TERCERA DIVISIÓN

La invasión de Unionistas en Zamora solo estuvo en la grada

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Los jugadores del Zamora celebran uno de sus goles ante Unionistas ante la mirada de Sito Cruz. / MANUEL LAYA

  • El equipo zamorano frena la gran racha de un conjunto salmantino que estuvo acompañado por más de 700 seguidores en la grada del Ruta de la Plata

Fin a la gran racha de ocho victorias y un empate que ha llevado a Unionistas de Salamanca a poner pie y medio en el play-off de ascenso a la Segunda División B. El equipo salmantino encajó ayer la tercera derrota de la temporada en el campo de un necesitado Zamora, que de perder habría dicho adiós a sus todavía remotas opciones de clasificarse para la fase de ascenso -es quinto a ocho puntos del cuarto y a diez del propio Unionistas-. Ayer era una final para el Zamora y ganó el que más lo quiso y el que más lo necesitaba. El conjunto de Astu se queda tercero en la tabla desaprovechando el empate del Astorga y ahora viendo de nuevo de cerca al cuarto, el Cristo Atlético, que ayer goleó a La Virgen del Camino (3-0).

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Eso sí, lo más destacado del partido para los intereses Unionistas fue sin duda la presencia de más de 700 seguidores blanquinegros en la grada del Ruta de la Plata, el mayor desplazamiento de seguidores del club blanquinegro.

Zamora y Unionistas disputaban uno de los encuentros más atractivos de la jornada. El tercer clasificado, aspirante al subcampeonato, llegaba al Ruta de la Plata con la intención de doblegar a un equipo rojiblanco que se niega a entregarse y sigue peleando por tratar de cazar la cuarta posición. Los dos conjuntos se jugaban mucho y el ambiente era de gala. La afición del Zamora respondió en la medida de cada domingo, pero el equipo de Astu estuvo escoltado en la capital del Duero por una horda de 700 seguidores.

La contienda fue más táctica que brillante. Los dos entrenadores sabían que el ganador en la pizarra se llevaría el duelo y esta vez Miguel Losada ganó la partida. El entrenador del Zamora apostó por un equipo muy defensivo en la primera parte, ordenado en su propio campo y tapando el juego interior de Unionistas, que abusó sobremanera de ese recurso y que pudo significar su derrota.

Esa situación, y la inexistencia del juego por los carriles, dejaron inédito al ataque de Astu durante la primera mitad. El Zamora, a la contra, pudo avanzarse en el marcador, pero Obispo frenó sobre la línea un remate de Caramelo. Gol fantasma que no terminó por subir al luminoso.

La segunda mitad empezó diferente. El Zamora quería levantar un poco las líneas y la contienda entró en un cuerpo a cuerpo más atractivo. Pese a ello, los hombres ofensivos de Unionistas apenas aparecían. Jugadores como Cristo o Isaac apenas entraban en juego, y los extremos tampoco eran capaces de percutir en banda. Losada trabajó bien a su equipo durante la semana y generó una tela de araña en el centro del campo que evitaba el juego creativo de los charros, que solo llegaban a base de colgar esféricos a balón parado sin éxito alguno.

Entonces, cuando el cara a cara se mantenía y el choque entraba en su parte decisiva, el Zamora aprovechó dos chispazos para matar el duelo. Primero Raly Cabral y después Mario Sopale, ambos saliendo de refresco desde el banquillo, culminaban dos jugadas rápidas que nacían en centros laterales. Los dos remates inapelables en los minutos 71 y 76 rompían el choque. Pese a que Unionistas lo intentó a la desesperada con una afición que le llevó en volandas, el Zamora aguantó bien el empuje e incluso tuvo la opción de anotar el tercero en un contragolpe mal culminado por Raly Cabral.

Al final, un 2-0 que mantiene al Zamora a ocho puntos de la fase de ascenso y a Unionistas un punto más lejos de la segunda plaza y con el Cristo Atlético de nuevo enganchado a la pelea por la tercera plaza. El final de temporada será más que emocionante.