Cinco presidentes, cinco proyectos

Han asumido buena parte de la educación en el deporte que impartían los colegios, pero cuando hablan de instalaciones deportivas remiten al modelo de ciudad de los políticos

Mike Hansen, presidente del CBC Valladolid; Juan Carlos Martín 'Hansen', presidente del El Salvador Rugby; Carlos Suárez, presidente y máximo accionista del Real Valladolid; José María Valentín-Gamazo, presidente del VRAC; y Mario Arranz, presidente del Atlético Valladolid/R. Gómez
Mike Hansen, presidente del CBC Valladolid; Juan Carlos Martín 'Hansen', presidente del El Salvador Rugby; Carlos Suárez, presidente y máximo accionista del Real Valladolid; José María Valentín-Gamazo, presidente del VRAC; y Mario Arranz, presidente del Atlético Valladolid / R. Gómez
Fernando Bravo
FERNANDO BRAVOValladolid

¿He puesto pegas alguna vez? La respuesta de Carlos Suárez a la posibilidad de que el Real Valladolid ceda, una vez más, el uso del estadio Zorrilla para otra eventual final de rugby entre equipos vallisoletanos fue lo más cercano a un acuerdo de colaboración entre los principales clubes deportivos de élite de Valladolid durante las más de tres horas que compartieron en las instalaciones de El Norte de Castilla.

Los presidentes del Real Valladolid Club de Fútbol, Carlos Suárez; del Club Balonmano Atlético Valladolid, Mario Arranz Pastor; del Club Baloncesto Ciudad de Valladolid, Mike Hansen; del Valladolid Rugby Asociación Club (VRAC), José María Valentín-Gamazo, y de El Salvador Rugby, Juan Carlos Martín ‘Hansen’ habían concretado antes un mínimo común poco probable:ahormar sus agendas para contrastar pareceres durante unas horas en las instalaciones de El Norte de Castilla.

Teniendo en cuenta sus intereses encontrados, las previsibles discrepancias, que la mayoría de ellos son profesionales en áreas ajenas a lo que representan en el mundo del deporte y que, aunque con muchas renuncias, aspiran a mantener un resquicio de vida privada, la reunión presuponía una buena voluntad y cierta generosidad. Ninguno lo verbalizó, pero tampoco era cuestión de quedarse fuera del primer foro de la élite del deporte colectivo en Valladolid, aunque no hubiera una agenda formal de reivindicaciones o propuestas de actuación.

Lo cierto es que los primeros compases demostraron la heterogeneidad del grupo:a pesar de ser presidentes de clubes de deportes colectivos, su tamaño, la disparidad de presupuestos, el hecho de que puedan disputarse incluso patrocinadores y el grado de profesionalización de los deportes que representan hacían pensar que su trayecto en común sería corto. Y que algunos principios del mercado son perfectamente aplicables a este ámbito.

¿No sería más recomendable-rentable tener un solo equipo en la élite del Rugby nacional?

«Nuestro objetivo es que el futuro del club no dependa de la categoría en la que juguemos»

«Nuestro objetivo es que el futuro del club no dependa de la categoría en la que juguemos» cARLOS sUÁREZ

Juan Carlos Martín, ‘Hansen’ sacó su vena de economista:«En este caso, tampoco el monopolio sería bueno. La realidad lo demuestra;la competencia, en un ámbito como el de Valladolid, es buena y hay dos equipos que acaparan la mayoría de los títulos nacionales».

El debate giró entonces en torno a las explicaciones por las que esa competencia ha sido más rentable en Valladolid que, por ejemplo, en Madrid, donde hay más clubes.

El encuentro, también gastronómico, concluyó con una macedonia de frutas, aderezada con la insatisfacción por la cuantía de las ayudas institucionales, la reclamación de exenciones fiscales, una ley de mecenazgo y una indisimulada falta de compromiso para abordar grandes proyectos conjuntos, como una ciudad del deporte o un arena, decisiones que, dijeron, están en manos de los políticos y de su modelo de ciudad. Casi de forma accidental, dejaron caer los presidentes una de sus actividades emergentes: el relevo de la Administración en la promoción del deporte, un área que hasta no hace muchos años protagonizaban los colegios. A ello se añadieron la responsabilidad que asumen como formadores de nuevas generaciones, y las obligaciones que ello conlleva en la estructura de sus equipos, más allá de la técnica deportiva.

Algunos de los clubes representados en este encuentro acaban de resurgir de las cenizas de un fracasado modelo, agotado por la mala gestión –caso del Club Baloncesto Valladolid o Balonmano Valladolid– y han recompuesto un capital social –afición, instalaciones, tradición...– para devolvérselo a la ciudad. Un aspecto que más tarde se relacionó con la demanda de ayudas públicas «porque ofrecemos más de lo que recibimos», argumentó el presidente del Club Balonmano Atlético Valladolid.

