El Norte de Castilla

Dani Arribas y Kike celebran un tanto conseguido frente al Villaralbo.
Dani Arribas y Kike celebran un tanto conseguido frente al Villaralbo. / El Norte

Festín histórico de la Segoviana

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  • El conjunto azulgrana endosa un contundente 0-13 al Villaralbo

El conjunto azulgrana conseguío este sábado en la Ciudad Deportiva Fernández García de Villaralbo la mayor victoria de la historia moderna del Grupo VIII de la Tercera División al vencer por 0-13 al CD Villaralbo en un duelo que se iba 0-7 al descanso. Un hat trick de Fernán, otro triplete de Calleja, un doblete de Anel, y las dianas de Arribas, Kike, Quino, Domingo y Santi (en propia meta) dejaron el marcador en el sonrojante 0-13 final. Un resultado que sitúa al conjunto segoviano tercero en la tabla con siete puntos, a la espera de lo que suceda en los encuentros de este domingo. Por su parte el Villaralbo sigue hundido en la zona baja de la tabla. Es el único equipo del grupo que no ha puntuado y cuenta sus encuentros por derrotas.

Pocas veces en la historia la Gimnástica Segoviana tuvo ante sí un encuentro tan fácil y en el que todo le salió de cara. Por el contrario, pocas veces el CD Villaralbo sufrió tanto en un partido de fútbol. Fue una contienda de contrastes absolutos. No fue una disputa al uso en el que un equipo pierde y otro gana. En el que un entrenador se impone a otro en la pizarra. En el que unos futbolistas superan a otros con un mejor estado de forma. Lo de ayer en Villaralbo fue un accidente. Bendito accidente pensará la Segoviana. Y cruel, muy cruel, rumian todavía los villaralbinos. Porque más allá de la superioridad teórica que todo el mundo le presuponía a la Gimnástica Segoviana, el duelo dejó un resultado para la historia. Un 0-13 que jamás se había dado en la época moderna del Grupo VIII de la Tercera División. Cuentan aquellos que miran las estadísticas con fervor que la mayor goleada de esta categoría en Castilla y León se remonta a la temporada 90/91, cuando el Lermeño le endosaba un contundente 12-0 al Monterrey. Ese guarismo parecía algo del pasado, casi antediluviano. Pero la realidad a veces supera a la ficción.

En los primeros quince minutos, el partido ya iba 0-4 para la Gimnástica Segoviana y Arribas se había topado con el palo. Un doblete de Calleja, un gol de Anel y otro de Fernan ponían la contienda cuesta arriba para los villaralbinos cuando tan solo se llevaban quince minutos. De hecho, el primer tanto llegaba cuando se habían jugado solo dos minutos y el segundo dos más tarde. Todo pintaba muy mal para el conjunto zamorado al que no le salía nada, los nervios se apoderaban de los jugadores y el cuerpo técnico se mostraba incapaz de reaccionar ante tal torrente de goles. Mientras, la Segoviana se veía de dulce. Hacía gol en cada llegada y olía sangre en cada ataque. La prueba es que con el paso de los minutos, lejos de bajar el ritmo, los azulgranas siguieron apretando.

Kike, Arribas y Fernan anotaban tres tantos más para llevar el 0-7 al marcador antes del descanso. La goleada ya era un hecho y, para desgracia de los locales, todavía quedaban 45 minutos por delante.

El paso por vestuarios no calmó la sed de goles de la Gimnástica Segoviana que pasó de nuevo como un ciclón por el terreno de juego en la segunda mitad y tampoco serenó a un CD Villaralbo decaído, inerte y desdichado. En apenas diez minutos de la reanudación, otros tres goles más. Domingo, Calleja y Anel llevaban el marcador al 0-10. Un marcador, el de la Ciudad Deportiva Fernández García, que al tener solo un dígito, volvía al ‘0-0’ inicial en el minuto 56.

A partir de ese momento, todavía con bastante tiempo por delante, ambos equipos parecieron darse una tregua. La Segoviana parecía hastiada de la facilidad con la que anotaba los goles, y el CD Villaralbo veía como el marcador no avanzaba para llegar al noventa. Fue en los últimos diez minutos cuando los azulgranas ofrecieron otro estirón para hacer tres tantos más y pulverizar el récord goleador de la categoría. Santi, en propia meta, Quino y Fernan ponían el luminoso en el 0-13 definitivo para orgullo de los visitantes, que sumaron su primer triunfo liguero a domicilio, y desesperación de los locales.