Ciclismo

El Tour 2017 quiere ser una carrera abierta

Corredores del equipo France's Fortuneo - Vital Concept.
Corredores del equipo France's Fortuneo - Vital Concept. / Afp

«Hay menos desfiladeros, menos montañas, pero más pendientes duras», aclara Christian Prudhomme, director de la prueba

COLPISA / AFP, JEAN MONTOISDüsseldorf

El mayor número posible de duelos, así se ha planteado la organización del Tour la edición de este año, cuyo trazado ha sido diseñado con el objetivo de buscar una carrera abierta, según explicó el director de la prueba, Christian Prudhomme. Por primera vez en 25 años, la Grand Boucle recorrerá los cinco macizos montañosos de la Francia continental (Vosgos, Jura, Pirineos, Macizo central y Alpes). Un terreno accidentado incluso si los kilómetros de alta montaña son menos que en la edición pasada. «Hay menos desfiladeros, menos montañas, pero más pendientes duras», afirmó el director del Tour, que puso como ejemplo «al Grand Colombier, la aterradora pendiente con 22% de desnivel» (9ª etapa).

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Las múltiples trampas que depara el trazado de este año, por mucho que varias de las etapas se puedan cerrar al 'esprint' (Lieja, Vittel, Troyes, Nuits-Saint-Georges, Bergerac, Pau, Romans-sur-Isère, Salon-de-Provence, París), tienen por objetivo complicar la labor de los ciclistas que quieran 'bloquear' la carrera y que sea menos abierta de cara al triunfo final. Además, «no habrá más de dos jornadas consecutivas para el mismo tipo de corredor», aseguró Prudhomme. El Tour ha incorporado, como ya hiciera el Giro y la Vuelta, las cuestas pronunciadas que tanto gustan al público y que desembocarían, llegado el caso, en una final entre líderes. «Me gustan las cuestas pronunciadas», reconoció le director del Tour. «Ahí se ve el esfuerzo de un corredor. Al campeón ciclista se le reconoce su capacidad de exprimirse al máximo».

'Rampas para evocar al mito'

«En otra época vimos a Eddy Merckx, Bernard Thévenet o a Bernard Hinault batirse contra la pendiente. Ahora es diferente porque el desarrollo de la prueba ha cambiado, pero un trazado que incluya rampas extremas siempre formará parte del mito», insistió. Tras el 'crono' de 14 kilómetros de la primera etapa, en Düsseldorf (Alemania), la quinta jornada de competición, en la Planche des Belles Filles, es propicia para que se defina una nueva jerarquía en el pelotón. Las tres ascensiones de categoría especial del Jura (Biche, Grand Colombier, Mont du Chat) se correrán en la novena etapa.

La Biche, una subida inédita; el Grand Colombier (se subirá por su vertiente más empinada), que hizo zigzaguear a los corredores del Tour del Porvenir a finales de los años 70; y por último el Mont du Chat, en el que Raymond Poulidor dejó atrás al gran Eddy Merckx en 1974. En esta etapa por el Jura podrían tener su incidencia los descensos, tan espectaculares como las subidas. El trazado incluye asimismo el paso, a lo largo de dos días, por sendos macizos montañosos: la etapa reina de Peyragudes, en los Pirineos (donde la línea de meta aguarda al final de una cuesta de 400 metros, después de superar porcentajes que alcanzan el 16%), y Serre-Chevalier, en los Alpes. Por último, en Marsella tendrá lugar la segunda contrarreloj individual del Tour. Será la última ocasión real de que haya cambios en la general.

Porte amplía su contrato con BMC

El australiano Richie Porte amplió su contrato con el equipo BMC más allá de 2017, anunció la formación estadounidense sin precisar una fecha de conclusión del nuevo contrato. Porte, de 32 años, llegó al BMC a principios de 2016. «BMC es la buena elección en este momento de mi carrera, cuando intento ganar el Tour de Francia», estimó el ciclista australiano en un comunicado. «Era el buen momento para hacerlo. Ampliar su contrato para que Richie pueda concentrarse plenamente en el Tour de Francia», declaró el director de la formación, Jim Ochowicz, señalando la «confianza» de su equipo con el ciclista.

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