Una colegiada palentina muy internacional

Marta Huerta ha dirigido partidos de clasificación europeos, de Liga de Campeones y la final de la Copa de Chipre entre Suiza y Corea

La palentina Marta Huerta posa ayer junto al del río Carrión, durante su breve estancia en Palencia. / ANTONIO QUINTERO
Esther Bengoechea
ESTHER BENGOECHEAPALENCIA

Con muchos nervios pero también con muchas ganas se dirigió aquel frío sábado al Isla Dos Aguas, donde esperaban los equipos de fútbol base del Padre Claret y del Ave María. Corría el 17 de diciembre de 2005 y Marta Huerta de Aza iba a dirigir su primer encuentro. «Me acuerdo de ese partido y de esa fecha como si fuese ayer. Fue increíble», rememora la colegiada palentina Marta Huerta de Aza, que el año pasado se convirtió en árbitro FIFA, y este año ha subido de nivel -del ‘third’ al ‘second’- además de ascender para arbitrar la Primera División Femenina.

«No me afectan los comentarios contra mí»

«Estoy donde estoy por el apoyo que recibe el arbitraje en España», afirma. «Y por mi familia, que me han apoyado desde el principio. Son mis seguidores número uno», señala con orgullo. Ellos y su sobrino, que siempre que dan un partido de Marta por la televisión, el pequeño no se separa de la pantalla. Cuando arbitraba en Preferente, su padre siempre iba con ella en los desplazamientos más largos. «Mi padre sí, mi madre mejor que no vaya a los partidos», añade con humor.

Y es que en la mayoría de los campos de fútbol se sigue atacando la figura del colegiado. «Se tiene que terminar con los comentarios que ofenden porque somos una parte más del fútbol», señala Marta Huerta. «Te intentan hacer daño con todo tipo de frases. Al que es calvo le van a atacar por eso, a mí por ser mujer, pero no creo que sea con mala intención», agrega.

«No me suelen afectar los comentarios porque hago lo que me gusta, y todo aquello que no me aporta nada, pues mejor no cogerlo», concluye.

Entró en el mundo del arbitraje después de disfrutar con las ‘pachangas’ de fútbol con amigos y de que alguien le animase a ver los partidos desde el otro lado. Comenzó con quince años y doce temporadas más tarde -ahora tiene 27 años- quiere seguir creciendo, siempre con el silbato en la mano. «Al final te va enganchando y se va convirtiendo en una forma de vida. Quiero continuar y lograr otras metas», agrega.

«Ojalá pudiera llegar a la categoría élite de árbitro FIFA. También me gustaría arbitrar en Segunda División B del fútbol masculino, pero bueno, pasito a pasito lo intentaremos», argumenta la palentina, que actualmente -además de todo el fútbol femenino nacional e internacional- arbitra los partidos de Tercera División masculina.

«Vivir del arbitraje es muy relativo porque si de repente te lesionas dejas de tener ingresos»

Ha dirigido encuentros de la Liga de Campeones y clasificatorios de la ronda élite para el Europeo sub-17 y sub-19, pero no ha podido arbitrar partidos de la fase final porque «siempre se ha clasificado España y entonces no pueden ir los árbitros españoles», apunta. También fue la elegida para dirigir la final de la Copa de Chipre en el AEK Arena de Lárnaka entre Suiza y Corea. «Estoy realmente contenta con todo lo que ha llegado este año», reconoce, con la mente puesta ya en los partidos de clasificación para la Copa de Europa que se disputarán en Chipre en agosto y que tiene que pitar.

«En los partidos internacionales hablo en inglés, pero si veo que la jugadora no me entiende pues lo hago en español, que impongo más»

Marta Huerta reconoce que el inglés es la clave para llegar a todos los sitios. «En los partidos internacionales hablo en inglés, pero si veo que la jugadora no me entiende pues lo hago en español, que impongo más», afirma. «Al principio me daba vergüenza hablar en inglés y solo chapurreaba unas palabras pero es muy necesario y cada vez tengo más vocabulario», añade.

Marta Huerta está colegiada en el Comité Tinerfeño de Árbitros, desde que se fue a vivir a Tenerife con 22 años. «Cuando terminé la carrera me vi un poco estancada aquí y con pocas salidas profesionales, así que decidí irme a Tenerife porque además me mantenían la categoría de arbitrar en Preferente», reconoce. Al año de mudarse a la isla ascendió a Tercera División.

Estudió la diplomatura de Magisterio de Educación Física en el Campus de La Yutera en Palencia, coincidiendo con el atleta de Becerril del Carpio Javier García del Barrio en el curso de adaptación al Grado. «Sí, todos los trabajos los hacíamos juntos», rememora Marta.

Poder llegar a vivir del arbitraje, sin estar en Primera o Segunda División -que tienen un salario fijo-, es realmente complicado. «Es muy relativo porque si de repente te lesionas dejas de tener ingresos. Es necesario contar con un trabajo con un sueldo fijo», argumenta Marta, que realizó el martes una rápida visita a su familia en Palencia, aprovechando sus dos semanas de vacaciones antes de reincorporarse de nuevo al trabajo diario.

Dos palentinas entre las veinte árbitras de Primera División Femenina

La internacional Marta Huerta y Elena Peláez coincidieron hace ya muchos años en la delegación palentina de árbitros y las dos acudieron juntas hace poco a Madrid buscando el ascenso a Primera División Femenina. Y ambas lo consiguieron. Entre las veinte árbitras que lo lograron -de las 46 que se presentaron-, dos son palentinas. «Es un paso muy grande y estoy realmente contenta por haberlo conseguido», reconoce la palentina Elena Peláez de 22 años.

Actualmente arbitra partidos de Provincial, siendo la única colegiada de la delegación palentina. Ha quedado en novena posición para ascender a Regional Preferente y está cerca de conseguirlo, aunque no se sabrá hasta agosto. «Tengo esperanzas en lograrlo. El año pasado ascendieron 15, el número varía de un año a otro pero puedo lograrlo», añade.

Elena tendrá que viajar mucho la próxima temporada en Primera División Femenina, porque puede dirigir un partido tanto en País Vasco como en Andalucía. Y cuando descanse del femenino, a pitar Provincial o Regional.

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