semifinales | vuelta

Y la cuarta final del Celta tendrá que esperar

El danés Daniel Wass se lamenta de la ocasión perdida.
El danés Daniel Wass se lamenta de la ocasión perdida. / AFP
  • El equipo celeste cae por segundo año consecutivo en semifinales y sigue con su maldición en el torneo del KO

El Celta era favorito porque en teoría es mejor que el Alavés y venía de eliminar nada menos que al Real Madrid, pero no podrá luchar por el título el sábado 27 de mayo, seguramente en el Vicente Calderón, en la que hubiera sido su cuarta final de la Copa del Rey. Se prolonga su maldición en este torneo, ya que es el equipo con más finales disputadas que no ha conseguido alzarse con el título. Cayó en 1948 el equipo de Ricardo Zamora ante el Sevilla en Chamartín (4-1) y perdió mucho tiempo después dos veces ante el Zaragoza: por penaltis el equipo de Txetxu Rojo en 1994 y por 3-1 el que conducía Víctor Fernández frente a los maños en 2001. Se puede añadir en el palmarés otra final perdida, ya que el Vigo SC, club que luego se convertiría en el Celta, perdió por 2-1 contra el Real Madrid en el estadio de Narváez.

El 4 de julio de 1948, el Celta, entrenado por Ricardo Zamora, disputó por primera vez en su historia una final de Copa frente al Sevilla. Los celestes habían derrotado al Racing de Ferrol y al Atlético y necesitaron dos partidos de desempate y una prórroga para superar al Espanyol en semifinales. Fue una fecha llamativa, ya que además de jugarse fuera de temporada, coincidió con la final de la Vuelta Ciclista a España, que tenía como meta el mismo estadio de Chamartín.

Tras un comienzo loco, Miguel Muñoz abrió el marcador para los gallegos, a los seis minutos. Mariano empató para los andaluces antes del descanso y en la la reanudación se produjo una jugada clave, ya que en la acción del 2-1 se lesionó el portero Simón, el mejor hasta entonces del Celta. Su puesto lo tuvo que ocupar el centrocampista Gabriel Alonso y el Celta jugó con uno menos. A partir de ahí, las brusquedades de los gallegos derivaron en la expulsión de Pahinño su gran figura. El choque acabó 4-1 a favor de los hispalenses, con triplete de Mariano.

En 1994 se vivió la mayor movilización de la historia del celtismo, con el desplazamiento a Madrid de casi 20.000 aficionados con motivo de la final de la Copa del Rey, disputada 20 de abril contra el Zaragoza de Víctor Fernández en el Vicente Calderón. El equipo de Txetxu Rojo venía de eliminar al gran Tenerife de Jorge Valdano tras ganar 3-0 en Balaídos y empatar a dos en el Heliodoro Rodríguez López. Tras acabar el tiempo reglamentado y el adicional sin goles, el título se decidió en los penaltis a favor del equipo blanquillo, fruto del fallo en el lanzamiento de Alejo Indias.

La tercera final la disputó hace ya 16 años, en la campaña 00-01, una de las mejores en la historia del Celta. El traspaso de Makelele al Real Madrid por 2.000 millones había permitido reforzar al equipo con figuras como el delantero brasileño Catanha, el fichaje más caro de la historia del club en ese momento (2.500 millones de pesetas). Junto a él, en ese gran equipo que dirigía Víctor Fernández actuaban magníficos jugadores como el portero Cavallero, Cáceres, el hoy entrenador Berizzo, Giovanella, Karpin, Mostovoi o Gustavo López.

Si en la Liga acabó sexto y en la Copa de la UEFA cayó en cuartos frente al Barcelona, tras eliminar a equipos tan potentes como el Estrella Roja y el Stuttgart, en la Copa del Rey alcanzaría la final tras superar a los azulgrana en una penúltima ronda en la que Berizzo marcó en la ida y en la vuelta. Sin embargo, volvió a caer frente al Zaragoza, entrenado por Luis Costa. Mostovoi adelantó pronto a los celestes, pero Xavi Aguado, Jamelli, de penalti, y Yordi, dieron el título a los maños (3-1). Esta vez, el Alavés le despertó de forma abrupta del sueño de ser campeón.