El Becerril pierde dos puntos en el descuento

Una jugada del partido disputado entre el Almazán y el Becerril./FRAN ARENAL
Una jugada del partido disputado entre el Almazán y el Becerril. / FRAN ARENAL

os de Hernando se adelantan con un gol de Kuko, pero el Almazán termina empatando en el minuto 92

OPTAALMAZÁN

El Becerril estuvo a punto de decir adiós casi dos meses después, tras ocho jornadas consecutivas perdiendo, a su funesta racha que le ha llevado a coquetear con las posiciones de descenso. De hecho se despidió pero no como quiso ante un rival directo -el Almazán- contra el que obtuvo un empate. A diez minutos para la conclusión, el gol de Kuko supo a gloria. Al tener la victoria tan cerca, el tanto de Elvira en el minuto 92 originó que el punto conseguido se tornase en agridulce después de todo el trabajo realizado.

El partido estuvo condicionado por las lamentables condiciones del terreno de juego. La nieve se había retirado, pero los jugadores resbalaban y se caían. Era difícil mantener la posesión sin perder el equilibrio, por lo que la vistosidad fue completamente nula. El encuentro, en especial la primera mitad, fue físico y sobre todo táctico. Por lo tanto, en estos primeros 45 minutos ninguna de las dos áreas tuvo oportunidades.

Los balones largos estuvieron a la orden del día, y el respeto mutuo era solo comparable al respeto que había sobre los planteamientos que se habían diseñado en la pizarra antes del inicio del choque. Solo hubo un oasis en medio de todo este entramado. En el minuto 32, el becerrileño Carlos se internó dentro del área y fue derribado en claro penalti. La pena máxima fue lanzada por Diestro pero enfrente se encontró con Javi, que respondió con un paradón. Ni por esas el marcador pudo moverse.

La reanudación de la contienda fue diferente. Especialmente porque el técnico local no se conformó con el empate. En el minuto 51 realizó un doble cambio para buscar más movilidad en su juego. La presencia de Losilla y Madrigal dieron más velocidad y mordiente al Almazán. Por su parte, el Becerril respondió con una presión si cabe más alta, por lo que el partido subió en kilates y los acercamientos empezaron a sucederse. Destacó, sobre todo, la ocasión en el minuto 64 que dispuso Kevin en un remate cruzado que se fue rozando el palo.

Sin embargo, cuando los espectadores se frotaban las manos porque el fútbol empezaba a florecer, el cansancio cayó como una losa sobre las piernas de los futbolistas, y ello unido a las condiciones cada vez más épicas de lo que era más un barrizal que un tapete, produjo el efecto contrario: miedo a no perder. Los futbolistas volvían a no salirse de sus posiciones, a no arriesgar. No hubo ocasiones. No hubo nada de nada.

Cuando el partido parecía desembocar a un 0-0 irremediable, Kuko se encontró con el 0-1 al aprovechar en su remate la descolocación del guardameta Javi. El Becerril celebró el tanto como si hubieran ganado la Copa de Europa.

Los de Tierra de Campos se atrincheraron y se conjuraron. Pero ello no sirvió más que acumular nervios y estropear la compenetración de la que habían hecho gala hasta entonces. Tres minutos después de la consecución del gol, Pascu estaba solo de forma tan incomprensible como su resolución que se marchó al travesaño. Fue el aviso del peor final posible para el Becerril. Corría el segundo de los tres minutos descontados por Calleja Castrillo, y el atoramiento y la acumulación de derrotas no permitieron despejar el balón en una melé dentro del área que el local Elvira supo empujar a la red.

De esta manera, el Becerril dejó escapar dos puntos en el descuento, que hubieran provocado que los palentinos adelantasen a los sorianos en la clasificación. Pero sobre todo hubiera supuesto un golpe positivo a la confianza de un equipo tan necesitado de ello tras ocho derrotas consecutivas. El empate, quizás, pueda servir como punto de inflexión para los morados.

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