El Norte de Castilla

El excolegiado palentino David Becerril Gómez muestra su tarjeta roja.
El excolegiado palentino David Becerril Gómez muestra su tarjeta roja. / Antonio Quintero

«Para ser árbitro, lo más importante es tener una personalidad fuerte»

  • David Becerril Gómez, árbitro retirado desde el mes de mayo, recibió este martes un homenaje de sus compañeros por sus 21 años de trayectoria

Hace tan solo cinco meses que ha dejado el arbitraje, pero al palentino David Becerril Gómez le sigue sentando la elástica amarilla como un guante. Después de 21 años portando el silbato y poniendo orden en campos de todo tamaño y pelaje, desde las categorías de fútbol base en las que arrancó con 14 años hasta campos de primer nivel (en esta entrevista menciona algún que otro histórico), Becerril Gómez seguirá ayudando como informador, pero cuelga las botas feliz por su extensa trayectoria arbitral, dejando atrás penaltis, expulsiones, protestas, aplausos, recuerdos y muchos amigos, quienes le organizaron una cena de despedida anoche, con sorpresas incluidas. «No sé nada de lo que va a pasar», confesaba este martes el protagonista.

¿Por qué deja el arbitraje?

El reglamento dice que en Tercera División no puedes arbitrar con 35 años, y ya los he cumplido, así que no puedo seguir. Es algo que desde que empezamos nos enseñan y debemos tener asumido.

Su último partido fue un Deportivo B-El Palmar de play-off, el pasado mes de mayo. ¿Cómo lo recuerda?

Recuerdo salir al campo con un cosquilleo en el estómago. En ocasiones como esa lo que quieres es disfrutar de los 90 minutos. Es un día especial, aunque da cierta pena.

¿Y cómo le picó el gusanillo del arbitraje?

Mi tío Julian Vicario, que también es árbitro, me dijo que fuese al colegio de arbitros. Allí estaba en la puerta de la escuela el delegado Jesus Alonso, y de allí no me moví (risas).

No solo su tío, sino también su hermano y su novia son árbitros. ¿Cómo es ver un partido entre tanto colegiado en la familia?

Aparte de que a todos nos gusta el fútbol, por defecto profesional estás mirando constantemente la actuación del árbitro. Y en cuanto sale una decisión polémica, empezamos a discutirla, ‘¿cómo lo ves tú?’.Si nos cuesta ponernos de acuerdo después de ver diez repeticiones, imagínate en directo (risas).

Como colegiado durante 21 años habrá tenido la oportunidad de visitar campos míticos...

Sí, sobre todo guardo un gran recuerdo del Vicente Calderón, del antiguo San Mamés, del Carlos Tartiere, de Pasarón (Pontevedra), y también en el Sánchez Pizjuan. Son campos con un ambiente diferente de fútbol: la gente lo palpa, están animando todo el partido y es precioso de ver y de vivir.

Por mucho que sean noventa minutos en todos los partidos, la presión al colegiado en las categorías más modestas tiende a ser más directa...

Lo mas difícil son los primeros años, cuando estás empezando. Primero estás tú solo en categoría juvenil, que no tienes ni asistentes, y ahí vas solo ante el peligro. Luego en provincial son los momentos más difíciles y comprometedores, por la presión tan directa que se vive. Hay mucha gente que no tiene personalidad suficiente y han tenido que dejarlo al año o dos de empezar.

La tensión antes de encarar el túnel de vestuarios tiene que ser distinta en cada partido...

Todos los encuentros tienen su importancia, pero la motivacion de ciertos partidos no es la misma. Hay diferencias, arbitrar un partido en Soria no es lo mismo que un Palencia-Becerril, o un Palencia-Cristo... Son partidos diferentes.

Usted que lo puede comprobar de primera mano, ¿cómo ve la situación tan compleja y conflictiva del fútbol palentino?

Da rabia ver el fútbol palentino tan dividido. Hay demasiados clubes, algunos están enfrentados entre sí, los periodistas también... Tendríamos que tomar de espejo a ciudades como Soria con el Numancia o a la Ponferradina, allí van todos a una y consiguen sus objetivos.

Y gracias a ello, los campos presentan mejores entradas, algo de lo que aquí andamos lejos...

Sí, me acuerdo de cuando iba a la vieja Balastera, que había entre dos mil y tres mil personas, un gran ambiente... Ahora ves el campo prácticamente vacío y da un poco de pena.

Cuatro temporadas en SegundaDivisión B, once en Tercera... Haciendo balance, ¿cree que está satisfecho con su historial?

Cuando entras a la escuela de árbitros, siempre ves los partidos de Primera División y piensas ‘cómo me gustaría poder dirigir esos partidos’. Pero según van pasando las temporadas, creo que he conseguido mi objetivo con creces.Sobre todo me quedan los amigos, te vas a acordar de muchos campos bonitos pero lo que voy a poder hacer a partir de ahora es visitar los amigos que he dejado por tantos campos y tantas ciudades.

Entre ese recuerdo supongo que ocupará un lugar especial el colegio de árbitros de Palencia, que le tiene en una estima especial.

Me encontré un colegio con un ambiente muy bonito y creo que lo hemos mantenido. Esto ha sido siempre una familia pueden ascender unos u otros, pero todos estamos juntos en lo bueno y en lo malo.

Incluso se le reconoció su labor con la mención especial de la pasada Gala del Fútbol Palentino. ¿Dónde guarda el premio y qué supone para usted?

En mi habitación tengo todos los trofeos que me han dado durante este tiempo. Siempre hace ilusión que la gente se acuerde de ti después de tantos años.

Tras haberlo vivido de primera mano, ¿cree que hay una tendencia a que impere por fin el respeto en los campos de fútbol de este país?

Estamos avanzando poco a poco, aunque se siguen viendo agresiones. Debemos dar la importancia que se merece a los monitores de futbol base. Hay partidos en los que los padres están metiendo cizaña al jugador, le dicen dónde tiene que jugar, le meten presión, insultan al árbitro... Y todo delante de sus hijos. El niño debe divertirse, haya ganado o haya perdido. Lo importante en el deporte es disfrutar.

¿Qué consejo daría a los árbitros que están empezando?

Tienes que tener una personalidad muy fuerte, saber adaptarte a la situacion, y que si has cometido un error a los diez segundos debes convencer con tu actitud a los jugadores de que no lo has cometido.