Los máximos representantes del rugby, acaso porque su tamaño y presupuestos han sido más modestos, han superado la crisis ilusionados por un notable crecimiento, al abrigo de los éxitos de los clubes locales en el ámbito nacional.

«Hay patrocinadores que están porque confían en nosotros y les gusta nuestra gestión»

«Hay patrocinadores que están porque confían en nosotros y les gusta nuestra gestión» mIKE hANSEN

El fútbol, indiscutible deporte rey cualquiera que sea el parámetro que se utilice para compararlo –licencias federativas, presupuesto de su primer equipo local o demanda de espacios para practicarlo– se aleja del desastre a medida que paga la deuda de los excesos del pasado y amortiza la establecida por el concurso de acreedores. a pesar de la demora en el ascenso a Primera, un ‘Dorado’ que, con lo que ofrecen los derechos de televisión, se antoja como el fin de las penurias. En el caso del fútbol, la repercusión económica de estar en la élite nacional sería muy superior a la deportiva.

El de baloncesto, en fin, es todavía uno de los clubes más frágiles. Mike Hansen hace equilibrios para ampliar el horizonte del nuevo proyecto. Reconoce que el baloncesto arrastra una mala fama por la forma brusca de la desaparición del anterior club. También tiene un especial cuidado cuando habla de ello. Por ejemplo cuando explica que el éxito deportivo, el ascenso en dos temporadas a LEB Oro, tiene también sus contrapartidas y comporta obligaciones más difíciles de afrontar. Sugiere que un ritmo más pausado podría garantizar la consolidación del proyecto. Aunque lo matiza, porque la falta de ambición en el ámbito puramente deportivo penalizaría también al nuevo club. Él personalmente, está muy comprometido con el club: «Hay que dar muchas clases (es profesor de inglés de Vauham) para poder estar en esto». Yen algún momento de la conversación deja caer que en casa le pidieron que diese el relevo de algún aval personal, por el excesivo compromiso personal adquirido con el club.

«No se me ocurre que haya nadie más interesado en asumir nuestro proyecto»

«No se me ocurre que haya nadie más interesado en asumir nuestro proyecto» mARIO aRRANZ

Pymes y multinacionales

El mero enunciado de las características básicas de los clubes representados en el encuentro evidencian la disparidad de objetivos, medios y forma de abordarlos. En definitiva, de que no exista una estrategia común para afrontar el futuro y pocas líneas de colaboración. Comparar al Real Valladolid con cualquiera de los otros clubes, hoy por hoy, es , según Juan Carlos Hansen, establecer analogías entre una multinacional y una pequeña o mediana empresa.

Carlos Suárez, que admitió con su silencio al respecto la comparación, defendió la posibilidad de participar conjuntamente en algunos proyectos relativos a las instalaciones, aunque dejó la decisión final en manos de los políticos. ¿Una ciudad deportiva, con una arena, con espacio para todos? «Eso es una cuestión de modelo de ciudad», concluyó Suárez, dejando la responsabilidad en manos de los políticos.

Mike Hansen compartió el criterio y sobre la posibilidad de compartir instalaciones, la propuesta más plausible se circunscribía a las categorías inferiores de los distintos deportes, defendió Mario Arranz, que padece las consecuencias de compartir cancha en la actualidad, por lo que la eventual coincidencia de horarios haría inviable una instalación principal para varios equipos de élite.

«Tenemos escuela, cantera y sénior. El sénior es el motor que alimentan los otros»

«Tenemos escuela, cantera y sénior. El sénior es el motor que alimentan los otros» José María Valentín-Gamazo

Suárez, sin embargo, dejó entrever algunas ventajas comunes para compartir un gran centro deportivo. «No es cuestión de compartir fisioterapeutas, pero si instalaciones, una central de compras, o un entorno comercial que favorecería ese gran centro deportivo».

Lo cierto es que, salvo campañas o instalaciones concretas, lo mejor es que cada uno vaya por su cuenta, propuso Juan Carlos Martín.

Sin citarlas, lo cierto es que el nuevo rol formativo que están asumiendo los clubes de élite entre los jóvenes, demuestra que son cada vez más los retos comunes que tienen, Yque podrían dar pie a nuevas líneas de colaboración.

Los problemas que están surgiendo en ese ámbito así lo demuestran.

El principio se formuló en el encuentro: «Estamos compensando el deporte que antes se hacía en las escuelas».

Y es que bajo el paraguas de los grandes clubes habita un mundo de escuelas, secciones, categorías, competiciones... que aglutina a miles de deportistas jóvenes, cuya formación no se limita al aspecto técnico del deporte en sí.

Los presidentes hicieron entonces referencia a lo que comporta la formación en valores. Y salieron a la palestra conceptos como el código ético o los reglamentos de régimen interno que regulan comportamientos. Y algunos casos concretos que evidencian la complejidad de estos clubes, más allá de la competición e incluso de los asuntos económicos.

