El Norte de Castilla

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Trotamundos del planeta fútbol

Juanjo Lorenzo.
Juanjo Lorenzo. / R. Otazo
  • Juanjo Lorenzo está a la espera de iniciar otra aventura después de haber cerrado cuatro temporadas como director deportivo del Olympiakos griego

La carrera profesional de Juanjo Lorenzo Molpeceres (Valladolid, 1976) comenzó a finales del siglo pasado. En concreto en 1999, en su último año en las aulas. Estudiaba periodismo en la Universidad Pontificia de Salamanca y hacía sus pinitos informativos desde 1996 en Radio Valladolid. Su amplio conocimiento del fútbol internacional, algo habitual ahora pero no hace dos décadas, provocó que Ramón Martínez, por entonces director técnico del Real Valladolid, se fijase en las posibilidades que ofrecían los conocimientos balompédicos de Juanjo Lorenzo. Y le ofreció trabajar en la secretaría técnica del club blanquivioleta. Adiós al periodismo, hola al fútbol. Fue el inicio de una aventura que le ha llevado a ser director deportivo de Osasuna durante siete años y del Olympiakos griego estos últimos cuatro. Todo un trotamundos del planeta fútbol que, tras acabar su periplo en tierras helenas, espera en Valladolid la oferta que le devuelva a trabajar en su gran pasión.

«Ramón Martínez es mi padre deportivo», reconoce sin ambages. «Confió en mí con tan solo 21 años. Fue un máster trabajar junto a él, para mí el pionero en la dirección deportiva y el mejor director deportivo de España».

Todo comenzó porque Juanjo Lorenzo es, como él mismo asegura, «un apasionado del fútbol internacional. En aquellos años no era algo habitual y sencillo como ahora».

Recuerda cómo han cambiado los métodos de trabajo en una dirección técnica en los últimos tiempos. «En el año 2000 empieza a entrar el fútbol extranjero en las plataformas televisivas. Cogías una cinta VHS y programabas el vídeo para grabar el partido que te interesaba. Rezabas para que no se fuese la luz en el club o se desprogramase el aparato. Ahora existe un programa de pago, Wyscout, que recoge todos los partidos que se emiten. Aporta muchísima información. Ahora, el problema es filtrarla adecuadamente».

A Lorenzo no es raro verlo en Zorrilla ni tampoco por los campos de Primera del norte, en particular Mendizorroza, San Mamés, Anoeta y El Sadar. Disfruta ahora viviendo en su ciudad. «Salí de Valladolid en 2002. Ahora la estoy disfrutando de nuevo, retomando el pulso a mi ciudad. Se vive muy bien. Sé que esta estancia tiene fecha de caducidad, pues acabará cuando salga una nueva aventura que me atraiga», afirma.

No en dos ocasiones

Recuerda que en dos ocasiones ha dicho no a Carlos Suárez para ser director técnico blanquivioleta. «La primera vez tenía contrato con Osasuna. Se lo debía a Patxi Izco, que me ofreció el puesto de director técnico con tan solo 26 años. No me podía marchar. La segunda fue una decisión mucho más dura. Me llama Suárez el día que se hace oficial que no sigo en Osasuna. Era junio de 2010 y el Real Valladolid buscaba un director técnico. Llevaba siete años de trabajo muy exigente y el cuerpo me pedía parar. Para venir a mi casa debía hacerlo al 101%, pues tengo un sentimiento de responsabilidad con el Real Valladolid y en aquel momento no me veía. No tenía más ofertas. El Real Valladolid siempre era mi gran reto, porque se trata del club de mi ciudad. Fue una decisión jodida decir no. No sé si fue acertada, pero fue la que podía ser en aquel momento. Le agradezco que pensase en mí», menciona.

Sobre el puesto de director deportivo, Juan Lorenzo observa que «no es tan inestable como el del entrenador, pero lo está siendo cada vez más. Cada uno o dos años, los equipos cambian de director deportivo. Resulta habitual».

Preguntado por el fichaje más raro que ha hecho en diecisiete años de profesión, el ex de Osasuna y Olympiakos no lo duda. «Nekounam», responde. «No sé si el más raro, pero sí el más exótico por lo que significó. Fue el primer jugador iraní que vino a la Liga española y hace una temporada increíble en Osasuna. Rechazamos varias ofertas por él porque Nekounam quería seguir otro año más en Pamplona. Tuvo la mala suerte de que se rompió la rodilla en la pretemporada en Villarreal y ya no volvió a brillar al nivel de esa primera campaña».

Echando la vista atrás, mencionar que el mundo del balompié «se ha profesionalizado a un nivel brutal en los últimos tiempos, caso de los agentes. Quizá se ha perdido el ojeador que te descubría a ese jugador desconocido. Hoy conoces a casi todos».

No esconde que ve dos o tres partidos al día. Debe seguir ligado a su trabajo a la espera de que llegue esa oferta. Necesita conocer el mercado para poder ofrecer posibilidades al club que le contrate. De momento, Juanjo Lorenzo se encuentra en modo espera. Su paso por el fútbol griego –«el Olympiakos ocupa el puesto 23 en el ‘ranking’ de la UEFA y ha ganado 17 de las 19 últimas ligas en su país», rememora– le ha hecho perder el respeto a irse a trabajar a otro país. «Me siento capacitado para emprender cualquier aventura. Si sale en España y es interesante, mejor».

Juanjo Lorenzo espera esa oferta que le ponga de nuevo en órbita de ese planeta llamado fútbol.