El Norte de Castilla

El Villamuriel empata ante el Bupolsa y viaja en punto muerto hacia el abismo

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Sáez intenta tapar la internada de un rival del Bupolsa. / Antonio Quintero

  • El equipo de Mario Prieto logra un punto que no le hace salir de la última posición de la tabla

El Villamuriel lleva toda la temporada transitando por la autopista al infierno y, como dicen en la mítica canción de los AC/DC, parece que en ese camino hacia el abismo no hay señales de stop ni límite de velocidad.

Los cerrateños fueron incapaces de tomar la salida en su descenso a los dominios de Hades y sumaron un solo punto en un partido anodino en el que el equipo verde fue incapaz de sumar los tres puntos que necesitaba para remendar su complicada situación.

El Villamuriel arrancó el partido enchufado, como acostumbra, y la primera ocasión llegó en el minuto 3 a balón parado, cuando Jesús remató con potencia un saque de esquina. El testarazo del central no encontró premio, pero sirvió para que el Bupolsa supiera que los de Mario Prieto iban a por todas, con la intermitencia puesta para hacer un cambio de sentido que les permitiera abandonar el tortuoso camino que han emprendido este año.

Ese inicio esperanzador de los cerrateños hacía presagiar un partido con dominio local, pero el choque se fue enfriando, el Villamuriel perdió el balón y el Bupolsa comenzó a tocar en el centro del campo y a aparecer con muchos efectivos en el ataque. La primera ocasión burgalesa llegó con un disparo lejano Cristian en el minuto 20. El tiro del paredeño no inquietó a Sevi y el partido entraba en una fase de incertidumbre en la que podía pasar cualquier cosa. Tato avisó con un disparo forzado con el exterior que daba algo de ánimo a un Villamuriel que si algo necesitaba ayer era eso: ánimo. Pero el Bupolsa estuvo a punto de mandar al mismo suelo el ego cerrateño con una jugada de tiralíneas que no acertó a marcar Davicín.

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  • Villamuriel - Bupolsa

Otra vez volvía a pasar lo mismo de siempre. El Villamuriel estaba roto y le costaba muchísimo crear. Las transiciones entre la defensa y el ataque eran demasiado lentas y permitían al Bupolsa replegarse para desbaratar con demasiada facilidad el poco peligro que se generaba. El partido pintaba mal y el colegiado pitó el final de la primera mitad para que Mario Prieto pensara qué podía hacer para remendar a su equipo tras una primera parte muy preocupante.

Era necesario un costurero capaz de remendar el siete que tenía el Villamuriel en el centro del campo, y el técnico se vio obligado a cambiar al lesionado Tato. Sáez fue el encargado de enhebrar la aguja y dio sus primeras puntadas sobre la banda derecha con un hermoso hilo que unía la defensa con el ataque, y César Simón repetía ese mismo patrón para dar el primer susto serio al Bupolsa. El delantero aprovechó una salida de Nacho para sacar un estruendoso «uy» de las gargantas de los aficionados cerrateños.

Había partido y el Villamuriel comenzó a creerse que era posible, que cuando uno está obligado a hacer algo no hay otra opción que hacerlo, y los jugadores de ataque comenzaron a ganar presencia en el partido. Las botas de un ausente Chino empezaron a tomar contacto con el balón mientras el Villamuriel adelantaba sus líneas alentado por un Tuco que entró en el campo con la misión de surtir de juego a los jugadores más adelantados. Pero la presencia del capitán no fue tan crucial y, aunque el Bupolsa acabó el partido con diez tras la expulsión de Marcos, los verdes fueron incapaces de llegar.

Había que pisar el acelerador a fondo, tirar del freno de mano y hacer un trompo para cambiar la dinámica, pero al equipo le faltaba un conductor y, aunque el motor tiene caballos, sin un piloto que cambie el rumbo, esta autopista solo puede llevar al Villamuriel al infierno. Subir el volumen para no escuchar las críticas puede ser una opción, pero en la radio siguen sonando los AC/DC, y cada vez son más los que piden a Brian Johnson que deje sitio a Axl Rose. Lo que pasa en el Rafael Vázquez Sedano es, jornada tras jornada, más 'heavy'.