Lo que no se dice

En un encuentro como el convocado por El Norte, la disparidad de intereses hace mucho más elocuentes los silencios que las declaraciones. No se produjeron rechazos explícitos a posibles líneas de colaboración, pero tampoco se argumentó la necesidad de que unas entidades en torno a las cuales gira el ocio de decenas de miles de ciudadanos, con la singularidad del especial interés que despiertan entre los jóvenes, trabajaran conjuntamente.

La recurrente cesión del Estadio Zorrilla para otra eventual final de rugby entre equipos locales se zanjó con la ambigua intervención del presidente del Real Valladolid:«¿He puesto pegas alguna vez?» Hansen había provocado con un «depende de que Carlos nos deje el estadio y las administraciones nos dejen trabajar». Hubo también comentarios que rebajaron las expectativas:«Será difícil superar lo que ocurrió en la final de la Copa del Rey de hace dos años». Pero los representantes de los equipos de rugby, animados por el crecimiento que está experimentado el número de licencias federativas y de aficionados, no descartaron que se pudiera dar un resultado incluso mejor ante una nueva final vallisoletana.

«Somos una empresa, con decenas de equipos, cientos de jugadores, miles de seguidores...»

«Somos una empresa, con decenas de equipos, cientos de jugadores, miles de seguidores...» Juan Carlos Martín 'Hansen'

«Ofrecemos más»

Apenas hacía falta provocar para que los presidentes de los clubes justificaran la necesidad de más ayudas públicas. Con matices. Por ejemplo, a Hansen no le costó poner límites:«Es necesario que haya ayudas cuando esta actividad tiene un retorno para la ciudad, pero dar subvenciones para fichajes no tiene sentido. Cierto tipo de subvenciones pueden llegar a hacerte más laxo, menos competitivo», afirmó.

Antes, todos los presidentes habían consensuado que el auge del deporte, la implicación de los clubes y el crecimiento exponencial de los practicantes, está haciendo que la importancia económica de este sector crezca den paralelo a la que tiene socialmente.

«Aún no es comparable con el turismo, pero no cabe duda de que tiene una gran relevancia».

Juan Carlos Martín había hecho antes una reflexión de lo que se cocinaba en su casa de El Salvador:«Somos una pequeña empresa con más de treinta equipos, con las categorías inferiores, cientos de jugadores, miles de personas implicadas entre familiares y afición...». Surgió entonces el asunto de la profesionalización, con disparidad de criterios, porque el fútbol no tiene mucho que ver a este respecto con el resto de los deportes.

A nivel de organización, Valentín-Gamazo destacó la dependencia de los voluntarios. «Sin ellos sería imposible mantener el nivel de estructura que tenemos», dijo.

Una estructura definida en niveles, según el presidente del VRAC. «Tenemos escuela, cantera y senior. Los senior son el motor, pero la escuela y la cantera deben alimentarlo», dijo.

Mike Hansen habló también de la estructura heredada. Muy compleja e insostenible para un club como el de baloncesto, que trata de emerger después del batacazo de sus antecesores: «Había, arriba [departamentos no estrictamente deportivos] una estructura muy compleja, imposible de mantener, que hemos ido reduciendo. En dos años estamos saliendo adelante con superávit. El del primer año lo invertimos en el entrenador, Paco García;el del segundo, en el responsable deportivo, Pepe Catalina.

¿Seguirán al frente?

La dependencia que los clubes tienen de sus actuales dirigentes, en buena parte de los casos directamente implicados en la propiedad o como promotores, fue un tema que ninguno de ellos renunció a abordar.

Carlos Suárez, propietario del Real Valladolid afirmó que lo que persiguen es un club cuyo futuro no este ligado «a dónde estemos», es decir, que su viabilidad no dependa de la división en la que milite, a pesar de la abismal diferencia de ingresos que hay entre Primera y Segunda División. «El objetivo ahora es llegar a los cien años».

El futuro de los clubes de baloncesto y balonmano, dependería en buena medida, según sus titulares, de su continuidad. En ambos casos, la juventud de los actuales clubes está ligada al trabajo de sus promotores. Tanto Mike Hansen como Mario Arranz consideran que las aportaciones de los principales patrocinadores están vinculadas a la confianza en su gestión.

Mario Arranz no le da vueltas al asunto: «El club lo pusimos en marcha unos amigos y no se me ocurre que nadie esté interesado en seguir con el proyecto hoy por hoy. A lo mejor me equivoco, pero hemos conseguido un respaldo económico vinculado a los que lo hemos puesto en marcha y a nuestra gestión».

Mike Hansen es de la misma opinión y añade que, en baloncesto, además, los costes y avales para competir son mucho más elevados.

Los presidentes de los equipos de rugby no consideran, sin embargo, que el futuro de los clubes que representan esté directamente vinculado a su permanencia. El VRAC, incluso tiene un fondo de reserva para los malos tiempos.

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