Tercera División

El Becerril se enreda en la tela de araña de la Arandina

Kuko pelea la pelota ante un rival de la Arandina. /Antonio Quintero
Kuko pelea la pelota ante un rival de la Arandina. / Antonio Quintero

Los de Jose Hernando no encuentran respuesta al juego ofensivo de los burgaleses y vuelven a perder

LÍA Z. LORENZO Palencia

El Becerril se hunde en las arenas movedizas de la Tercera división. Ayer volvió a recibir un severo correctivo, esta vez a manos de la Arandina, y ya son seis las jornadas consecutivas que llevan los palentinos sin conocer la victoria. Unos números peligrosos en una categoría en la que un partido te eleva o te hunde en la clasificación. Los de Jose Hernando empezaron muy fuertes, pero se fueron deshinchando con el paso de los minutos y no encontraron respuesta a los problemas que le planteó el equipo burgalés, que tejió con paciencia una tela de araña para atrapar a los becerrileños.

El Becerril sabía lo que se jugaba en el Mariano Haro y salió con el cuchillo entre los dientes, con ganas de volver a ser ese rival pegajoso, inmutable, que tantos problemas ha creado a sus rivales a lo largo de la temporada. Los morados adelantaron la línea de presión hasta Mediavilla, el guardameta arandino para evitar que los burgaleses sacaran el balón con comodidad. Fruto de ese empuje inicial llegarían las dos primeras ocasiones de los morados. Primero fue Kuko el que le robó el balón a Piña y encaró solo a Mediavilla. Pero el portero arandino adivinó las intenciones del delantero morado y sacó una buena mano para desviar el disparo de Kuko a córner. El protagonista de la segunda jugada fue Melero, que cortó un pase en la medular y puso un maravilloso balón a la espalda de los centrales al que Benito no consiguió llegar en buenas condiciones. Los dos avisos del Becerril despertaron a los futbolistas arandinos, que respondieron con un potente disparo de Zazu desde fuera del área, que se fue desviado, y con una buena jugada de Rober, que terminó con una gran intervención de Mario, que mandó la pelota a córner.

Solo habían transcurrido catorce minutos, pero ambos equipos ya habían mostrado sus cartas. Los dos iban a jugar al límite sin hacer concesiones al rival. Los laterales morados ponían en apuros a los arandinos con sus continuas llegadas al área y Diego a punto estuvo de marcar con un buen disparo cruzado que se fue fuera por poco. Y cuan do mejor estaba el Becerril llegó el gol de la Arandina. Diestro se tiró al suelo para intentar arrebañar un balón muerto en el centro del campo con la mala suerte de que su toque le cayó a Rober, que volvía del fuera de juego. El delantero solo tuvo que encarar de frente a Mario para batirle por el palo largo. Una jugada desgraciada había terminado con la salida en tromba de los palentinos. Pero el Becerril de ayer no era el de los últimos partidos. El Becerril de ayer volvía a creer en sí mismo, en su fútbol y en sus posibilidades de ganar a cualquiera. Así que solo pasaron tres minutos hasta que la conexión Melero-Kuko sacara petróleo. El centrocampista recibió un balón en la banda derecha y vio el desmarque de Kuko, que con una bonita pisada de fútbol sala y un poco de suerte, se marchó de Piña y encaró al portero arandino. El máximo artillero del club becerrileño no se puso nervioso y con un sutil toque batió a Mediavilla para empatar el partido (1-1).

El empate trajo la tranquilidad a los locales y al partido, que se enfrió un poco tras el tanto de Kuko. La Arandina empezó a manejar con más comodidad el balón en el centro del campo y el Becerril retrasó la presión hasta la medular para coger aire. Si los primeros 25 minutos habían destilado intensidad, los últimos 20 fueron mucho más tranquilos. El juego se trasladó a tres cuartos de campo, con ambos equipos sopesando lo que había pasado hasta ese momento. En medio de esa tranquilidad llegó una clarísima ocasión de la Arandina. Ruba llegó hasta línea de fondo tras ganarle la espalda a Kike y puso un centro medido que llegó hasta los pies de Bruju. El centrocampista se adelantó demasiado a la jugada y se encontró con el balón demasiado encima a la hora de rematar, por lo que metió el pie y la pelota rebotó en el palo y sobre la línea de gol antes de que Mario pudiera atraparla. La Arandina avisaba del peligro que podía llevar por banda, mientras que el Becerril acusaba el cansancio tras la asfixiante presión de los primeros minutos. Parecía que la primera parte iba a terminar con empate, pero los arandinos tenían escondido un as en la manga. Ruba volvió a ganarle la espalda a Kike y, en una sensacional jugada personal, batió a Mario tras recortar a Sierra.

La Arandina llegaba con la amenaza de su potencial ofensivo, pero en el Mariano Haro habían marcado un centrocampista y un lateral. El juego por las bandas de los burgaleses fue una verdadera pesadilla para la defensa local. Las incorporaciones de Ruba y Luque, los dos laterales arandinos, desarbolaron la ordenada zaga palentina. El paso por vestuarios no solucionó el problema del Becerril, solo lo agravó. Porque aún no se habían disputado dos minutos de la segunda mitad cuando llegó el tercero de la Arandina. Cali condujo desde el centro del campo hasta la frontal del área y filtró un pase ante la enésima subida de Luque. El lateral zurdo de los burgaleses puso un centro al segundo palo, que terminó rematando Bruju al fondo de las mallas. El partido estaba muerto antes de que se disputara la segunda parte. El tercer tanto acabó con las esperanzas del Becerril, que había caído en la tela de araña que había tejido la Arandina.

Sin mordiente

A pesar de que los tres goles y los cinco partidos consecutivos sin ganar pesaban en la mente de los morados, los jugadores no bajaron los brazos. Incluso pudieron reducir distancia en el marcador en dos jugadas casi consecutivas. Kuko remató fuera un buen centro de Alvarito por la izquierda y a Benito le faltaron unos milímetros para llegar antes que Mediavilla a un balón en profundidad de Melero.

El Becerril estaba volcado sobre la portería contraria en busca de un gol que le diera vida, pero la Arandina esperaba bien ordenada atrás para lanzar un zarpazo que terminara definitivamente con el encuentro. Esa jugada llegó en el minuto 65, cuando Rober desarboló la defensa morada con un solo pase. la cabalgada en solitario de Zazu acabó con un perfecto pase a Ruba dentro del área pequeña. El lateral solo tuvo que empujar la pelota, con Mario ya vencido, para hacer el cuarto y cerrar el encuentro.

El quinto de los visitantes llegó en un buen disparo lejano de Zazu al que no pudo llegar Mario. Los cinco goles y la derrota deben enceNder las alarmas del Becerril, que tiene que reaccionar en los próximos partidos si quiere pelear por la permanencia.

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