Récord de participantes en la VII MTB La Pililla

VII MTB La Pililla/SOFÍA FERNÁNDEZ
VII MTB La Pililla / SOFÍA FERNÁNDEZ

La marcha reunió a 300 asistentes en los dos tramos preparados para el evento

SOFÍA FERNÁNDEZ

Las buenas temperaturas, el agradable paraje natural de Montemayor y el creciente interés por la bici de montaña han quedado plasmados en la multitudinaria competición MTB La Pililla. Este evento cumple siete años y en vista de la aceptación y el interés que despierta se presumen más ediciones. En esta ocasión se han ampliado 50 dorsales y el «lleno absoluto» llegaba quince días antes de la carrera al completar las 300 plazas que conforman la competición.

Fue pocos segundos después de las nueve de la mañana cuando se dio el pistoletazo de salida en la Plaza Mayor de la localidad a los inscritos que se dispusieron a recorrer el arduo trazado rodeado de senderos, pinares y buenas zonas de sombra. «La sensación que nos ha dejado esta edición ha sido la de mejora del trazado y la gran aceptación de esta marcha que ha visto su mejor año de los siete que lleva celebrándose», comenta Jaime Guadarrama, desde la organización.

El perfil de los ciclistas era de lo más variado; varios jóvenes de 16 años que comienzan en este deporte, una veintena de ciclistas semi-profesionales, el grueso del grupo de entre 25 y 40 años y los más veteranos en la carrera rozando los sesenta años. Al evento llegaron aficionados de Bilbao, Valladolid o municipios cercanos como Cuéllar, Aldeamayor o La Pedraja y para todos ellos había opciones en la VII MTB La Pililla, ya que el tramo largo con 63 kilómetros y 610 metros de desnivel en positivo hicieron las delicias en una mañana deportiva sin carácter competitivo por un recorrido que se ha mejorado y ampliado este año en ocho kilómetros (abarcando además del término de Montemayor de Pililla, localidades como Bahabón o Aldealbar). Asimismo, para aquellos que no se arriesgaron tanto, el tramo corto de 38 kilómetros de recorrido (4 más que el anterior) y 364 de desnivel se tradujo en dos horas de disfrute del paisaje y buen ambiente deportivo.

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Con la música en la línea de meta y animando desde megafonía, a eso de la una de la tarde esperaban decenas de vecinos del pueblo así como acompañantes de los ciclistas para reunirse y reponer fuerzas en torno a un almuerzo donde no faltaron empanadas, embutido o tortillas que se sirvieron gracias a los voluntarios y colaboradores de la localidad. «Este evento es posible por los 35 voluntarios del pueblo y los ocho componentes de la organización, que junto con el Ayuntamiento dará continuidad a este reto deportivo y ampliaremos con más actividades lúdicas. En esta edición la piñata infantil ha dejado muy buen sabor de boca y no cabe duda de que cada año hay que ir a mejor», comentaba satisfecho Guadarrama durante el almuerzo. Un aperitivo en la plaza Mayor de la localidad que ha llenado bares y terrazas en una soleada y deportiva jornada.

Orígenes

Esta competición de bicicleta de montaña comenzó hace siete años como una quedada entre amigos a los que les unía la afición por este deporte. Al ver la aceptación de las primeras ediciones, el grupo MTB La Pililla y el Ayuntamiento de la localidad comienzan cada año las reuniones organizativas en el mes de mayo para mover papeles y repartir el trabajo, ya que al acoger a 300 personas necesitan personal sanitario, coches escoba para dejar los caminos intactos y acuerdos con los cazadores «para no interrumpir durante la jornada un deporte con otro». Según los organizadores y participantes, en esta marcha no competitiva el objetivo fundamental es que la gente acuda para disfrutar de una mañana deportiva que aúna paisaje, bicicleta y diversión en la localidad de Montemayor.

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