El Norte de Castilla

«Prefiero estar en Tercera feliz que en Segunda B entre gente que te traiciona»

 Roberto Levas observa a sus excompañeros durante el Deportivo-Ferrol del pasado domingo.
Roberto Levas observa a sus excompañeros durante el Deportivo-Ferrol del pasado domingo. / Enrique Camina
  • Roberto Levas, exjugador del Deportivo Palencia, asegura sentirse a gusto en las filas del Cristo, pero le apena la situación de su antiguo equipo

Roberto Levas es morado de corazón. Ha cambiado la camiseta del Deportivo Palencia por la del Cristo Atlético y asegura estar muy feliz en su nuevo club, con el que jugó la jornada pasada sus primeros minutos de la temporada. La felicidad de Levas por su situación actual se torna en tristeza cuando piensa en lo que ha dejado atrás. Al jugador le duele la situación del Deportivo, un equipo del que le han visto partir muchos amigos, pero en el que asegura también haberse sentido traicionado.

–Jugó en Soria sus primeros 45 minutos de la temporada. ¿Cómo se ha visto?

–Me he visto bien y estoy contento porque ayudé al equipo a conseguir los tres puntos y al final ese es el objetivo: ganar.

–Participó en una remontada digna de elogio. Este Cristo tiene amor propio...

–Sí. Este Cristo es un equipo que se lo pone difícil a los rivales. Corre, es pesado, trabaja, pelea y muerde. Cuando tienes esas características, siempre te conviertes en un conjunto difícil de ganar, más aún si sigues con las mismas ideas aunque vayas perdiendo.

–Están segundos a un punto del líder, pero soñar es gratis y a lo mejor en el vestuario se piensa ya en algo más grande que la permanencia...

–No. Como se suele decir, la clasificación se mira en mayo y lo único en lo que pensamos es en sumar 35 puntos lo antes posible para asegurar un poco la permanencia. Una vez que tengamos eso en la mano, ya veremos qué sucede. Al final, el fútbol es trabajo y eso está más que demostrado.

–Usted ya había pasado por el Cristo. ¿Hay mucha diferencia entre este vestuario y en el que estuvo antaño?

–Este es un equipo más joven, con muchas ganas de competir y de trabajar. Con respecto a aquel vestuario de antaño, yo viví allí una situación difícil, con la historia de Óscar Guantes y luego me lesioné de la rodilla. Aquella época fue bonita, a pesar de que el último año estuve con el cruzado roto y no fue tan buena como me hubiera gustado.

–¿Le espera su mejor temporada en las filas del Cristo Atlético?

–Ojalá, pero yo guardo muy buen recuerdo de mi primer año en el Cristo. Mi debut en Tercera fue un año espectacular, con Santi Sedano de entrenador y con unos compañeros fantásticos, hicimos una temporada muy buena. Quedamos novenos y espero superarlo ahora.

–Estuvo cuatro años en el Cristo, luego fue al Deportivo y ahora otra vez en el Cristo. A usted le gusta el morado...

–Me gusta mucho lo de aquí, lo de mi tierra. Es verdad que tenía un vínculo especial con el Dépor, yo era de los que iba a ver al CF Palencia y ahora sigo de morado con el Cristo. ¿Qué más se puede pedir?

–Ese sentimiento palentino se revolverá un poco cuando vea las noticias que genera su antiguo equipo, el Deportivo Palencia...

–Me da mucha pena por la gente que hay allí que es amiga mía. Se están viviendo situaciones que son difíciles de describir. No solo a nivel deportivo, también a nivel personal. Lo que se les está haciendo a Alberto Bayón y a Álex Rabadán me parece una vergüenza absoluta. Los que tienen la suerte de tener ficha, tampoco están viviendo una situación fácil, y eso me produce una enorme tristeza porque costó mucho llegar a Segunda B y la gente que en teoría gobierna el Dépor, que me parece un absoluto desgobierno, no es consciente de lo que costó llegará allí y lo están tirando todo por la borda. El tiempo pondrá a cada uno en su lugar y quién sabe dónde acabará cada uno.

–Le ha costado pasar página después de la forma en la que el Deportivo decidió que no formase parte del proyecto...

–Me ha costado especialmente porque soy de aquí y sentía mucho todo lo que iba en relación al Dépor. A día de hoy, me duele porque verles con cero puntos con rivales ante los que podían haber hecho algo es duro. Pero me duele especialmente porque me he sentido traicionado en la mayoría de las situaciones. Cuando te sientes así, al final piensas que es mejor estar ahora mismo feliz en un grupo joven con gente con ilusión y con ganas, aunque sea en Tercera, que estar entre gente que te traiciona cuando les das la espalda. Esa actitud no es la que nos llevó el año pasado a Segunda B, fue todo al contrario. Hay gente que ha optado por esa postura y veremos a ver dónde les deja el fútbol.

–¿Es Diego Torres una de esas personas que le han traicionado?

–Es feo utilizar esa palabra, pero un día hablamos en el vestuario de mantenernos al margen y él no lo respetó. Él optó por su bien personal, firmó y todos sabíamos que la gente que no teníamos contrato nos quedábamos fuera. Aún así, él firmó. Yo no digo que él sea responsable de que nosotros estemos fuera, pero lógicamente, de forma indirecta, lo es. Se sabía que iba a entrar una empresa con una serie de intereses y compromisos. Zurro ha traído a la gente en la que confíaba y eso es meridiano, pero a mí se me dijo, por activa y por pasiva, que me iba a quedar, tanto Diego Torres, como Alberto Serrano como Javier Rodríguez. Me lo han dicho a la cara 10.000 veces y el que se atreva a desmentirlo no le dice la verdad ni al médico.

–Y pensar que hace poco pudo llegar incluso a ser directivo...

–Se propuso a los jugados ser parte de la directiva y yo dije que no podía apoyar a esta gente porque si les apoyaba, al día siguiente me iban a echar a la calle. ¿Cómo voy a salir yo en una rueda de prensa a apoyar a esta gente si en diez días, sin contrato y sin nada, me van decir que lo sienten en alma pero que no me renuevan? ¿Luego tengo que oír que por qué se pita Diego Torres? Pues no lo sé, pero cada uno pita a quien cree que se lo merece.

–Diego Torres finalmente se hizo directivo y asegura que si no lo hubiera hecho, el club hubiera desaparecido...

–Personalmente, pienso que es mentira. A mí Diego me dijo esas mismas palabras y yo le comenté que conmigo no se tenía que justificar. Yo le dije que si él estaba tranquilo así que me parecía muy bien, pero yo en ese momento estaba en mi casa y él, entrenando. No sé qué quería que le dijera. ¿Qué le diera un abrazo? Pues no me sale dárselo. Es una pena porque esto es una bomba y va a explotar muy pronto.