El Norte de Castilla

Jugadores de la Segoviana celebran un gol.
Jugadores de la Segoviana celebran un gol. / Antonio Tanarro

fútbol

Una goleada de campeonato

  • El 0-13 de la Segoviana frente al Villaralbo entra a formar parte de la historia del grupo VIII de la Tercera División

  • «No me había pasado una cosa así, ni creo que me vuelva a pasar», dice el técnico gimnástico Abraham García

Trece. Uno de esos números que a más de uno le da mala espina. Prefiere 12+1, por aquello de las supersticiones. En el caso de la Segoviana, no parece que este domingo haya lugar para el mal fario. Todo lo contrario. Fue un número histórico para el conjunto gimnástico. Trece fueron los goles que le hizo la Gimnástica al Villaralbo en la pasada jornada del campeonato de Liga. Trece... Si se trataba de recobrar la confianza con goles, ha conseguido una buena dosis, eso sí, sin perder de vista que el domingo tiene otro partido diferente.

El 0-13 de la Segoviana en Villaralbo entra a formar parte de la historia del grupo VIII de la Tercera División desde que los equipos de Castilla y León juegan en un único grupo (y fue en 1980), teniendo en cuenta que las provincias de Ávila, Segovia y Soria se sumaron a este grupo en la temporada 1986-1987.

Será una de las recordadas, como lo fue la que consiguió el Racing Lermeño (12-0 al Monterrey en la temporada 1990-1991), la del Salmantino (que se impuso 11-0 al Ciudad Rodrigo (temporada 1981-1982) o la del Real Valladolid B, que venció 10-0 al Venta de Baños.

Aunque el Villaralbo sea el último clasificado y todavía no sepa lo que es ganar, y no tenga nada que ver con el de un pasado no tan lejano, sorprendió a todos, incluso al técnico gimnástico, Abraham García. «Trece goles en Tercera División nunca me había pasado y no sé si volverá a pasar», comentó tras el partido. Y sabe que esto es fútbol, que tiene sus caprichos. «A los diez minutos ganábamos por tres goles; al descanso por siete y al final, por trece», añadió.

Y es que el fútbol tiene sus caprichos porque el técnico se acuerda por ejemplo del encuentro disputado frente al Villamuriel, que terminó con empate a uno en el marcador. «En ese partido no nos entraba nada y en esta ocasión nos ha entrado todo».

Abraham García reconoció tras el partido que sus sensaciones eran «raras». Extraño. Su tono de voz mantenía la calma. «La verdad es que llevamos mucho tiempo trabajando, nos lo merecemos y algún comentario negativo habíamos recibido en las últimas jornadas diciendo que no estábamos bien».

Y es que el entrenador del conjunto gimnástico apuntó que su equipo «está a tope y puede hacer lo que ha hecho en este partido. Con el marcador a favor, al rival no le han salido las cosas por los nervios y a nosotros nos salía todo. Hasta jugando con diez hemos marcado dos goles más», dijo.

Abraham García confesó que es un enamorado del rugby «y de ahí he aprendido que la forma de respetar al rival es seguir haciendo las cosas bien. Esto es una competición; es una pena que un equipo sufra lo que ha sufrido el Villaralbo. Tuvieron una mala tarde. Espero que pasen página cuanto antes y se recuperen», dijo.