El Norte de Castilla

Silvia Fernández posa en una portería.
Silvia Fernández posa en una portería. / R. Otazo

fútbol

«Llegar a Primera División es un objetivo a largo plazo»

  • Silvia Fernández, la primera árbitra vallisoletana que a partir del día 1 de enero será internacional

Catorce años en el arbitraje futbolístico que han tenido su recompensa. La árbitra Silvia Fernández Pérez (Valladolid, 1988) era nombrada este mismo mes de diciembre colegiada internacional y, a partir del próximo 1 de enero, entra en la lista oficial de colegiados FIFA. Se convierte en la primera castellano y leonesa que recibe este reconocimiento. Sin duda, un gran paso para el arbitraje femenino. Todo ello gracias a la pasión por el balompié que irradia esta psicóloga, árbitra asistente en el Grupo VIII de Tercera División. Ya ha tenido dos experiencias internacionales previas. Como asistente participó en 2014 en el Torneo de Desarrollo de la UEFA para selecciones femeninas, evento celebrado en Bakú, y en un encuentro de la 'Champions' femenina, este celebrado el pasado otoño, entre el Twente y el Sparta de Praga.

–¿Cuántos años lleva ligada al arbitraje?

–Son ya catorce, la mitad de mi vida.

–¿Cómo se enganchó a ello?

–En mi casa siempre ha estado muy presente el fútbol. Mi padre es entrenador. Era socia del Real Valladolid. A mí me gustaba jugar al fútbol, pero en mi familia no hacía mucha gracia que fuese jugadora. Un día vi un cartel en el que se pedían árbitros y me decidí. A que fuera árbitra no se negaron, mientras que a que fuese jugadora sí que ponían más trabas.

-Me imagino que la meta de Silvia Fernández será llegar un día al arbitraje en Primera División.

–Yo voy marcándome mis metas. La primera no es otra que alcanzar la Segunda B. Todo el mundo que se dedica a esto tiene el sueño de algún día subir a Primera División, pero se trata de un objetivo a más largo plazo.

–Además de como asistente en Tercera División, también arbitra como principal partidos en categorías inferiores.

–Sí, dirijo encuentros en categorías inferiores, hasta juveniles, tanto a nivel provincial como regional. Ello supone un total de dos o tres partidos a la semana, uno o dos como principal y otro como asistente.

–¿Cuándo se estrenará como árbitra internacional?

–No lo sé. Toca esperar. Te suelen comunicar la convocatoria con quince o veinte días de antelación.

–¿Qué estudia?

–En estos momentos estoy realizando un máster de psicología en el deporte. Mi objetivo es encarrilar mi futuro profesional con mis dos pasiones, el deporte y la psicología.

–Como mujer seguro que percibe el machismo que rodea al mundo del fútbol.

–El machismo está ahí y lo percibes en el terreno de juego. Pero a mí me insultan igual que a un hombre. No me he sentido discriminada en ese aspecto. Los insultos más machistas casi siempre provienen de mujeres.

–¿Qué le motiva a seguir en el arbitraje?

–Es mi gran pasión, algo que me hace muy feliz. Me llena y me aporta valores que de otra manera no hubiera adquirido. Me encanta arbitrar. Tuve una lesión que fue clave. Me rompí el ligamento cruzado. Podía entonces haber pensado en dejarlo, pero pudieron más las ganas de volver a los campos de fútbol. Desde entonces, cada partido lo exprimo más, como si fuera el último. Disfruto y eso resulta básico. Hay mucho sacrificio y trabajo detrás, pero sigo porque me compensa.

–¿Cómo se prepara Silvia Fernández?

–Todos los viernes tengo clases teóricas, actualización de reglas y exámenes teóricos. Todos los días entreno y trabajo mucho la parte psicológica, que para mí resulta un aspecto muy importante. Tengo un entrenador personal y lo llevo rajatabla. Como mujer, la parte física es lo que más me cuesta.

Una familia orgullosa

–¿Qué opinión tiene sobre el videoarbitraje?

–Opino que todo lo que ayude bienvenido sea. Todo lo que sea beneficioso para el fútbol, perfecto. Pero a los árbitros, como a todo el mundo, nos cuesta adaptarnos a los cambios.

–El estreno en el Mundial de Clubes del videoarbitraje no ha estado exento de polémica.

–Los comienzos son duros para todo el mundo. Siempre se es reacio al cambio, pero hay que avanzar con los tiempos.

–¿Y su familia qué le dice?

–Están emocionados con todo lo que me está pasando. Siempre me han apoyado en mi trayectoria en el mundo del arbitraje. Se muestran orgullosos de lo que voy consiguiendo. Mi madre ejerce de relaciones públicas (risas) y es la más crítica cuando, por ejemplo, no pasó alguna prueba física.

–Usted también estará orgullosa.

–Desde luego. No me esperaba ahora la internacionalidad, pero llevaba tiempo trabajando y son plazas escasas, para las que hay mucha competencia.