El Norte de Castilla

Castilla y León, clasificada para la fase final de la Copa de Europa de las Regiones

  • La derrota por la mínima ante San Marino no le impide terminar primera del grupo 2º

El único tropiezo de la selección de Castilla y León en la fase intermedia de la Copa de las Regiones se produjo ayer, en el estadio de Razlog, cuando solo una hecatombe podía dejar fuera de la lucha por la final a los jugadores que dirige el salmantino Mario Sánchez. Y el tropiezo no fue fatal. Sobre todo porque Bosnia, que jugaba a la misma hora, perdió contra Bulgaria, y el triple empate favoreció a Castilla y León, que tendría que haber recibido una goleada de escándalo para perder la primera plaza.

El 0-1 es un borrón en el historial de la selección de Castilla y León, que únicamente ratifica que el fútbol es imprevisible, porque también ayer los de Mario Sánchez demostraron que el juego de los castellanos y leoneses fue muy superior al de San Marino. La estadística así lo ratifica: veinte lanzamientos llegaron a la portería muy bien defendida por Bianchi, por dos que recibió la de Pablo.

La solvencia del portero del Astorga quedó cuestionada por el error al atajar un balón sin mucho peligro lanzado por Cuttone desde la frontal a varios metros del área. Lo cierto es que Pablo no tuvo ocasiones para demostrar después que fue un error aislado:los sanmarinenses montaron un fortín en la retaguardia nada más lograr el gol y se olvidaron del juego ofensivo. Con cinco defensas fijos y otros cinco eventuales, el empuje de la selección de Castilla y León fue estéril.

Ofensiva total

El de ayer fue uno de esos partidos que, aunque se hubiera duplicado el número de tiros a puerta, no hubiera producido ni un gol más. Puente, Coque, Zazu, Ayrton y, en la segunda parte, Rely, sometieron la un duro asedio a la portería defendida por Bianchi, que tuvo su día. Con la ayuda de sus defensas, contra los que se estrellaron algunos de los disparos de los de Castilla y León, voleas incluidas, abortó un mano a mano peligroso y cortó un buen número de centros al área. Coque y Puente son testigos.

Dada la superioridad de centímetros de los rivales, los de Sánchez pusieron en práctica una jugada ensayada en el lanzamiento de una falta cerca del área. El saque, raso, desde la derecha, le llegó a Ayrton que empalmó un disparo despejado por la defensa. Fue uno de los primeros avisos del partido, cuando apenas había transcurrido un cuarto de hora y todo hacía pensar que San Marino se iba a convertir en la tercera víctima de la selección que mejor fútbol ha hecho en Bulgaria. De hecho, quienes han seguido los partidos de la fase nacional, mantenían ayer que el nivel de rivales como las selecciones de Asturias, Castilla la Mancha, Navarra o Baleares era manifiestamente superior al de los rivales de esta fase.

Buscando a Ayrton

No es fácil, sin embargo, que haya muchas selecciones capaces de aplicar un cerrojazo tan eficiente en torno a su portería como la de San Marino. El gol les llegó por pura fortuna y entonces decidieron dejar de jugar a aumentar la ventaja y dedicarse a mantenerla. Y ante eso, poco podían hacer el fútbol combinativo de Castilla y León, la calidad individual y el buen entendimiento entre líneas, que al final era una sola: la del ataque.

Los extremos se dedicaron a buscar a Ayrton, siempre rodeado de defensores. Pero, además, Bianchi se encargó de cerrar el paso a los tiros laterales con poco ángulo y de atrapar las asistencias por alto, acciones en las que estuvo realmente acertado. Rematar de cabeza resultó imposible para los delanteros de Castilla y León, que también probaron con los disparos a puerta desde fuera del área, como hizo Rely en la última oportunidad, pero sin suerte.

Ya hay siete para la fase final

Los pocos espectadores búlgaros que acudieron al partido debieron pensar al finalizar el encuentro que la selección clasificada para los octavos de final era la de San Marino. Tal era el alborozó de sus jugadores y técnicos cuando el árbitro pitó el final del encuentro, mientras que los de Mario Sánchez terminaron abatidos, a pesar de saber que se habían clasificado, e incluso hubo un conato de mal ambiente: Era solo la consecuencia de una derrota inesperada ante un combinado manifiestamente inferior. Porque, ya entonces, todos sabían que Castilla y León jugará la fase final que se celebrará a finales de junio, en un país por definir, junto a las selecciones regionales de Rusia, Ucrania, República Checa, Croacia, Irlanda, Portugal y el ganador del grupo 5º (Moldavia, Suiza, Turquía e Irlanda del Norte).