El Norte de Castilla

análisis

Guardiola se 'traiciona'

Guardiola, ante el Barcelona.
Guardiola, ante el Barcelona. / Reuters
  • Firmó en la victoria del City ante el Barcelona el partido con menos posesión de su carrera como técnico

Pep Guardiola cambió de estilo por primera vez en su carrera. El técnico catalán planteó un partido diferente al clásico juego de posición que le ha caracterizado a lo largo de su trayectoria como técnico y su Manchester City barrió al Barcelona con un 34,7 % de posesión de balón. Jamás el expreparador del Bayern había cedido tanto tiempo el cuero a su rival.

«Estoy contento por los tres puntos y porque he aprendido que somos buenos al contraataque, que en un momento determinado lo podemos utilizar», afirmó Guardiola tras la victoria de este martes. El descubrimiento llegó después de no traicionarse en el Camp Nou. Allí, el City jugó de tú a tú al Barcelona y sufrió en forma de 4-0 la versatilidad de los de Luis Enrique, capaces de golpear tanto en estático como al contragolpe.

La versión del City en el Etihad tenía que ser otra, y así fue. Guardiola alteró el toque de balón hasta mover al rival por la velocidad fulminante de sus puntas. Apenas pasaron tres segundos desde la pérdida de balón de Sergi Roberto y el momento en el que Gundogan marcó a placer el tanto del empate, una jugada que define el planteamiento del de Santpedor. Presión alta y verticalidad tras robo gracias a la electricidad y el talento de sus futbolistas de ataque.

Otro de los cambios que planteó Guardiola se produjo en la salida de balón desde atrás. El error del portero Claudio Bravo en el Camp Nou o el de Stones ante el Southampton dejaron paso a un City más pragmático. Willy Caballero alternó pases en corto con balones en largo que desarticularon la presión del Barcelona, una faceta innegociable para Pep, hasta este martes.

Guandogan, tras el primer tanto al Barcelona.

Guandogan, tras el primer tanto al Barcelona. / Reuters

El Manchester City jugó más vertical y, por tanto, arriesgó más en el pase. Una de las señas de Guardiola hasta la fecha ha sido la de desgastar al rival hasta poder romper líneas. En esta ocasión fue un paso allá tratando de alcanzar el mismo objetivo en el menor tiempo posible. Prueba de ello es el número de pases. En el anterior partido de Champions en el Etihad, ante el Borussia Mönchengladbach, el equipo de Pep hizo 506 pases buenos, con un acierto del 80%; frente al Barcelona, el número descendió hasta los 251, con un 80% de efectividad.

Gundogan, el nuevo motor de Pep

Dentro del engranaje diseñado por Guardiola destacó la figura de Ilkay Gundogan. El futbolista germano se encargó no solo de dirigir la orquesta del Manchester City, sino de ser un peligro constante con sus llegadas al área rival. Los últimos partidos han puesto de manifiesto el nuevo rol del exfutbolista del Borussia Dortmund en los 'citizens', un jugador capaz de ser importante en ambas porterías. Ha anotado cuatro goles en apenas tres días, los mismos dobletes que había marcado en toda su carrera. Como todo su equipo, Gundogan ha mutado.