El Norte de Castilla

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Álex Fuentes trata de escapar de la marca defensiva de un contrario. / Antonio de Torre

fútbol sala

Un alivio para el Naturpellet

  • El conjunto de Diego Gacimartín estrena su casillero de triunfos en un partido que estuvo marcado por los cuatro goles de Alvarito y la lesión de Buitre

Siete goles. Tenía razón el técnico Diego Gacimartín cuando en la previa, y tras analizar al rival, dijo que esperaba que fuese un partido de goles entre dos equipos a los que le gusta jugar al ataque. Un 5-2 es uno de esos resultados que no suelen dejar muchas dudas... al que no lo haya visto. Y es que a falta de poco más de tres minutos para el final, el choque estuvo muy igualado, en el marcador, que no en ocasiones. Porque si algo quedó demostrado es que el conjunto de Diego Gacimartín tuvo problemas con la definición. Podía haber resuelto mucho antes y no llegar a la recta final con esa incertidumbre. Los dobles penaltis (es un término más conocido) y el acierto de Alvarito en esa última fase fue decisiva.

Y es que el Naturpellet, tras la derrota en la primera jornada, buscaba dejar un buen de sabor de boca ante su afición. Lo hizo, que es la principal conclusión. Nada mejor que una victoria para recuperar la sonrisa. Le había quedado un poso amargo al conjunto de Diego Gacimarín la derrota de la primera jornada de Liga. Fastidiado, dijo el guardameta Alberto en esa previa (coloquialmente se suele emplear otro adjetivo). Se ganó y es un respiro, aunque tuvo que pagar un poco caro ese triunfo con la lesión en los últimos instantes de Buitre. No tenía buena pinta en la cancha, sobre todo por los gestos de dolor del jugador, pero como dijo el técnico Diego Gacimartín al finalizar el encuentro, es mejor esperar y no adelantarse a los acontecimientos.

Tiene jugadores jóvenes y con ganas el conjunto canario. Ese hambre puede ser una virtud, aunque puede que en la primera parte el escenario (jugar en el Pedro Delgado debe imponer) y puede también que infundiera un poco de respeto al Tenerife, que optó por ser prudente y no ser tan eléctrico. Era mejor guardar la ropa y se lo tomó con cierta calma. De salida, Diego Gacimartín apostó por Cidao en la portería. Estuvo acertado el portero en su vuelta al Pedro Delgado, aunque tampoco es que el conjunto canario le exigiera demasiado.

Borja Blanco (otro que sabe lo que es jugar en el Pedro Delgado) protagonizó algunas de las primeras jugadas de ataque del conjunto segoviano. Poco a poco el dominio correspondía al conjunto segoviano. Los cambios (de cuatro en cuatro) procuraban dar equilibrio al equipo que mantenía un buen nivel defensivo, aunque ya para entonces daba muestras de que no estaba muy acertado en ataque.

El 0-0 dominaba en marcador, y lo hizo hasta el minuto 11 de partido. En esos instantes fue el conjunto visitante el que se adelantó en el marcador, con un gol de Adrián Castro a pase de Ramón Vargas (gran jugador). El guion era distinto a lo que se intuía inicialmente, aunque no le duró mucho la alegría al conjunto canario. Alvarito, en un lanzamiento de falta directa logró empatar, y dio nuevos ánimos al conjunto segoviano, que se adelantó en el marcador con un gol de Álex Fuentes. Pudo haber sido una diferencia más amplia, porque ocasiones hubo, y claras, como la que tuvo Buitre, pero al descanso se llegó con 2-1.

No era un resultado como para tirar cohetes, así que la segunda parte se presentaba interesante. Apretó un poco más el Tenerife en ese comienzo, pero tampoco agobiaba a Cidao, que se mostró muy seguro. El Naturpellet Segovia tenía el mando y el que tiene el mando (como pasa en los hogares) tiene el control, pero no terminaba de rematar. Y menos cuando Ramón Vargas logró el empate. Pero ese ímpetu y esas ganas, a veces de más, le iban a pasar factura al conjunto de Óscar García Poveda. Se cargó de faltas. Hizo la quinta faltando ocho minutos. Alguna más le terminó por pasar factura, aunque no terminara del todo satisfecho el técnico con la labor de los colegiados. Y esos lanzamientos de diez metros iban a resultar fatídicos para el rival y una bendición para el Naturpellet... y para Alvarito. Sustituyó en los lanzamientos a Iván Quintín y anotó el 3-2 y el 4-2 en apenas un minuto. Y para redondear su tarde, anotó el quinto en una acción en la que el Tenerife ya estaba jugando con ataque de cinco, con el portero-jugador.

Lo peor llegó en los instantes finales, con la lesión de Buitre en el último minuto del choque. Los gestos de dolor del jugador no hacían presagiar nada bueno, aunque de momento. Habrá que esperar para conocer el alcance de esta lesión. La dicha no pudo ser completa.