Fútbol para disfrutar y aprender

Un grupo de niños, durante una de las actividades del campus. / Antonio de Torre
Polideportivo

El Campus de Roberto y Ricardo, que mantiene su filosofía en esta nueva edición, cierra su primer turno con 86 inscritos

FERNANDO ARCONADASegovia

Julio. Un mes que ya invita a pensar en playas, arena, agua (tampoco en mucha, no vaya a suceder lo que en días pasados). También en algo tan simple y a la vez tan entretenido como en un balón. Y seguro que en balones y en pasarlo bien piensan los 86 niños que han formado parte del primer turno del campus Roberto y Ricardo y los 87 que comenzarán este lunes el segundo.

Fue precisamente un mes de julio de 2012 cuando vio la luz esta iniciativa que pusieron en marcha dos exjugadores de la Segoviana, Ricardo de Andrés y Roberto Álvarez. Tan contentos terminaron todos que, ante la gran demanda, volvió al año siguiente. Repitieron en el 2014,2015 y 2016 con récord de participantes cerca de 200 niños, y no podían faltar de nuevo en este 2017, año en el que cumple su sexta edición.

No hay ninguna poción mágica ni fórmulas extrañas. Su éxito se explica en tres palabras, que pueden ir con el adjetivo mucho. Trabajo, dedicación e ilusión. «Empezamos este proyecto pensando que podía ser una actividad de verano importante y que podía dar un buen servicio a los niños, pero la respuesta que estamos teniendo es espectacular y lo bueno no es solo ya hayamos llegado a un nivel muy alto, sino que nos estamos manteniendo», comentó Roberto Álvarez. «Incluso ya hay padres que nos están preguntando para el próximo año».

Es un campus que está dedicado al fútbol, pero en un ámbito que ocupa otras muchas actividades. Por ejemplo, el primer día se les da a los asistentes una charla de valores y de buen deportista, sentando unas bases que van a estar muy presentes durante la duración del campus. «Hay talleres con los fisios, vienen los árbitros a entrenar, hay charlas de nutrición... Intentamos que los chavales conozcan todo lo que es fútbol, que no es solo venir y dar cuatro patadas a una pelota o correr detrás de ella; nos preocupamos también de ir un poco más allá», valoró Roberto Álvarez.

Han sido días intensos desde el principio y ni la lluvia del pasado viernes consiguió frenarles, con diferentes y variadas actividades, y por el campus han pasado personas del fútbol con mucha experiencia y cuentan sus vivencias a los niños, para que vean que con trabajo, esfuerzo, dedicación, ilusión, se puede llegar a jugar a un buen nivel y ser un buen deportista.

No se podía dejar de lado la labor de los monitores, deportistas, jugadores como Quino, Guille, Mónica, Javi Marcos, Kike, Rodri, Valle (que ya llevan tiempo)... No son solo nombres. «Todos ellos son la base; nos gusta rodearnos de gente de fútbol, gente que también tiene vinculación con la enseñanza; su labor es fundamental. Nosotros ponemos unas bases y ellos la desarrollan. Nos dan calidad. Contar con ellos es un auténtico lujo. Les estamos muy agradecidos y lo estaremos siempre».

El resultado salta a la vista. Los niños no paran. Son días intensos. Acaban cansados, es lógico, pero a la mañana siguiente se levantan con ganas y energías renovadas. «Les ves disfrutar y eso te anima a seguir adelante. Es lo que buscamos, que vengan a divertirse, a pasarlo bien y que hagan lo que les gusta».

Fotos

Vídeos