Tercera División

El Becerril se aferra a Tercera

Los jugadores del Becerril acuden a felicitar a Crespo por su gol. /Antonio Quintero
Los jugadores del Becerril acuden a felicitar a Crespo por su gol. / Antonio Quintero

Los de Víctor Cano logran su segunda victoria consecutiva en el Mariano Haro y duermen fuera de los puestos de descenso

LÍA Z. LORENZO Palencia

El Becerrill vive. Y lo hace con una sonrisa tras firmar un triunfo importantísimo ante el Bupolsa. Los tres puntos son vitales, pero aún más valiosa es la gran imagen que dejaron los de Víctor Cano. Salieron los jugadores morados dispuestos a explotar las debilidades del Bupolsa, organizados para presionar y aprovechar la rapidez de sus bandas. El primer tanto llegó en un gran centro de Alvarito cuando apenas se había disputado un minuto de juego. El extremo dribló muy bien a su par y puso un preciso balón al segundo palo, allí donde nunca puede llegar el portero, y donde esperaba Melero, totalmente solo, para rematar cómodamente de cabeza y hacer sonreír a la grada. El partido casi no había empezado y el Becerril ya ganaba 1-0. Los morados no se conformaron con ese primer tanto y siguieron acosando el área de los burgaleses, sorprendidos por la salida en tromba de los palentinos. Porque se esperaba un encuentro mucho más cerrado, con más juego en el centro del campo, en ningún caso tan benditamente vertical. Pero los de Víctor Cano sabían lo que se jugaban y no querían apostar toda la temporada a una jugada aislada

Y en medio de ese partido absolutamente dominado por los morados, llegó el gol de Crespo tras recoger un balón que había quedado muerto en el área. A los diez minutos de partido, el Becerril ya ganaba 2-0. Desde luego, los morados no podían pedir nada más. Pero como la vida, como el fútbol, nunca es perfecta, Melero tuvo que ser sustituido por Adri cuando se cumplía el minuto 20. Una baja importante para un Becerril que quería replegarse y salir al contragolpe. Y pocos jugadores aguantan el balón para dejar salir a los extremos como Melero.

Lo que empezó siendo un vendaval morado se fue enfriando cuando el Becerril dio un paso atrás. Porque el Bupolsa no se encontraba cómodo en el campo y apenas llegaba al área becerrileña. Mario no tuvo que hacer ninguna parada durante los primeros 45 minutos y los timoratos centros laterales fueron el único peligro que crearon los visitantes. Tampoco llegaron más los de Víctor Cano, que se cerraron atrás con el 2-0 para dejar que pasaran los minutos y coger aire en el descanso. Aunque los morados parecían espoleados por el resultado y mostraban un gran rendimiento físico. Siempre llegaban medio segundo antes que sus rivales, superados por la situación. Fruto de ese desconcierto pudo llegar el tercero de los morados en un remate de cabeza de Carlos que Jaime sacó bajo palos cuando el delantero casi lo celebraba. No hubo tiempo para más y el colegiado pitó el descanso.

Más allá de la lesión de Melero, el guión había sido perfecto para los locales. El 2-0 les permitía encarar la segunda mitad con una inusitada tranquilidad. Acostumbrado a sufrir hasta el final, los morados vivían con una sonrisa por primera vez en mucho tiempo. Y pudo ser mejor si Álvaro, el guardameta burgalés, no hubiera abortado una doble ocasión clarísima en los primeros compases de la segunda mitad. El portero se lució primero con una buena mano al tiro de Benito y luego con una parada de balonmano ante el lanzamiento de Crespo. El Becerril vivía encerrado, pero conservaba la mordiente necesaria para seguir asustando. Mientras, el Bupolsa seguía sin encontrar su sitio en el campo. Los burgaleses no dominaban el centro del campo a pesar de sus esfuerzos y reducían cada vez más sus llegadas, ligadas únicamente al balón parado.

Seriedad defensiva

Los de Víctor Cano cerraron muy bien el centro de su defensa, por donde se empeñaban en entrar los burgaleses una y otra vez. Y una y otra vez se pegaban contra un muro. Ni siquiera los detalles de calidad de Átomo conseguían doblegar la fortaleza de la zaga morada. Después de conceder goles con mucha facilidad, parece que la defensa becerrileña ha encontrado, al fin, su sitio. También respondieron los jugadores de arriba, tan centrados en crear peligro como para ayudar atrás. Con el paso de los minutos, el Bupolsa se sintió obligado a ir hacia arriba, dejando muchos huecos atrás. A punto estuvo de aprovecharlo Fran, que acababa de salir al campo para sustituir a un agotado Benito. El futbolista morado se plantó solo ante Álvaro, pero, de nuevo, el guardameta burgalés estuvo rapidísimo para tapar espacios y mandar el balón a banda.

A pesar de que el portero visitante evitaba que los morados sentenciaran definitivamente el partido, el Becerril vivía cómodo. Porque, por primera vez en mucho tiempo, los de Víctor Cano supieron dominar el juego. Sin precipitarse con el balón y muy solidarios en defensa, los jugadores locales no dejaron que el Bupolsa se metiera en el partido. Los minutos empezaron a pasar sin que ocurriera absolutamente nada, tal y como quería el Becerril, que recuperó su mejor versión en los últimos minutos del encuentro, de nuevo muy confiado en sus posibilidades.

Esa seguridad se vio en el definitivo tanto de Alvarito. El extremo controló un balón perdido en la frontal del área, recortó al portero y cruzó a la perfección. El cuarto tanto llegó en una gran jugada personal de Fran, que regateó al central y al portero. Sobre la bocina llegaría el gol del Bupolsa. Pero ese gol no pudo ocultar la satisfacción de un equipo que ahora sí cree en la permanencia.

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