contracrónica

El oficio de Arda y los sueños rotos del 'Niño'

Arda Turan gesticula durante el partido ante el Atlético.
Arda Turan gesticula durante el partido ante el Atlético. / Alejandro García (Efe)
  • El turco recibió la entrada que le costó una expulsión clave a Carrasco y Torres fue reemplazado cuando más le necesitaba el Atlético

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«Otros especularían con el resultado de la ida, pero nosotros saldremos a ganar», sentenció Luis Enrique en la víspera. «No me gustan las aventuras», respondió Simeone cuando se le preguntó si su Atlético sería mucho más ofensivo de lo habitual. La puesta en escena demostró que los dos técnicos escondían sus armas para la vuelta de la semifinal copera. Ante una afición culé sorprendida, parecía que las estrellas habían cambiado sus camisetas y que el Barça era el Atlético. Ambos equipos habían perdido su identidad porque los azulgrana esperaban en su campo y sufrían una presión de los colchoneros muy avanzada.

En apenas un cuarto de hora, el equipo visitante ya había dispuesto de varias ocasiones para adelantarse y acercarse a la hombrada. En ese momento, el técnico asturiano se desgañitaba porque sus jugadores reculaban, demasiado timoratos, y Simeone maldecía por las ocasiones marradas, esas que ante enemigos de la jerarquía del Barça o del Real Madrid te acaban matando, como así ocurrió cuando el Barça se quitó sus miedos, los colchoneros se cansaron de correr sin premio y Leo Messi y Luis Suárez aparecieron.

Para dos jugadores la cita era especialísima. El turco Arda Turan ya se había medido en cuatro ocasiones al Atlético, dos en la eliminación del Barça en cuartos de la pasada Champions y otras dos en Liga, pero nunca como titular. Y salía de inicio para cubrir nada menos que la ausencia de Neymar, fundamental en su equipo cuando de correr y contragolpear se trata. Arda, que hace dos años le lanzó una bota en el Calderón precisamente a un asistente de Gil Manzano, el mismo colegiado extremeño de anoche, se ubicó en la banda izquierda.

Sus misiones estaban claras. Tener el balón, aguantarlo, provocar faltas, abrir espacios con sus diagonales para Jordi Alba, conectar en cuanto pudiera con Leo Messi y ayudar al lateral frente a dos balas como Juanfran y Yannick Carrasco. Se le vio bromear en el túnel de vestuarios con algún viejo amigo del cuerpo técnico del Atlético, pero luego su rictus reflejaba enorme concentración. Apareció poco, pero con tino. A los cinco minutos, se sacó de su chistera un gran pase para Luis Suárez entre Juanfran y Saúl. Le supo cortar el ritmo al Atlético cuando lo precisaba su equipo. Con esa gran habilidad que le adorna para meter el cuerpo y aguantarla, se llevó un par de tarascadas de Gaitán y de Carrasco, al que le sacó la tarjeta. Intervino indirectamente en la jugada del primer gol, clave porque destrozó el ánimo de los colchoneros y tranquilizó a los catalanes. Juanfran se quedó y no dejó a Luis Suárez en fuera de juego porque el lateral vigilaba al turco y tenía miedo de que recibiera entre líneas el pase de Messi.

Enfrente, Fernando Torres ese 'Niño' mayor al que aún se agarran los atléticos para soñar a lo grande. Una señal de debilidad en todo caso. Al fuenlabreño le traía grandes recuerdos el Barça, al que le endosó sendos dobletes cuando su equipo ganaba con cierta asiduidad en el Camp Nou. Puso patas arriba el coliseo azulgrana en las campañas 04-05 (0-2) y 05-06 (1-3). Desde entonces, nada menos que once años, los madrileños no saben lo que es vencer en este escenario. También anotó un gol en semifinales de Champions con el Chelsea de Di Matteo (2-2), a la postre campeón continental. El el curso pasado marcó en el 2-1 de Champions que luego remontó el Atlético en el Calderón.

Trabajó con más fe que éxito Torres, de menos a más pero sustituido antes de tiempo. Fijó al francés Umtiti cuando el Atlético atacaba y se situó cerca de Piqué para cortocircuitar la salida de balón desde atrás del rival. Buscó el gol mediante un disparo, desviado por un defensor, y tiró de experiencia. Estuvo bastante por el suelo, como Arda, y le sacó la primera de las dos amarillas que vio Sergi Roberto, muy ingenuo. Ambos acabaron sustituidos, pero con suerte dispar. Torres fue reemplazado por Gameiro tras la expulsión del lateral catalán y un gol mal anulado a Griezmann. Y Arda, ovacionado, dejó su puesto a Busquets después de recibir una dura entrada de Carrasco que le costó la expulsión al belga. La que le faltaba a Yannick en su difícil relación con Simeone.