El Norte de Castilla

TERCERA DIVISIÓN

Unionistas vuelve la normalidad sufriendo

Cristo celebra el gol de falta que ponía por delante a los suyos, mientras el capitán, Dani Chamorro, corre a abrazar al extremeño.
Cristo celebra el gol de falta que ponía por delante a los suyos, mientras el capitán, Dani Chamorro, corre a abrazar al extremeño. / MANUEL LAYA
  • El equipo salmantino logra la victoria en un partido donde el Mirandés B apretó en los últimos minutos

Se terminó. La racha de tres empates, la peor en la historia de Unionistas, finalizó ayer después de que el conjunto salmantino se impusiera (2-1) al Mirandés B. Los locales dominaron el partido y pusieron las ocasiones. Pero como suele ser habitual, tocó sufrir. Los visitantes recortaron diferencias en el último tramo del partido. Por suerte, esta vez se supo nadar y guardar la ropa. Con los tres puntos, Unionistas se queda segundo, a la espera de lo que haga hoy el Atlético Astorga, el Cristo Atlético y la Gimnástica Segoviana.

Hubo cambios. No fueron en la forma, ni tampoco en el fondo. Pero sí de cromos. Toni Miguel ocupó el sitio que habitualmente es de Diego del Castillo y que hace una jornada fue de Ángel Martínez. Zubi también regresaba a la titularidad. Por lo demás, todo igual que otros días. También en la actitud. La idea de los charros era dominar la pelota y tratar de llegar tocando a la meta defendida por Moussa.

Esa declaración de intenciones se dejó notar. En los primeros compases, Unionistas se adelantó. Manu Arias remató en el área chica, estorbando al portero del Mirandés B. El contacto fue tímido, pero existió. Lo justo para que el colegiado indicara la falta. Este contratiempo no dinamitó las aspiraciones locales. Los blanquinegros siguieron jugando igual. Aunque sí que es verdad que perdieron algo de control sobre el esférico. Ello no significó que los burgaleses propusieran más. El partido, durante buena parte del primer tiempo, fue una dura batalla en el centro del campo.

Todavía tendría que ver la parroquia unionista que el colegiado invalidara otro tanto. En una buena llegada de los de Astu, Sito Cruz trata de buscar a Óskar Martín. El vasco no alcanza la bola, que llega a Cristo. El extremeño define, pero el asistente ya había levantado la bandera. Sólo había pasado algo más de un cuarto de hora.

El premio del gol no le sería negado al propio Cristo. De falta, el extremo firmó un golazo de otra categoría. Tocando en la escuadra, el balón se introducía en la red. La ejecución del tiro libre fue sobresaliente. Si bien es de justicia reconocer al ‘Rifle’ como colaborador necesario. Óskar Martín enfoca cada partido como una guerra de guerrillas. No deja de pelear un balón nunca. La falta que segundos después marcaría Cristo, la había sacado el delantero.

Con el uno a cero, Unionistas no quiso relajarse. Si bien le costó llegar con superioridad a la zona de peligro. Claro que el Mirandés B tampoco inquietaba demasiado. El filial rojillo se fue al intermedio sin saber cómo para Javi Díaz. Un disparo desviado de Collado fue lo único rescatable. Tras el paso por los vestuarios fue cuando se vio que los salmantinos habían tomado buena nota de sus errores. De hecho, en los primeros compases del segundo acto fue cuando los de Astu gozaron de más ocasiones.

La primera la tuvo otra vez Cristo. El ‘Ratón’ cogió el balón y demostró tener una marcha más que la defensa rojilla. Su disparo lo tuvo que salvar Moussa con muchas dudas. El balón parecía que entraba, pero el portero lo atrapó justo en la línea de meta. Después, Óskar Martín y Rodri Flórez volvieron a probar suerte. El primero engañó con el cuerpo al central y escorado disparó al arco. El segundo se encontró con un rechace a la salida de un saque de esquina, pero no atinó.

Antes de la hora de encuentro, Zubi protagonizó la jugada que posteriormente valdría tres puntos. El extremo arrancó en la banda y fue sorteando rivales hasta poder poner el centro. Óskar Martín terminó el trabajo. Con el segundo las cosas se clarificaban. Todo parecía indicar que el partido estaba solventado. Pero iba a tocar sufrir.

Astu movió el banquillo. Progresivamente, fueron entrando Vitolo, Lerma y Asensio. Los cambios no sentaron nada bien a Unionistas. Poco a poco, los charros se iban descolocando. Y aunque pudo llegar la sentencia con un disparo del canario, lo que iba a aparecer era el nerviosismo en las Pistas. Guillermo fue el culpable. El atacante del Mirandés B sorprendió a la defensa salmantina y batió al meta asturiano, que ya unos minutos antes tuvo que aparecer.

Quedaban cinco minutos y una sensación de ‘déjà vu’. Como es normal, el rival se fue con todo en busca del gol del empate. Por unos instantes, Unionistas no sabía si cerrarse o salir con todo a por el tercero. Esta indecisión no la aprovechó el Mirandés, que fue un querer y no poder.

El resultado ya no se movió. Cuando el arbitro pitó el final, un suspiro sonó en el campo. Primero el de la afición. Segundo, el de los jugadores y cuerpo técnico. La racha de los empates ya es pasado. Unionistas volvió a ganar, aunque tuvo que sufrir más de la cuenta. Parece que ha vuelto la normalidad.