros en el banquillo blanco, donde aguardaban turno de inicio Kiko Casilla (que costó 6 millones), Nacho (a coste cero por ser canterano), Kroos (25), Modric (30), Bale (101), Theo (24) e Isco (30). 107,5 millones costaba el del PSG este martes con Trapp (9,5), Kimpembe (0), Meunier (6), Lo Celso (10), Lass Diarra (0), Draxler (40) y Pastore (42).

“El dinero en el campo”, decía Johann Cruyff. Había, y mucho, en el once del Real Madrid, pero a Zidane no le importó dejar sus buenos fajos también en el banco. Un decisión que contribuyó a que el francés espantase los fantasmas del ‘centenariazo’, aquella dolorosísima derrota ante el Deportivo de la Coruña en la final de la Copa del Rey que acogió el 6 de marzo de 2002 el Santiago Bernabéu y que Zidane, integrante del Madrid de los ‘galácticos’, vivió sobre el césped.

La dentellada de la 'bestia'

Existía cierto runrún con el recuerdo de aquella trágica jornada para los merengues, pero pocos ecos visto el discurrir del partido, que el Real Madrid solventó con muchos menos problemas de los previstos. Sergio Ramos, el que siempre está en las grandes citas, tuvo la primera gran ocasión del vigente campeón con un fino golpeo a la salida de un córner que rechazó Areola. Saque de esquina que sucedió a una caída de Cristiano Ronaldo en el área en la que no hubo nada punible pese a las protestas del luso, muy activo durante todo el choque. Casemiro se multiplicaba como apagafuegos, con Lucas Vázquez y Marco Asensio sacrificados en defensa. El que padecía era Kovacic, al que le falta temple con el cuero en las botas y sentido táctico para una demarcación tan delicada. El croata se ganó además una amarilla a la media hora por una entrada a Ángel Di María cuando el argentino se aprestaba a pisar el área.

Le costaba llegar con todo al PSG, que tuvo que esperar al minuto 40 para exigir verdaderamente a Keylor Navas tras una pérdida de balón en la salida de Marco Asensio que motivó la reprimenda de Zidane a su joven diamante. Atajó el costarricense el disparo de Di María, un puñal por la derecha que llevó más peligro que Mbappé por la izquierda. Seguro el portero del Real Madrid como certero estuvo poco antes Areola en la portería contraria al negarle con el pie una formidable oportunidad a Benzema en un mano a mano que no supo materializar el galo, otra vez muy fallón en su centenario en la Champions.

Demasiado poco en ataque del PSG en la primera parte teniendo en cuenta la tremenda exigencia de tener que remontarle dos goles al rey de Europa. Los parisinos no parecían capaces de hallar la vía hacia el gol ni con un GPS. Desprovisto de ayudas tecnológicas, a vuelta de vestuarios probó Emery a encontrar el camino intercambiando las bandas de Di María y Mbappé. A la izquierda el argentino, que había comenzado por la derecha, y trayecto inverso para el galo, reeditando así el duelo de la ida con Marcelo. El movimiento de piezas, sumado a la mayor pujanza en el inicio del segundo tiempo, dio ánimos al cuadro galo. Pero cuando mejor estaban los pupilos de Emery, le dio el tiro de gracia el campeón por medio de su pistolero estrella, un Cristiano Ronaldo de vuelta de todo. Abrió sus fauces la ‘bestia’ de la Champions y se zampó de una dentellada el fastuoso proyecto catarí, que acortaría distancia por mediación de Cavani pero que sucumbió definitivamente con la diana de Casemiro.

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