Tercera División

El Becerril nunca deja de creer

Los jugadores del Becerril celebran uno de los goles. /Antonio Quintero
Los jugadores del Becerril celebran uno de los goles. / Antonio Quintero

Los de Víctor Cano consiguen un triunfo vital tras remontar un tempranero 0-1 ante el San José

LÍA Z. LORENZO Palencia

Hay días en los que el fútbol no importa, en los que la fe transforma partidos más allá de la táctica y las cualidades de los futbolistas. Ayer fue uno de esos días. Porque el Becerril protagonizó una remontada épica ante el San José con un minuto mágico, el 37, en un ambiente enfervorecido. Los morados se levantaron cuando peor estaban, con 0-1 en el marcador y Kuko, su goleador, en el banquillo por lesión. Ahí, en el filo del abismo, el Becerril se hizo más grande que nunca gracias al corazón de unos jugadores que nunca dejaron de creer.

La tensión podía mascarse durante los primeros minutos en el Mariano Haro. Los jugadores del Becerril no querían cometer un error que pudiera costarles la permanencia, pero esa auto exigencia les tenía atenazados, como si un cepo invisible les impidiera jugar su fútbol directo y dinámico. Por si no hubiera suficiente presión, la defensa suspiró aliviada cuando el linea decidió anular un tanto de Munilla por fuera de juego antes de que se llegara al minuto 10. Porque el San José, con nada que perder ni que ganar, estaba mucho más relajado, consciente de que, cada vez que llegaba al área rival, la defensa morada temblaba.

El Becerril necesitaba sacudirse la presión y la mejor manera de hacerlo era creando ocasiones. La primera llegó en un buen centro de Diego que Kuko remató al segundo palo. El balón se marchó fuera por centímetros. La primera llegada de los morados no sirvió para que controlaran el partido. Y, entonces, pasó lo peor que le podía pasar ayer al Becerril, marcó el San José. Los sorianos botaron un saque de esquina que Manuel mandó al larguero. Cuando la grada respiraba aliviada, Jon apareció para rematar el rechace al fondo de las mallas de Ortega. El tanto descolocó a los palentinos, abrumados por la gesta que tenían por delante. Ya no tenían que ganar, ahora tenían que remontar.

La grada contuvo el aliento en el minuto 23, cuando Kuko se quejó del bíceps femoral tras una dura entrada de Borja. El delantero regresó al campo para pedir el cambio a los pocos minutos. Al Becerril empezaban a complicársele las cosas de verdad. Entonces, cuando peor estaban las cosas, los morados sacaron la última gota de fe que les quedaba para protagonizar una remontada milagrosa. Carlos se erigió en protagonista cuando consiguió el empate tras un gran centro de Melero desde la derecha que Benito prolongó en el primer palo. Carlos llegó al punto de penalti y tras un mal control mandó el balón con rabia al fondo de las mallas. Era el minuto 36, el minuto mágico del Becerril. Porque el San José perdió la pelota tras sacar de centro del campo y Carlos centró desde la izquierda para la llegada al segundo palo de Melero, que exhibió clase para, de media volea, firmar una remontada que arrancó hasta el último grito dentro y fuera del campo (2-1).

Obligado por las circunstancias, el Becerril se había olvidado de los nervios y vivía en medio de la magia. Y antes que llegara el descanso, un error de Manuel en un pase largo permitió a Riki controlar y dejar solo a Adri, que en el mano a mano con Bebe no dudó e hizo el tercero. La vida volvía a ser maravillosa en el Mariano Haro. El Becerril había renacido.

El paso por los vestuarios tranquilizó el encuentro, que Melero pudo sentenciar con un disparo al segundo palo que Bebe sacó con una bonita estirada. Los becerrileños eran conscientes de nuevo de todo lo que se jugaban, de todo lo que podían perder. Así que dieron un paso atrás, dispuestos a frenar la bendita locura de los últimos 15 minutos de la primera mitad. En ese escenario, el San José adelantó líneas, con los delanteros casi de extremos, para intentar poner en peligro la portería morada. Los palentinos no se sentían incómodos ya que veían muchos metros de espacio por detrás de los centrales.

Precisamente, el Becerril sentenció el encuentro en una contra magistralmente conducida por Melero, siempre el más listo de la clase. El futbolista morado vio la llegada de Benito al segundo palo y puso un centro medido. El extremo solo tuvo que rematar para hacer el cuarto y demostrar que el equipo becerrileño quiere llegar vivo hasta el final. A partir de ese cuarto gol, el partido solo fue lo que el Becerril quiso. El San José tuvo el balón, pero nunca consiguió profundidad. Los locales, sin embargo, practicaban la verticalidad absoluta y la goleada pudo ser mucho mayor si hubieran acertado en el último pase durante los minutos finales.

El resultado no podía ser mejor. Porque el Becerril ha sido el único equipo de abajo que ha sumado los tres puntos. El Real Burgos cayó ante la Cebrereña y el Uxama ante el Unionistas. La fe de los morados ha tenido una doble recompensa: los puntos y la posibilidad de depender de sí mismo. Porque nadie puede olvidar que los becerrileños cierran la liga ante el Real Burgos en casa. Y este equipo nunca deja de creer.

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